Se llama José Luis Fernández y hoy da las gracias a Dios porque hasta hace unos días era uno más de los parados que como consecuencia de la crisis -en su caso por la construcción- engrosaba las listas del paro. “Estuve cinco años parado y con 57 años, gracias a Dios y que dure, he encontrado trabajo. Tengo dos familiares a mi cargo y mi contrato es de seis meses”.
Es así, un ejemplo más de lo que actualmente se vive en Ponferrada, al igual que en el resto del país por culpa de una crisis que están pagando, como es habitual, los que menos tienen. “Me alegro de haber encontrado este trabajo porque con cuatrocientos y pico euros no se puede sobrevivir”.
Cada lote incluye alrededor de 30 kilos de comida y además de los alimentos no perecederos que nunca faltan en el reparto, con motivo de las fiestas de Navidad, los que este lunes se han acercado a por su lote, podrán comer turrón.
“Por necesidad, porque no tengo trabajo con 35 años, mi marido tampoco, ni ayudas ni nada y tengo dos hijos de dos y ocho años”, relata otra de las ponferradinas que nunca pensó que podría llegar a la situación de tener que pedir comida. Lo único que pide es “que la gente no haga desprecios”.
La situación de una ponferradina más es igual a la historia de la anterior. “Con 45 años estoy parada y tengo tres niños a mi cargo y mi marido también está en paro”, señala, y al enterarse de que un hombre que guarda la misma cola que ella ha encontrado trabajo, se alegra y pide que “ojalá me saliera uno a mi mañana”.
Félix Figuereo es de Santo Domingo y lleva diez años residiendo en España. Confiesa que vino a España porque el Gobierno de su país llegó a un acuerdo con España y lo seleccionaron –es Ingeniero- entre varios candidatos con una alta cualificación para venir a trabajar aquí, “cuando Europa era Europa”, destaca. En este sentido, puntualiza que “nunca me imaginé que pudiera llegar a pasar esto en un país primermundista”.
En un principio vivió en Gerona pero tras hacer el Camino de Santiago y conocer el Bierzo, decidió venir a vivir aquí, sobre todo –remarca- “por lo amable y solidaria que es aquí la gente. Yo amo al Bierzo”.
Desde mayo lleva en paro y por circunstancias de la vida, también se ha visto obligado a recurrir al Banco de Alimentos. “Tengo tres hijos y en las circunstancias en las que estamos, ya tú sabes, hay que sobrevivir. Gracias a Dios que están los Servicios Sociales, que me pusieron en contacto con el BAS”.
De lo que no se olvidan todos y cada uno de ellos ha sido de agradecer la labor que realizan organizaciones sin ánimo de lucro como el Banco de Alimentos del Sil, y como no, de desear unas felices fiestas en un año que para muchos, será mejor olvidar.
