Las negociaciones para el convenio colectivo del sector de la pizarra están estancadas por una base que se considera inamovible para la patronal: la rebaja de un 7% en los salarios para evitar posibles ajustes de plantilla y mantener la competitividad.
En todo caso, el empresario Manuel Lamelas reconoció este viernes el principal alegato que utilizan los sindicatos: "Las exportaciones han crecido. En Inglaterra ha crecido y en Francia se mantiene, y hay expectativas de que estos mercados se mantengan altos". Pero a renglón seguido argumenta esa exigencia de la patronal para el convenio relativa a los salarios en que "existe un enorme stock de todos estos años pésimos".
El convenio debe regir a 3 ó 4 años, y regula a 1.500 trabajadores en la provincia, la mayoría en El Bierzo y Cabrera.