La provincia de León registró el mayor índice de accidentes laborales mortales de Castilla y León en 2019, dos de ellos en El Bierzo

UGT exige adoptar un plan de choque para mejorar las condiciones de trabajo y recuperar las inversiones en prevención

27 de Octubre de 2019
Actualizado: 30 de Octubre de 2019 a las 18:32
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La seguridad y la salud de los trabajadores deberían estar entre las prioridades de inversión de todas las empresas de la Comunidad y sin embargo, los obreros fallecidos no cesan y los siniestros siguen avanzando de forma imparable.

Entre enero y septiembre de este año, 32 trabajadores perdieron la vida (30 en su puesto y dos in itinere) en Castilla y León, once menos que en 2018. En el análisis provincial, León encabeza la lista, pues siete personas fallecieron a causa de un accidente laboral en 2019. Uno de estos casos acaeció en El Bierzo el pasado mes de mayo, cuando un joven de 28 años falleció al quedar atrapado entre los rodillos de una máquina en la fábrica STAC de Parandones. Por otra parte, en agosto falleció un joven de 32 años, natural de Ponferrada, tras quedar atrapado bajo una carretilla en Carracedelo.

La mortalidad en jornada de trabajo descendió un 9,09%, siendo especialmente intenso el descenso en los accidentes de trabajo in tinere -es decir, en el trayecto entre el trabajo y el domicilio- mortales con una reducción del 80%. Por primera vez en muchos años, este tipo de accidente de trabajo se reducen un 10,55%.

Los datos que facilita el Ejecutivo autonómico revelan que en los nueve primeros meses del año treinta personas perdieron la vida en su puesto laboral en la Comunidad, un dato para la reflexión, que supone, sin embargo, una pequeña ventana a la esperanza, ya que representan tres menos que en los mismos meses del 2018. Sin embargo, los siniestros graves ascendieron a 172, lo que supone 20 más que un año antes en el mismo periodo, con una avance porcentual del 13,1%.

Asimismo, los accidentes leves sumaron un total de 19.664, con un aumento en 770, en cifras relativas, un 4% más. Así, el global de accidentes, creció en Castilla y León entre enero y septiembre, un 4,1%, con 787 más, hasta una cifra de 19.866.

El informe, al que tuvo acceso Ical, indica que los siniestros laborales se elevaron en todos los sectores, excepto en los servicios, donde mermaron un 1,3%, hasta los 9.866 accidentes. La construcción tiró de la siniestralidad en los meses de análisis, con un total de 2.721 accidentes, que representan un importante aumento del 27,2%. Asimismo, la siniestralidad se elevó un 14,4% en el sector primario, hasta registrar la actividad agraria 1.526 sucesos. Por último, en la industria se contabilizaron 5.753 accidentes, un 2,6% más que en 2018.

Provincias

Un análisis territorial constata que los accidentes laborales mortales se registraron en mayor número en la provincia de León, siete, seguida por Burgos, seis; Valladolid, cinco; y Ávila y Segovia, con cuatro. Asimismo, en Zamora perdieron la vida dos trabajadores, y en Palencia uno y en Soria, otro. Sólo se libró de esta lacra en los nueve primeros meses del año, Salamanca.

En cuanto al global de siniestros, crecieron en todas las provincias, en Soria (946), un 11,1%; en Segovia (1.598), un 8,1%; en Zamora (1.207), un 7,3%; en Ávila (997), un 6,8%; en Salamanca (2.515), un 6,5%; en Palencia (1.432), un 2,7%; en Burgos (4.059), un 2,4%; en Valladolid (4.087), un 2%; y en León (3.025), un 1,8%.



Bajan in itinere

Otro datos para la esperanza está en los accidentes in itinere, ya que se produjeron entre enero y septiembre, un total de 1.866, con una merma en 220, y un descenso porcentual del 10,5%. Cabe destacar aquí, que sólo se registraron dos siniestros mortales, frente a los diez de 2018, es decir, ocho menos, un 80% de bajada.

Los accidentes in itinere provocaron asimismo, 22 heridos de gravedad, cuatro más que un año antes; y 1.842 leves, con un aumento en 216, con alzas porcentuales del 22,2% y 10,5%, respectivamente.

Por último, durante el periodo de análisis se declararon 415 enfermedades profesionales con baja, medio centenar más que el año pasado en los mismos meses, con un crecimiento relativo del 13,7%.

Plan de choque

Con estos datos de la mano, desde la Secretaría de Salud Laboral de UGTCyL exigieron adoptar un plan de choque centrado en la mejora de las condiciones de trabajo y empleo, y en la recuperación de las inversiones en prevención de riesgos laborales en Castilla y León. La organización constató que los trabajadores temporales sufren actualmente más del doble de accidentes que los trabajadores fijos; y casi la mitad de los siniestros (47%) se registran en centros de trabajo de menos de 25 empleados.

La central sindical lamentó que tras unos años de control y descenso de la siniestralidad laboral, desde el 2013 “volvemos a estar en una paulatina y gradual línea de ascenso en Castilla y León”. “Ascenso que no viene explicado únicamente por el incremento de la actividad económica, sino que responde a otros factores asociados a la calidad del empleo y a las condiciones en que se presta el trabajo”, destacaron.

Para UGT, detrás de buena parte de los accidentes de trabajo se esconde la precariedad laboral y la inestabilidad en el empleo, por lo que apostó por puestos “indefinidos, cualificados y bien remunerados, en definitiva, empleos de calidad”.

Además de la calidad en el empleo, la ausencia de inversiones en prevención de riesgos laborales explica para el sindicato muchos de los accidentes de trabajo acaecidos en Castilla y León. Y es que, como denunció, “desde que comenzó la crisis, las empresas han reducido extraodinariamente las inversiones en prevención de riesgos laborales, reduciendo los contratos con los servicios de prevención a mínimos”.

En este sentido, la organización reclamó intensificar la función de control y vigilancia de la Inspección de Trabajo; mayor control de la Administración para que aquellas empresas que han sido sancionadas con carácter grave; crear la figura del delegado territorial en Castilla y León, que cubra el vacío de representación específica que en estos momentos hay en el 95% de las empresas; y acabar con el sistema Bonus, que sólo sirve para vaciar la caja de la seguridad Social sin la menor contraprestación en términos de mejora preventiva.