Matilde Ramón en el obradorEl 2 de abril de 1968 Matilde Ramón y Ángel Alonso Casasola emprendieron una aventura que cuenta ya medio siglo de historia. Ella tenía 17 cuando se casaron, hoy, pesan sobre sus hombros más de cincuenta años de esfuerzo y coraje. Él conocía bien el oficio de panadero, siendo un niño ya se levantaba a las tres de la madrugada para ayudar en la panificadora de la Minero. Juntos pusieron en marcha un proyecto de vida, la Panadería Casasola.
La joven pareja comenzó su andadura en el barrio de Flores del Sil en 1968 para trasladarse cuatro años más tarde a La Placa, de donde ya no se moverían nunca. Se integraron pronto en el barrio, hicieron amigos y comenzaron a participar activamente en las fiestas con la elaboración de un brazo gitano gigante que compartían entre todos los vecinos. El enorme dulce se convirtió en una tradición de los festejos que ha pervivido hasta nuestros días.
El brazo gitano de las fiestas de La Placa
El brazo gitano de las fiestas de La PlacaPoco después llegaron los hijos, cuatro, que multiplicaron la felicidad de la pareja pero también el trabajo. Sacaron adelante el negocio con un horno de leña y de forma completamente artesanal y así continúan trabajando, haciendo frente a los bajos precios de algunas cadenas y a los panes precongelados. La Lola, una hogaza grande de mezcla, es su pan estrella.
Pronto llegó la enfermedad de Ángel, que se lo llevó en 1976. Uno de esos golpes que pueden derribarte. Sin embargo, Matilde siguió caminando. Hoy sus hijos regentan el negocio y este viernes, la panadería Casasola y la celebración de sus cincuenta años marcarán el punto de partida de las fiestas de La Placa con una merienda popular cuyos beneficios se destinarán íntegramente a las festejos del barrio.
Matilde Ramón y su hija Merce
Matilde y Ángel