El alcalde de Villafranca del Bierzo, José Manuel Pereira, ha desmentido que el Ayuntamiento vaya a hacerse cargo de su gestión bajo un alquiler simbólico de un euro anual durante diez años, tal como había indicado anteriormente la Fundación Biblioteca Enrique Gil.

Según manifestó el regidor, aunque el Consistorio "sí está comprometido a realizar obras inmediatas" para consolidar elementos estructurales deteriorados —con un presupuesto estimado en alrededor de 10.000 euros— "no puede comprometerse a gestionar o invertir en esta propiedad por un periodo inferior a 30 o 35 años debido a los requisitos legales vigentes". Esta normativa impide que se destinen fondos públicos sin contar con una cesión prolongada del espacio.
“No podemos adquirir un compromiso de 10 años porque la normativa actual dice que para invertir ese dinero tendríamos que tener una cesión de 35 años”.
Pereira señaló que el principal problema no es tanto el coste simbólico propuesto para el alquiler sino más bien las complejidades inherentes a una casa catalogada como ruina, que demanda trabajos continuos para su conservación y seguridad. El jardín romántico está dividido en dos parcelas: una pertenece al Ayuntamiento y otra al particular Pedro López Otero, quien firmó un acuerdo con la Fundación para garantizar su uso público hasta 2036 por ese precio simbólico. Sin embargo, este convenio no implica automáticamente que el Ayuntamiento asuma su administración.

El alcalde también comentó que "tras finalizar las reparaciones urgentes se evaluará la posibilidad de reabrir el jardín al público si así lo permite el propietario". Además, mencionó que podría estudiarse implementar algún tipo de tasa o entrada destinada exclusivamente a sufragar los costes derivados del mantenimiento patrimonial local.
En cuanto a la adquisición definitiva del inmueble por parte del Ayuntamiento, Pereira aclaró que actualmente no es una prioridad ni existe una negociación formal; además recordó las limitaciones presupuestarias municipales que condicionan cualquier inversión significativa.
La Fundación Biblioteca Enrique Gil ha solicitado recientemente su extinción tras cumplir con sus objetivos iniciales: evitar la ruina total del inmueble natal de Enrique Gil y Carrasco, consolidar su fachada y recuperar la huerta como espacio cultural abierto. Esta entidad confía ahora en que las Administraciones Públicas continúen impulsando el proyecto transformando esta emblemática casa en un museo romántico accesible al público.
Finalmente, cabe destacar que la Junta de Castilla y León rechazó declarar Bien de Interés Cultural (BIC) a esta propiedad, decisión considerada por la Fundación como desfavorable para obtener futuras subvenciones públicas destinadas a su conservación.


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