El Club Xeitu celebra el acuerdo entre el Ayuntamiento de Páramo del Sil y la empresa promotora de una planta fotovoltaica en “La Recuelga”, anunciando que con él se evitaría la desaparición de los dos antiguos lavaderos, sin embargo, defiende que "todo el conjunto debe interpretarse como lo que es: un paisaje conformado por la secular actividad minera en sus distintas fases de explotación, tratamiento y transporte del carbón", y por ello debe protegerse en su totalidad -no sólo el lavadero-.
"Celebramos que el Ayuntamiento de Páramo del Sil y la empresa asuman que los lavaderos deben ser conservados como bienes del patrimonio industrial y memoria colectiva, lo que es un paso, aunque a la fecha el acuerdo todavía no se haya sustanciado en un documento oficial como anteayer informó por escrito el alcalde a esta entidad", explican desde la organización.
Pese a ello, reprochan que "su consideración hacia estos bienes del patrimonio cultural haya venido sobrevenida ante el rechazo a un proyecto que contemplaba su total destrucción. Nada cabe esperar de quien definen como “la más alta representación” de la sociedad que promueve el parque solar, pues acreditada tiene su nula empatía hacia todo lo que no tenga que ver con sus negocios en las condenas judiciales que acumula por delitos contra el patrimonio histórico o el medio ambiente. Pero cabría esperar algo de conciencia hacia el patrimonio a quienes ocupan cargos públicos, aunque solo sea viendo los frutos que su puesta en valor está dando en municipios cercanos, como Fabero, en total contraste con la desidia de Páramo del Sil".
Recrodemos que el Club Xeitu ha solicitado a la Junta de Castilla y León la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) del patrimonio industrial de “La Recuelga”. "Nuestra petición incluyó la protección de todo el paraje y no solo de los lavaderos, tanto porque existen otros elementos de relevancia (las torres de la línea de baldes o el edificio que albergó laboratorio de muestras), como porque todo el conjunto debe interpretarse como lo que es: un paisaje conformado por la secular actividad minera en sus distintas fases de explotación, tratamiento y transporte del carbón", afean.
"La declaración de un BIC implica la delimitación de un entorno añadido a la protección física del monumento atendiendo a posibles afecciones visual, ambiental, etc., y a modo de ejemplo nos remitimos a uno cercano en el espacio y el tiempo, el BIC de la Cuenca Minera de Fabero, que en cada uno de sus enclaves (Pozo Julia, Pozo Viejo, Mina Negrín, etc.) no solo incluye la protección de los castilletes y edificios, sino que delimita su entorno como lo que es, parte de ellos", añaden.
Y sentencian que "no tiene ningún sentido reconocer la relevancia de un elemento del patrimonio cultural, si a su alrededor se va a permitir cualquier actuación que le pueda afectar, como indudablemente haría la instalación de una planta fotovoltaica."
