La certificación que que Borrenes albergaba durante el medievo un Hospital de los peregrinos fue uno de los mejores testimonios para la oficialidad del Camino de Invierno a Santiago, y lo que fue uno de los puntos de referencia para los caminantes entre los siglos XVI al XVIII recibía un proyecto de recuperación impulsado por el consistorio.
Ahora y según afirma el grupo Municipal Socialista de Borrenes, “el Ayuntamiento transforma la obra ‘Recuperación del Hospital de peregrinos del Camino de Santiago de Invierno’, que ha supuesto una inversión de dinero público de 120.000 €, en una capilla de 3 por 3 metros”. Y es que, en abril de 2010 se iniciaron las obras para recuperar la zona donde estaba la Casa hospital y la capilla a la Virgen de la Consolación. La actuación prevista en una primera fase era hacer un área de descanso y después en otra fase, levantar un albergue, explicaba por entonces el alcalde de la localidad, Eduardo Prada.
Para el GMS, “hacer este milagro de convertir un Hospital de peregrinos en una mini capilla de lujo, por su coste, es una tomadura de pelo, un timo o ambos”. Pero lo que más lamentan los socialistas es que el ayuntamiento haya gastado ”120.000 € en una obra meramente decorativa y suntuaria que ni aumenta los servicios que se prestan ni va generar rendimiento alguno para el pueblo es un derroche sin sentido propio de una ocurrencia o una iluminación”, y se preguntan “¿cómo es posible darse este capricho con esta obra inútil cuando el municipio de Borrenes tiene muchísimas carencias que habría que solucionar de forma más urgente y necesaria?”.
Además, aseguran que “con esta obra, el alcalde consigue que Borrenes pase de ser un punto histórico e importante en el Camino de Santiago de Invierno a ser un mero punto de transito que quedará marginado dentro del Camino en favor de otros lugares que sí obtendrán los ingresos turísticos que pueda generar en el futuro dicho camino porque allí sí se prestan unos servicios como albergues que no puede ofrecer Borrenes”. Como ejemplos nombran a Villavieja, “que por menos dinero tendrán un albergue que sí da un servicio y que sí va a generar rendimientos en el futuro atrayendo turismo en detrimento de Borrenes”. Es más, los socialistas desconocen la finalidad de la obra y se preguntan si “¿no hubiese sido mejor hacer accesibles los caminos de acceso a los castros de Borrenes o al Castrelín de San Juan con este dinero?”.
Historia del Hospital y la Ermita
Su fundación tuvo lugar en torno al año 1580, por el licenciado Fernando Alonso, y el hospital tenía el fin principal en dar amparo a los peregrinos en su camino hacia Santiago. Este hospital se mantenía gracias a las donaciones que hacían los vecinos de la merindad, la más antigua de la que se han hallado datos es del añ0 1582, por Pedro Boto (la familia Boto sería durante varias generaciones la administradora principal del edificio). El complejo tuvo después, en 1701, una fecha trascendental para su consolidación, cuando el 10 de diciembre fue visitada por el abad de Villafranca, y mandó reconstruir la parte del hospital .
Según los documentos de la época consultados, el abad ordenó ampliar la parte asistencial (aquí se puede extraer una idea aproximada de la estructura en dos plantas) con un cuarto alto con cocina y otro cuarto para la hospitalera, además de la habitación para el descanso y tratamiento de los peregrinos. En su mayor parte, eso si, la planta inferior estaba dedicada a la manduca, y aquí "el hospital estaba obligado a dar de comer a los peregrinos un huevo y pan para seguir adelante", según explica el alcalde, y así se corrobora en otras fuentes. Por la documentación recogida en el libro de la abadía de una visita realizada el 2 de septiembre de 1749, el edificio se encontraba muy deteriorado y con riesgo de derrumbe.
En 1759 todavía no había sido reconstruido, y la función del hospital duraría pocos años más, ya que desde entonces la abadía de Villafranca se centró en velar por la ermita como punto religioso del paso hacia Santiago. Pero fue progresivo el abandono de la ermita, y más aún del Hospital, hasta que en 1830 es de suponer que ya no funcionaba la Casa hospital, por las referencias en el libro de fábrica de San Vicente. Y es que tras una visita del abad de Villafranca en aquella época, el mismo día que hace lo propio en la parroquia de San Vicente, queda recogida esta referencia al hospital "arruinado" en dicho libro de la fábrica de San Vicente.