Endesa estudia meter a Compostilla II en el plan de transición para adaptarla a la normativa y alargar su vida más allá de 2023

La eléctrica anunciará antes de final de mes si abandona el programa que sólo le permitiría funcionar durante 17.500 horas más para adherirse al Plan Nacional de Transición de las centrales térmicas

13 de Septiembre de 2015
Actualizado: 15 de Septiembre de 2015 a las 15:55
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La compañía eléctrica Endesa, propietaria de la central térmica de Compostilla II, estudia la posibilidad de adherirse al Plan Nacional de Transición (PNT) de las centrales térmicas, un plan que contempla incentivos para que las compañías adapten sus centrales térmicas a la normativa ambiental europea con el objetivo de seguir funcionando más allá de 2023.

Y es que, a finales de este mes, las eléctricas deben decidir si se acogen a ese PNT o por el contrario siguen inmersas en el programa que les permite funcionar durante un máximo de 17.500 horas más de vida útil o, como máximo, hasta el 1 de enero de 2023. Endesa se acogió a este segundo supuesto en 2013 y tiene de plazo hasta el 1 de octubre para decidir si abandona el plan de las 17.500 horas para adherirse al PNT, lo que le daría margen de maniobra para evitar fijar la fecha de cierre.

Fuentes del sector eléctrico indican que ésa sería la intención de la compañía, que pretende así ganar tiempo y evitar poner fecha al cierre definitivo de la central, a la espera de la publicación de la orden ministerial con las ayudas a la desnitrificación de las centrales a cambio de que éstas se comprometan a firmar acuerdos de compra a largo plazo con las empresas mineras.

La compañía espera que esta decisión sirva para tener más flexibilidad y margen de maniobra, mientras espera que se aclare la legislación, tanto a nivel nacional como a nivel comunitario y el panorama de ayudas al sector del carbón.