Del fuego al agua: las heridas que aún arrastra el Valle de Fornela

La Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses vuelve a poner el foco en las consecuencias de los incendios de 2025 y las posteriores lluvias torrenciales, que provocaron cortes de carreteras y graves daños en el entorno de Faro

18 de Septiembre de 2026
Actualizado: 18 de Septiembre de 2026 a las 10:29
Estado actual de Valle de Faro en Fornela

El Valle de Faro, en Fornela, continúa mostrando las huellas de una sucesión de episodios extremos que durante el último año han golpeado con especial dureza al Valle de Fornela. La Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses ha compartido en sus redes sociales imágenes del estado del entorno para reivindicar la necesidad de proteger unas montañas que, según señala, están sufriendo las consecuencias de incendios y posteriores episodios de lluvias intensas.

"Qué injusto lo que sufren nuestras montañas", lamenta la Reserva en su publicación, en la que recuerda que estos territorios proporcionan agua, aire limpio y biodiversidad, mientras se enfrentan a fenómenos como los incendios y los grandes arrastres de tierra, madera y restos vegetales.

El origen de buena parte del problema se encuentra en el verano de 2025, cuando los incendios forestales afectaron a amplias zonas del Bierzo y dejaron el terreno especialmente expuesto ante las lluvias posteriores. La pérdida de vegetación favoreció que, durante las tormentas, el agua movilizara grandes cantidades de troncos, ramas, barro y otros materiales hacia los cauces y las carreteras.

Estado actual de Valle de Faro en Fornela | Foto: Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses

 

La situación volvió a agravarse en junio de 2026. Una intensa tormenta registrada durante la tarde-noche del 16 de junio provocó importantes arrastres en el Valle de Fornela. La acumulación de árboles y barro obligó a cortar la carretera de acceso y dejó inutilizado, entre otros puntos, el puente situado en el entorno de Faro. Desde el Ayuntamiento de Peranzanes se difundieron entonces imágenes grabadas con dron que permitían observar la magnitud de los daños.

 

La afección a las comunicaciones no quedó limitada a aquel episodio. El 7 de julio, una nueva tromba de agua, acompañada de granizo y viento, volvió a provocar arrastres de troncos y maleza y obligó a cerrar temporalmente el acceso al Valle de Fornela por San Pedro. La carretera pudo reabrirse posteriormente, aunque los problemas derivados de los arrastres continuaron.

 

En Faro, las consecuencias llegaron incluso a afectar a servicios básicos. En julio, el mal estado de la carretera llevó a restringir el acceso a residentes y dificultó la prestación del servicio sanitario a domicilio, por lo que el Ayuntamiento tuvo que ofrecer medios municipales para facilitar los desplazamientos de los vecinos al centro de salud.

La Diputación de León puso en marcha actuaciones de emergencia para recuperar el acceso al valle y reparar la carretera afectada. Las administraciones locales señalaron, además, que los restos procedentes de los incendios de 2025 habían contribuido a agravar los daños provocados por las tormentas.

 

La situación ha ido evolucionando durante el verano. El 12 de agosto se daba por concluida la retirada de los residuos que habían quedado acumulados en el cauce junto al puente de Faro, una actuación destinada a eliminar la obstrucción provocada por los materiales arrastrados por el río. Según informó entonces InfoBierzo, estos restos procedían de los incendios de 2025 y habían sido movilizados por las fuertes tormentas registradas posteriormente.

Estado actual de Valle de Faro en Fornela | Foto: Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses

 

Aun con estos trabajos, las imágenes difundidas por la Reserva de la Biosfera de los Ancares Leoneses vuelven a recordar que la recuperación del territorio va mucho más allá de retirar los obstáculos de una carretera. Los Ancares Leoneses forman parte de una Reserva de la Biosfera reconocida por la UNESCO desde 2006, un territorio que incluye Peranzanes y que tiene entre sus objetivos la conservación de los recursos naturales, el desarrollo de las poblaciones y la investigación y divulgación ambiental.

En su mensaje, la Reserva vincula esta sucesión de daños con una reflexión sobre la llamada justicia ambiental: "Cuidarlas no es solo ecología, es justicia ambiental". Un llamamiento que pone el foco en la vulnerabilidad de las zonas de montaña y en las dificultades de recuperación de territorios que, después de sufrir grandes incendios, quedan más expuestos a los efectos de las lluvias torrenciales.

El caso del Valle de Faro resume así una cadena de acontecimientos que comenzó con los incendios del verano de 2025 y continuó con sucesivas tormentas en 2026: primero el fuego, después la pérdida de cubierta vegetal y, finalmente, el agua arrastrando monte abajo todo aquello que el terreno ya no podía retener.

 

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