La pugna mundial por el control de materias primas estratégicas esenciales para el desarrollo tecnológico y energético presenta sorprendentes paralelismos con las dinámicas que impulsaron la expansión del Imperio romano hace casi dos mil años. Así lo expone Javier Fernández Lozano, investigador de la Universidad de León, en un análisis que recupera las observaciones del escritor romano Plinio el Viejo para interpretar los retos geopolíticos actuales.
El estudio destaca cómo la carrera por el oro, motor clave en la consolidación del poderío romano y especialmente relevante en regiones como Asturia, Gallaecia y Lusitania —donde aún permanecen vestigios mineros emblemáticos como Las Médulas— guarda relación con la competición actual por minerales indispensables para la transición energética y sectores tecnológicos: litio, cobre, níquel, cobalto o tierras raras.
Fernández Lozano señala que esta disputa mineral condiciona cada vez más las relaciones internacionales entre potencias como Estados Unidos, China o Rusia. Según explica, muchos de estos recursos están concentrados en áreas específicas del planeta y su extracción depende de pocos países, generando cuellos de botella estratégicos que recuerdan antiguas formas coloniales de competencia.

En este contexto marcado por conflictos bélicos como la guerra en Ucrania o tensiones en Oriente Medio, así como por incertidumbres económicas globales, el oro ha recuperado protagonismo como activo refugio. El incremento en compras de reservas por bancos centrales y una demanda internacional creciente han llevado su precio a niveles históricos reforzando su papel estratégico.
Junto a Enrique Ferrari, investigador de la Universidad Internacional de La Rioja, Fernández Lozano combina herramientas históricas, geológicas y arqueológicas para plantear una cuestión vigente desde tiempos antiguos: "¿hasta qué punto está dispuesta la humanidad a llegar para asegurar el acceso a los recursos que sustentan su poder?"

La reflexión parte del testimonio histórico recogido por Plinio el Viejo sobre cómo los romanos se internaban profundamente en "las entrañas de la tierra" buscando oro. Hoy esa ambición persiste aunque dirigida hacia minerales modernos imprescindibles para fabricar vehículos eléctricos, tecnologías renovables e industrias defensivas.
Este enfoque interdisciplinar permite comprender mejor las dinámicas contemporáneas donde factores económicos y políticos convergen alrededor del acceso a recursos naturales fundamentales. Las preguntas formuladas hace veinte siglos continúan siendo clave para analizar las tensiones internacionales actuales y anticipar futuros escenarios geopolíticos relacionados con los materiales estratégicos.

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