Hay noticias que cuesta especialmente escribir y para las que nunca se está preparado. Porque conocemos a quienes están al otro lado, porque les tenemos cariño y porque sabemos que ninguna palabra puede aliviar lo que están viviendo. La muerte de Tamara González Costa, la joven bembibrense desaparecida tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), es una de ellas.
La noticia de su fallecimiento se ha comunicado en las últimas horas. Tamara, de 31 años, viajaba por motivos profesionales en uno de los trenes implicados en el siniestro del pasado miércoles. Desde entonces, su familia y sus allegados habían tratado de localizarla, pendientes de cualquier información que pudiera traerla de vuelta a casa.
Encontrar palabras para acompañar ahora a quienes tanto la quieren descifra ahora mismo una utopía. Desde esta redacción conocemos a su familia y le tenemos un cariño que hace especialmente doloroso contar su pérdida, algo que aún lo exponencia más si pensamos por un momento lo injusto que ha sido todo. Queremos hacerlo con la delicadeza y el respeto que Tamara y los suyos merecen.
Tamara tenía toda una vida por delante. Tenía sus ilusiones, sus proyectos y un camino que seguir construyendo. Una familia muy querida en Bembibre, amigos y personas con las que compartía su vida.
Durante estos días, los llamamientos para encontrarla han llevado su nombre y su fotografía a muchas personas. Ahora queremos que ese mismo cariño acompañe a su familia, respetando sus tiempos, su intimidad y su manera de afrontar la despedida. Muchas veces escuchamos eso de que “la vida sigue”, de que “el mundo continúa”. Pero hay días, como este sábado, donde esas palabras son intolerables y cuesta digerirlas. Porque para quienes acaban de perder a alguien a quien quieren, el mundo si se detiene. Lo demás pasa a un segundo plano y lo que importa es estar cerca, arropar a esta familia y acompañarla, también desde el silencio cuando no encontramos qué decir. Una pérdida así nos hace detenernos y pensar en lo que de verdad importa, en las personas que queremos y en lo frágil que es todo. Es profundamente injusto para la familia de Tamara y para todas las familias que han perdido a un ser querido en este accidente. Y duele. Duele mucho.
No es el momento de dar ningún detalle más. Hay una intimidad que el periodismo debe preservar: cruzar esa línea no aporta información de interés público y nos aleja del oficio que queremos ejercer. Desde InfoBierzo abrazamos a la familia de Tamara y a todos sus seres queridos en este momento tan duro. No podemos imaginar lo que están pasando ni encontrar una frase que haga menos dolorosa su ausencia. Sí podemos hacerles llegar nuestro afecto y decirles que estamos a su lado.
Por Tamara, por su recuerdo y por quienes la quieren, todo nuestro cariño.
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