Pequeña, de pétalos púrpuras y fácil de pasar por alto entre los roquedos, la Geranium dolomiticum esconde una singularidad extraordinaria. Esta planta únicamente crece de manera natural en los Montes Aquilianos, en El Bierzo, y sus dos únicas poblaciones reproductoras conocidas se encuentran en las Peñas de Ferradillo y Los Doce Apóstoles. No existe constancia científica de otro refugio para la especie en ninguna parte del planeta.
Se trata de un microendemismo, el término empleado para definir aquellas especies cuya distribución queda limitada a una extensión geográfica muy reducida. El Real Jardín Botánico de Kew circunscribe su área natural al noroeste de España y, concretamente, a los Montes Aquilianos. Fue descrita científicamente por el botánico alemán Werner Rothmaler en 1934, después de localizarla en los pastizales y las fisuras de las rocas dolomíticas de Los Apóstoles, en el entorno de La Guiana.
Su existencia se encuentra estrechamente ligada a las dolomías bercianas. Estas formaciones rocosas funcionan como pequeñas islas rodeadas por terrenos ácidos en los que la planta no encuentra las condiciones necesarias para sobrevivir. Esa dependencia explica que sus dos poblaciones permanezcan aisladas y separadas por algo más de tres kilómetros.
InfoBierzo ya se hizo eco de su excepcionalidad en octubre de 2014, cuando publicó el reportaje titulado La flor secreta y única de Ferradillo: Geranium dolomiticum. Aquel artículo advertía de que solo se conocían dos poblaciones en todo el mundo, repartidas entre los municipios de Ponferrada y Priaranza del Bierzo, y recogía el trabajo desarrollado por investigadores del Departamento de Botánica de la Universidad de León para estudiar y conservar la especie.
Más de una década después, su situación continúa siendo extremadamente delicada. Un trabajo difundido por la Sociedad Española de Biología de la Conservación de Plantas explica que la extensión de presencia de la especie es inferior a cuatro kilómetros cuadrados y su área de ocupación no alcanza un kilómetro cuadrado. Los seguimientos más recientes sitúan su población en torno a 13.000 unidades, aunque calcular el número real resulta especialmente complicado.

La explicación se encuentra bajo tierra. La planta posee rizomas de los que pueden surgir varios tallos floridos, por lo que contar cada tallo como un ejemplar independiente puede ofrecer una imagen distorsionada. El Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España calculó en 2006 alrededor de 549.000 efectivos mediante un censo indirecto. Los estudios posteriores modificaron el sistema de recuento para adaptarlo a la biología de la especie y obtuvieron cifras muy inferiores. Por tanto, no puede afirmarse que hayan desaparecido de repente más de medio millón de plantas, ya que los resultados proceden de métodos diferentes.
Pese a esa cautela, los seguimientos sí apuntan hacia un deterioro. Según la información publicada por EcoNoticias, los censos comparables realizados en 2012 y 2022 reflejan una reducción del 84 %. A ello se suma una escasa regeneración sexual. Los investigadores han observado una ausencia reiterada de individuos juveniles, una baja producción de semillas y dificultades para que las nuevas plántulas encuentren espacios adecuados donde desarrollarse.
La especie depende también de los insectos para reproducirse. Los estudios realizados por el grupo de investigación TaCoBi de la Universidad de León señalan que es una planta alógama, es decir, necesita recibir polen de otro ejemplar. Entre sus visitantes se han identificado al menos una veintena de especies pertenecientes a trece familias, aunque no todas cumplen la misma función y algunas consumen néctar, flores o semillas.
Los incendios alcanzan sus dos únicos refugios
La concentración de toda la especie en dos pequeños núcleos convierte cualquier alteración del terreno en una amenaza potencial para su supervivencia. El incendio de 2022 alcanzó Los Doce Apóstoles. De acuerdo con los datos recogidos por EcoNoticias, las llamas afectaron directamente al 32,6 % de los puntos conocidos y al 27,7 % del área calculada en esa población.
Tres años después, el fuego llegó a las Peñas de Ferradillo. Los estudios posteriores determinaron que el incendio de 2025 quemó aproximadamente el 56 % de los enclaves ocupados por la planta en ese núcleo. La revista científica Conservación Vegetal publicó posteriormente una imagen de hojas de Geranium dolomiticum dañadas por aquel incendio y confirmó que el fuego había afectado a más de la mitad de su área en Ferradillo.
El alcance del daño no puede medirse únicamente observando la superficie quemada. Las temperaturas extremas, la acumulación de cenizas, los cambios en el suelo y una posible alteración de los insectos polinizadores pueden dejar consecuencias fuera del perímetro recorrido directamente por las llamas. Los especialistas consideran necesario mantener un seguimiento prolongado para comprobar la capacidad de rebrote y la evolución real de las dos poblaciones.
El fuego tampoco es la única amenaza. El Atlas nacional ya advertía hace dos décadas de la proximidad de explotaciones de caliza, las actividades forestales y la presión ganadera. Las investigaciones posteriores añaden el pisoteo de personas y animales, las infraestructuras asociadas a los aprovechamientos del terreno y los efectos del cambio climático. En un hábitat tan reducido, una sucesión de incendios, obras o alteraciones puede tener consecuencias difíciles de revertir.

Castilla y León incorporó la Geranium dolomiticum en 2007 a su Catálogo de Flora Protegida, dentro de la categoría «En peligro de extinción». La evaluación realizada conforme a los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza la sitúa, además, como "En peligro crítico", el nivel inmediatamente anterior a su desaparición en estado silvestre.
Las zonas donde crece forman parte del espacio protegido Montes Aquilianos y Sierra del Teleno, integrado en la Red Natura 2000. También se planteó la creación de microrreservas de flora para proteger los enclaves más sensibles. Sin embargo, los investigadores han advertido de que aquellas propuestas no desembocaron en el desarrollo efectivo de un plan de recuperación específico.
Entre las medidas reclamadas figuran la vigilancia periódica de las dos poblaciones, la protección de los rebrotes frente al ganado y el pisoteo, el estudio de las semillas y los polinizadores y la incorporación de sus enclaves a la planificación preventiva y operativa contra los incendios. La Junta de Castilla y León instaló en 2025 vallados móviles de exclusión ganadera en la franja donde crece la planta, una actuación destinada a reducir una de las presiones detectadas sobre el terreno.
Parte de la estrategia de conservación se encuentra lejos de los Montes Aquilianos. El Banco de Germoplasma de Castilla y León, ubicado en la Universidad de Salamanca, conserva semillas procedentes de las dos poblaciones. El objetivo es preservar una representación de su diversidad genética que pueda servir como respaldo ante una pérdida catastrófica en la naturaleza. Los análisis realizados hasta ahora aconsejan conservar ambos núcleos, ya que cada uno alberga variantes genéticas exclusivas.
Esa reserva, sin embargo, no sustituye a la protección del hábitat. La supervivencia de la Geranium dolomiticum continúa dependiendo de unas pocas manchas de roca berciana. Casi un siglo después de su descripción científica y más de diez años después de que InfoBierzo contara la historia de la "flor secreta" de Ferradillo, su futuro permanece sujeto a dos únicos refugios que los incendios ya han alcanzado. Una planta discreta, escondida entre las dolomías, concentra así en los Montes Aquilianos toda la población mundial de una especie irrepetible.
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