De este modo, el acuerdo laboral para los 400 trabajadores de la compañía del grupo Alonso pasa antes de su rúbrica por un periodo de incertidumbre en cuanto a su aceptación. A pesar de que inicialmente la propuesta para llevar a efecto un plan de viabilidad que redujera en un 35% los gastos corrientes era el mismo fin que perseguía la dirección de CMC, la resolución de las negociaciones se antoja insuficiente para la empresa.
En todo caso, el administrador concursal considera que tiene legitimidad para sacar adelante la negociación, siempre que los trabajadores ratifiquen en asamblea el acuerdo llevado a papel la pasada semana en Villablino entre administrador y Comité; y así se lo ha trasladado a los sindicatos, para su tranquilidad antes de la votación en los centros de trabajo.
Según la parte social, las asambleas se celebrarán cuando concluya el periodo vacacional de parte de la plantilla, la primera semana de septiembre.
El principio de acuerdo establece una reducción salarial del 16,5 por ciento para la plantilla, una cifra que se ajustará con la actualización del IPC (Índice de Precios al Consumo), que se adeuda a los trabajadores desde el año 2010. Además, se descarta un aumento de jornada laboral, algo que había planteado la empresa, y se contempla la congelación de sueldos hasta el año 2016.
Los trabajadores renuncian a la cantidad que se cobraba por el transporte -20 céntimos por kilómetro- siempre que permanezcan en el centro de trabajo de Cerredo (Asturias) y no se les traslade a otras explotaciones de la compañía.
El preacuerdo también contempla el establecimiento de dos turnos rotativos de trabajo: uno de lunes a viernes y otro de martes a sábado.