El Servicio Territorial de Sanidad y Bienestar de León ha activado el protocolo de investigación epidemiológica en este centro aunque García recordó que “este tipo de sintomatología es habitual en una residencia”. El director del centro reconoció que durante esta semana se registró “un pico mayor de lo normal”, lo cual obligó a activar el protocolo. Esto implica la realización de coprocultivos tanto de los afectados como del personal que trabaja en la residencia y que elabora y sirve la comida. Asimismo, se están procesando los análisis de las muestras testigo de los alimentos consumidos.
Al respecto, García destacó que “Sanidad está trabajando en labores de muestra, inspección y control oficial” y recordó que la residencia ha facilitado a la administración las muestras testigo de los alimentos que se suministran a los pacientes. “Tenemos controles sobre la alimentación y el agua que se ajustan a la normativa”, defendió el director de la residencia, que se mostró abierto a “tomar nuevas medidas si los resultados de los análisis así lo indican”.
Respecto a las causas del brote, García prefirió mantenerse prudente y se limitó a señalar que “lo único que sabemos es que no sabemos el origen”. “Hacer conjeturas sobre las causas no es de recibo”, aseguró el director del centro.
En este sentido, García matizó que los 47 afectados están recibiendo una dieta astringente. “Es el tratamiento que se da para estos casos”, explicó el director, que resaltó que los grados de afectación de estas personas son muy diferentes. “La mayoría de los pacientes pacientes no reviste gravedad y no hay indicaciones médicas de reposo”, aseguró García, que destacó el hecho de que “ninguna persona está aislada en el centro”.
Por cierto, en las últimas horas la Junta ha confirmado que la residencia carecía de médico en el momento del brote .