Este martes, librerías abarrotadas y complicada vuelta al cole para los bolsillos que han tenido que sortear todo tipo de obstáculos en relación con la compra del material escolar. En algunos establecimientos, las ventas de libros de texto han disminuido ligeramente respecto a los últimos tres años.
Y ello justamente porque según la legislación actual, la vigencia de los libros de texto es de entre cuatro y cinco años. Una ventaja para los padres, pero una situación contraria para los propios libreros. Salvo casos excepcionales en los que ha cambiado uno ó dos libros, el resto se mantienen durante cuatro ó cinco años. El próximo curso 2014-2015, se renovarán los libros de los cursos impares, y el turno de los pares será al año siguiente.
Encargos y compras “exprés”
En la librería Quiñones explican que “estos días son una locura. Hoy, la gente de última hora pide los libros que no acaban de llegar y los necesitan urgentemente, y por supuesto, traen las listas del material escolar”.
A este respecto, en la librería Del Campo, situada frente al Campus del Bierzo, según cuenta su propietaria, Mª Carmen Olivares, “estos días son muy importantes porque se realizan en torno a un 70% de las ventas totales de libros de texto”.
Por su parte, en la librería Simón, con más de 60 años a sus espaldas, también ha registrado este martes un flujo importante de clientes. Lo más vendido, mochilas, lápices, bolígrafos, rotuladores y cuadernos; elementos imprescindibles como es tradicional en cualquier estuche del niño.
Su propietario, Vicente García Sánchez, confía en “que sí aumenten las ventas estos días. Calculo un porcentaje del 70% más o menos en las ventas de todo el año”.
Gasto medio por niño
En Quiñones sitúan la cantidad alrededor de los 100 ó 150 euros, aunque eso “sólo en libros”, recalca Marta. Sobre unos 200 euros han calculado este gasto medio por niño en la librería Del Campo, y por último, alrededor de 200 euros también en la librería Simón.
Factores que merman la venta de libros en tiempos de crisis
Algunas críticas de los libreros han estado dirigidas a los “los colegios del clero”. Por ejemplo, Vicente subraya que “como están vendiendo los libros, es algo que a nosotros nos afecta, independientemente de matrícula que tengan o no temporal”.
Comprende, naturalmente, que “en los tiempos en los que estamos” surjan nuevas alternativas como la aparición y auge de los bancos de libros.
Cambio de tendencias en el material escolar
Marta Quiñones señala que “los lotes completos de libros ya no se venden, hay muchos libros que se prestan. Los profesores, algunos, ya dan apuntes y no quieren libro de texto, pero el libro de texto se sigue vendiendo. No es como otros años y de momento, ningún colegio ha cambiado los libros”.
Además, Quiñones aclara que con la venta de libros de texto, “la gente piensa que se gana mucho dinero y no es así. No se gana casi nada y nosotros preferimos vender mochilas, que siempre hay un poco más de margen, y material escolar, que la gente siempre se queja que es muy caro pero es algo estipulado, no es un precio que pongamos los libreros”.
Otro cambio es la cada vez más utilizada mochila de ruedas en vez de cargar todo el peso en la espalda. “Muchos prefieren la mochila de ruedas, que con la cantidad de volumen que llevan de libros, cuadernos, material…es imprescindible un carrito porque es muchísimo peso para la espalda. Se siguen vendiendo mucho”, detalla la propietaria de la librería Quiñones.
Frente a la introducción de lo digital, que “aún no está muy introducido por aquí”, opina Marta, también es muy común últimamente que “los niños nos traen un USB para imprimir sus trabajos y entonces, ahí la gente se ahorra el escribir en cuadernos como se hacía antiguamente”.
