Así lo determinaron en asamblea, ya que siguen manteniendo que la confección del muro de contención sigue siendo desmesurada en sus dimensiones. El colectivo vecinal presentará su propuesta en forma de alegación para intentar una segunda modificación del proyecto.
Los vecinos intentarán una segunda modificación del proyecto, después de que Confederación aceptase en abril cambiar el proyecto teniendo en cuenta parte de las alegaciones recibidas en la fase de Información Pública de los vecinos, y tras la reunión que el propio presidente del organismo hidrográfico, Francisco Marín, tuvo con los ciudadanos del barrio ponferradino.
Así las cosas, el proyecto -con una inversión de casi 2,8 millones de euros para un tramo de 3,3 km desde la confluencia entre el Boeza a Toral de Merayo, y un plazo de ejecución estimado de 18 meses-, se modificó de su concepción inicial incluyendo otros dos nuevos huecos de 6 metros, controlados con compuertas, con el objetivo de que estos ajustes ayuden a la minimización del efecto barrera, facilitando así el acceso a las zonas deportivas y a los espacios de uso lúdico de este barrio.
Pero para los vecinos todavía el proyecto debe ajustarse más dado que consideran que el muro que se va a construir se adentra demasiado en las fincas.
