El berciano Diego Montero ha creado Simulaula, una herramienta para Primaria que combina simuladores interactivos y gestión de clases y permite al docente recibir los resultados vinculados a los criterios de evaluación de su comunidad
Explorar los planetas en tres dimensiones, experimentar con la gravedad o trabajar con los números desde el navegador. Son algunas de las posibilidades de Simulaula, la aplicación web creada por Diego Montero, un maestro berciano de 22 años que ha convertido su Trabajo Fin de Grado en un proyecto educativo dirigido a escolares y docentes de Primaria.
La herramienta, que abrió el pasado 1 de septiembre, reúne tres simuladores que pueden explorarse gratuitamente y sin instalar ningún programa. El alumnado accede mediante un código, sin necesidad de disponer de una cuenta ni de utilizar un correo electrónico. Su propuesta combina la exploración de contenidos con cuestionarios cuyos resultados recibe el profesor, asociados a los criterios de evaluación correspondientes.
Detrás de la iniciativa está el interés de Montero por unir educación, astronomía y tecnología. Este verano terminó Magisterio en la Universidad de León y ahora compagina la preparación de las oposiciones de Educación Primaria con el desarrollo de una aplicación que ha construido por su cuenta, sin una empresa ni un equipo detrás y programando con ayuda de la inteligencia artificial.



El punto de partida fue un simulador del Sistema Solar en 3D que diseñó para su TFG y puso a prueba con un grupo de 4.º de Primaria de un colegio público de Ponferrada. Los escolares trabajaron en pequeños grupos y completaron 57 evaluaciones sobre doce astros, con una media de aciertos del 82,1 %, según los datos del trabajo. La investigación contó con el dictamen favorable del Comité de Ética de la Universidad de León.
Aquella experiencia fue el germen de Simulaula. Su desarrollo obligó al joven maestro a concretar qué pretendía enseñar con cada cuestionario, cada curiosidad y cada actividad, una intención pedagógica que ha querido mantener al ampliar el proyecto.
En el recorrido por el Sistema Solar, los alumnos pueden seleccionar los planetas, consultar sus características y curiosidades, compararlos y poner a prueba lo aprendido. El objetivo es que tengan un papel activo y puedan investigar con autonomía, con propuestas adaptadas a su curso y al trabajo que plantee el docente.
"Podemos explorar muchos conceptos que quizás con los instrumentos o herramientas que tenemos como docentes sería prácticamente imposible imaginar un alumno en su cabeza", explica Montero. A esa primera propuesta se han sumado el taller de los números y el laboratorio de la gravedad, que extienden las posibilidades de la aplicación a otros contenidos de Primaria.
La herramienta también incorpora misiones en las que se trabajan distintos aprendizajes. En el caso del simulador del Sistema Solar, las actividades se organizan en bloques que abarcan la cultura científica, la tecnología, la digitalización y la conciencia ecosocial, con posibilidades de uso tanto en Ciencias de la Naturaleza como en Ciencias Sociales.
Otra de las funciones se centra en facilitar la evaluación. Cuando un alumno termina un test, el maestro recibe la calificación vinculada al criterio correspondiente del currículo. Según detalla su creador, Simulaula contempla los decretos de las diecisiete comunidades autónomas y los de Ceuta y Melilla, para permitir su utilización en centros de toda España.
El acceso del profesorado permite consultar las soluciones y los resultados de los escolares, además de identificar los criterios y competencias trabajados. «Te ahorra mucho trabajo como docente porque ya te da la evaluación tanto numérica como de contenidos», señala.


Más allá de los simuladores, Simulaula incluye un espacio de gestión de clase en el que el profesor puede dar la bienvenida al grupo y cada estudiante crear su propio avatar. Es una forma de reforzar su implicación en las actividades, ya que, según destaca Montero, con ese personaje "sienten un poco más de motivación".
El docente también puede asignar tareas para casa y utilizar un sistema de puntos y recompensas. Ayudar a un compañero, por ejemplo, puede sumar puntos, mientras que interrumpir la clase puede restarlos. Al acumular los suficientes, los alumnos tienen la posibilidad de solicitar premios.
Con este proyecto, el joven berciano busca ampliar los recursos disponibles para enseñar y adaptar las actividades a las necesidades del alumnado. Una iniciativa que nació para explicar el Sistema Solar en una clase de Ponferrada y que ahora aspira a encontrar su espacio en el día a día de otros colegios.
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