La memoria del valle de Fornela permanece escrita en los nombres con los que sus habitantes han identificado durante generaciones montes, caminos, fuentes, arroyos y parajes. Un patrimonio oral que ahora comienza a trasladarse al mapa gracias al proyecto desarrollado por Diana Claro Martínez, estudiante de cuarto curso del doble grado en Ciencias Ambientales e Ingeniería Forestal de la Universidad de León (ULE).
La iniciativa, titulada ‘Cartografía de la memoria: digitalización de la toponimia fornela, en Peranzanes’, ha permitido recopilar y digitalizar cerca de 900 topónimos durante este verano. El trabajo se desarrolla mediante una de las becas RALBAR impulsadas por la institución académica y la Fundación Banco Sabadell.
"Este mes y medio de trabajo ha ido muy bien. La acogida ha sido extraordinaria y, a pesar de que el municipio no llega a los 300 habitantes, su interés ha sido enorme", explica la joven investigadora. Algunos vecinos incluso la detienen por la calle para interesarse por los avances de un proyecto que consideran fundamental para evitar que estos nombres desaparezcan.
Las personas mayores, guardianas de la memoria
El objetivo principal consiste en digitalizar la toponimia tradicional del valle de Fornela recurriendo a las personas mayores como principales fuentes de información. Su conocimiento se convertirá así en un recurso disponible para las nuevas generaciones, los visitantes y los servicios técnicos que trabajan en el territorio.
La recopilación también puede resultar especialmente útil durante emergencias como los incendios forestales, al facilitar la identificación precisa de lugares que habitualmente no aparecen reflejados en los mapas oficiales.
Muchos de los nombres recogidos se conservan en dialecto fornelo, por lo que el proyecto también contribuye a proteger el patrimonio lingüístico del valle y a impedir que se pierda conforme desaparecen las generaciones que todavía lo utilizan.
Para completar el mapa, Diana Claro ha realizado entrevistas, analizado cartografía y mantenido consultas y reuniones con habitantes de la zona. Los trabajos continuarán hasta finales de agosto.
"Los objetivos se han ido cumpliendo de forma muy positiva. La digitalización de la toponimia fornela ha avanzado a muy buen ritmo, tanto que se han recogido alrededor de 900 topónimos, y la implicación de los vecinos, tanto personas mayores como jóvenes, ha sido excepcional", destaca.
La estudiante agradece el respaldo de la alcaldesa de Peranzanes, Henar García Ramón; de la concejala Sonia Martínez y del equipo municipal. También reconoce la labor de la catedrática de la Facultad de Ciencias Biológicas y Ambientales Leonor Calvo Galván, responsable de tutorizar el proyecto, así como la colaboración de las coordinadoras del programa RALBAR, Raquel Domínguez y Ana Vázquez, la Universidad de León y la Fundación Banco Sabadell.
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