El municipio de Benuza, situado en la comarca de Cabrera, ha emergido como un enclave arqueológico de gran relevancia gracias a la identificación y documentación de varios yacimientos mineros históricos ubicados en las pedanías de Sigüeya y Lomba. Los sitios conocidos como El Real, La Butia, El Sabugo y Camporomo han sido estudiados por el Grupo de Investigación del Instituto de Estudios Cabreireses (IEC), aportando una nueva dimensión al patrimonio local que hasta ahora había recibido escasa atención en inventarios oficiales y literatura especializada.
Estos hallazgos se encuentran dentro del área cultural vinculada a Las Médulas, declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO, lo que subraya su importancia dentro del contexto arqueológico internacional. Cabe destacar que algunas minas romanas de oro localizadas en Benuza ya han sido oficialmente catalogadas por las autoridades patrimoniales, lo que representa un paso significativo para su protección y valorización dentro del conjunto histórico regional.
Además, la cercanía entre estos restos mineros y los petroglifos encontrados en Sigüeya Lomba y Yebra —también estudiados por el IEC— ha ampliado el inventario local de arte rupestre hasta alcanzar una docena de estaciones conocidas. Esta concentración excepcional evidencia un paisaje histórico complejo donde se superponen manifestaciones culturales desde tiempos prehistóricos hasta la época romana, con especial énfasis en la explotación aurífera.
Este valor patrimonial cobra aún mayor sensibilidad tras los graves incendios forestales ocurridos durante el verano de 2025 que afectaron tanto a Las Médulas como a Benuza. Estos siniestros han puesto en evidencia la fragilidad tanto del patrimonio natural como arqueológico del territorio e impulsan la urgencia por reforzar las estrategias para su protección e investigación.

El Real: uno de los principales enclaves mineros
La explotación minera conocida como El Real se extiende sobre ambas márgenes del río Benuza, aguas abajo respecto a la vega de Sigüeya, abarcando aproximadamente entre una y dos hectáreas. Este sitio está compuesto por al menos doce surcos principales junto con numerosos depósitos estériles formados por bloques principalmente de pizarra y cuarcita.
Se identifican acumulaciones destacadas con formas rectangulares alargadas así como otras circulares u ovaladas. También existen estructuras menores con plantas cuadrangulares o circulares que podrían haber servido para funciones auxiliares o alojamientos temporales.
El análisis mediante modelos digitales del terreno e imágenes LIDAR confirma alteraciones compatibles con labores mineras antiguas. Además, esta zona figura como Indicio 161 (Río Benuza–El Real) en el Mapa Metalogenético nacional asociado a depósitos auríferos tipo gravas y coluviones.
Infraestructura hidráulica vinculada a la minería histórica
Un elemento destacado es el denominado Canal de El Real, una obra hidráulica paralela al río Benuza cuya antigüedad aún está pendiente de confirmación científica. Su trazado sugiere una posible conexión entre los territorios vecinos Sigüeya y Lomba relacionada con actividades mineras antiguas.
Se plantea que este canal podría haber abastecido agua para las explotaciones situadas cerca, particularmente La Butia-Valdelamina próxima a Sigüeya. Futuras investigaciones arqueológicas, topográficas e hidrológicas serán clave para validar esta hipótesis; no obstante, ya constituye un componente esencial para entender el paisaje minero histórico ubicado en la cuenca alta del río Benuza.
Continuidad minera: La Butia-Valdelamina, El Sabugo y Camporomo
La mina La Butia-Valdelamina destaca por una amplia dispersión superficial estimada entre cinco y diez hectáreas cubiertas por estériles que indican una explotación significativa posiblemente integrada dentro de una red minera conectada mediante sistemas hidráulicos.
En El Sabugo (arroyo Garamateira), se conservan vestigios asociados al Indicio 172 identificado también en el Mapa Metalogenético español; además se han detectado mineralizaciones auríferas relacionadas con arsenopirita reforzando su interpretación como antigua mina aurífera probable.
Cerrando este conjunto se encuentra Camporomo situado en cabecera del río Benuza entre los 1.600 y 1.800 metros sobre el nivel del mar donde persisten zanjas y surcos extensos coherentes con técnicas documentadas ampliamente para minería romana aurífera propia del noroeste peninsular.
La Cabrera: un paisaje arqueológico denso e integrado
La distribución conjunta de estos enclaves junto a sus depósitos minerales auríferos asociados más las infraestructuras hidráulicas detectadas configuran un paisaje arqueominero excepcionalmente relevante dentro della comarca leonesa Cabrera.
El trabajo desarrollado por el Grupo IEC ha sido determinante para ponerlos bajo reconocimiento científico oficial así como para promover su incorporación formal a inventarios patrimoniales regionales incrementando asimismo la conciencia social acerca necesidad urgente proteger estos recursos culturales únicos.
Finalmente resalta cómo esta proximidad espacial entre restos mineros antiguos junto al conjunto pétreo rupestre ampliado —en estrecha relación además con Las Médulas— posiciona este territorio como un escenario crucial para estudiar procesos históricos relacionados con ocupación humana continua gestión paisajística tradicional aprovechamiento intensivo especialmente enfocado hacia recursos auríferos desde épocas prehistóricas hasta romanización.

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