La escasez de agua ha obligado al Ayuntamiento de Priaranza del Bierzo a adoptar medidas extraordinarias para mantener el abastecimiento en Priaranza y Villalibre.
El alcalde, José Reguera, explica a InfoBierzo que ambas localidades se abastecen habitualmente de un manantial procedente de Ferradillo que está sufriendo las consecuencias de la falta de precipitaciones. “Como no llueve absolutamente nada, el manantial está muy bajo”, señala el regidor.
Para afrontar esta situación, el Ayuntamiento puso en funcionamiento este martes el pozo del Humeral, en Priaranza, construido hace más de veinte años para responder a episodios de este tipo y que llevaba varios años sin utilizarse. Según detalla Reguera, la instalación se encuentra cerca del río y utiliza un generador para bombear el agua directamente al depósito, donde se somete a cloración.
El Consistorio está pendiente de los resultados de los análisis de laboratorio para confirmar la potabilidad del agua. Hasta disponer de ellos, ha establecido una restricción preventiva que afecta al pueblo de Priaranza.
El bando advierte de que el agua de la red no debe utilizarse para beber, cocinar, preparar o lavar alimentos ni para la higiene bucal, aunque vuelva a salir por los grifos y presente un aspecto, olor o sabor normales. Para estos usos deberá emplearse agua envasada u otra cuya potabilidad esté garantizada.
El aviso municipal precisa, además, que hervirla no garantiza su seguridad. La restricción permanecerá vigente hasta que el Ayuntamiento comunique expresamente su levantamiento. Reguera explica que los bandos se han emitido por precaución mientras se conocen los resultados de los análisis. La activación del pozo del Humeral ha permitido reorganizar el suministro y derivar toda el agua procedente de Ferradillo hacia los depósitos de Villalibre. Priaranza deja así de recibir agua de este manantial y pasa a abastecerse del pozo.
El Consistorio estudia otras posibles soluciones y hace un llamamiento a los vecinos para que realicen un uso responsable y racional del agua. La colaboración de la población, recoge el bando, resulta fundamental para afrontar la situación.
Reguera reconoce la incertidumbre sobre la evolución del manantial si no llegan las lluvias y asegura que no recuerda un episodio similar. El alcalde señala que este miércoles recibieron una comunicación de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil con recomendaciones ante la escasez de precipitaciones. En ese documento, el organismo advierte de que las lluvias acumuladas en su demarcación desde el inicio del año hidrológico eran un 80% inferiores a la media histórica, con unos caudales un 64% por debajo de los habituales.
“El tiempo está cambiando, el cambio climático es un hecho”, sostiene el regidor. Si la situación se prolonga, apunta al abastecimiento mediante camiones cisterna como una alternativa que podría ser necesario utilizar.
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