Aplaude los cambios en el marco democrático, pero en aspectos como evitar que "haya alcaldes que no sean el que la voluntad de los ciudadanos expresaron".
Carlos López Riesco prefirió romper el protocolo anterior y pronunciar su discurso puesto en pie para dirigirse a los presentes en la sala del Palacio del Castillo.
Acepta abrir el debate sobre la modificación de la carta magna pero "no es acertado pensar que el progreso de un país y de su sociedad, está totalmente vinculado a lo que recoja la carta magna". Y ejemplificó con "otros países con una Constitución mucho más antiguas" que han sabido evolucionar con el respeto a sus bases y mediante otros cauces para el progreso.
En su primer Día de la Constitución, quiso posicionarse además de como portavoz Popular, como líder de la oposición, y más aún como exalcalde, y señaló que "no cabe un comportamiento llamado democrático que no sea el de respeto absoluto al pronunciamiento de los ciudadanos, y ese es el marco en el que nos tenemos que mover".
Con ello, sobre reformas como la administración local a la que aludió, pronunció abiertamente en clave local que ello evitaría que "haya alcaldes que no sean el que la voluntad de los ciudadanos expresaron".
También apeló a la figura de Nelson Mandela para reconducir su mensaje: "Nos enseñó que en la vida y en la política, hay algo irrenunciable: la dignidad".
