El secretario general de UGT denuncia tras visitar la BRIF de Tabuyo del Monte que el operativo continúa sin medios suficientes y exige una gestión forestal durante todo el año
El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, reclamó este lunes en Ponferrada un pacto de Estado para afrontar los incendios forestales y los efectos del cambio climático, con unas condiciones laborales mínimas para los profesionales del sector que no dependan de cada comunidad autónoma ni "del político de turno".
Álvarez compareció en la sede de UGT Bierzo después de visitar la Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) de Tabuyo del Monte y reunirse con sus trabajadores. Estuvo acompañado por el secretario general de UGT Castilla y León, Óscar Lobo, y el responsable de UGT Servicios Públicos en la Comunidad, Tomás Pérez.
El dirigente sindical aseguró que, según trasladaron los trabajadores durante el encuentro, «desde hace un año a hoy no ha cambiado nada» en la lucha contra los incendios. "Podríamos tener exactamente los mismos desastres porque no hay coordinación, no hay una mejora de las condiciones de los trabajadores y faltan medios", advirtió.
UGT reclama que la profesión de bombero forestal disponga de una regulación común en todo el país, con plantillas suficientes, jornadas adecuadas y descansos garantizados. Álvarez denunció además que algunos empleados de empresas privadas contratadas por las administraciones trabajan en condiciones que calificó de "cierto esclavismo" y sin que se respeten aspectos fundamentales de los convenios colectivos.
El secretario general del sindicato defendió que la prevención debe extenderse durante los doce meses del año. "La frase de que los incendios se apagan en invierno es más que una realidad", señaló. Para ello, propuso que los bomberos forestales participen en el reconocimiento, la ordenación y la limpieza de los montes, además de conocer previamente las zonas desde las que se puede actuar en caso de incendio.
El dirigente sindical comenzó su comparecencia trasladando su solidaridad a las familias afectadas por las riadas registradas en Manzanedo de Valdueza y Bouzas, donde murieron dos mujeres. «Si eso no es cambio climático, ¿qué es?», preguntó antes de defender que estos fenómenos deben reconocerse como una realidad y anticiparse mediante políticas públicas.
Por su parte, Óscar Lobo censuró que Castilla y León, pese a contar con una de las mayores superficies forestales de España, mantenga un modelo de gestión "del siglo pasado". También vinculó los incendios con la despoblación del oeste de la Comunidad y con la ausencia de una política clara para aprovechar y conservar la riqueza de sus montes.
Lobo señaló que León, Zamora, Salamanca y Ávila aparecen de forma reiterada entre las provincias más castigadas por el fuego y lamentó que, un año después del incendio que afectó a Las Médulas, persista lo que considera una situación de abandono y no se haya puesto en marcha un plan de prevención a la altura de este espacio declarado Patrimonio de la Humanidad.
UGT concluyó que la lucha contra los incendios no puede limitarse a reforzar los dispositivos cuando aparecen las llamas. El sindicato exige empleo estable, prevención permanente, coordinación entre administraciones y una ordenación del territorio consensuada con las comarcas afectadas.
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