
"A veces me cuesta coger el sueño por los ruidos que hace, aunque ya estoy acostumbrado", son muchos años, explica uno de los afectados. Sin embargo, el origen de este incómodo sonido también procede, según los propios vecinos, del "exceso de velocidad de muchos coches cuando suben o bajan el puente" pero "eso no quita para que los vecinos que vivimos cerca -de la infraestructura- tengamos que aguantar este ruido", a lo que añaden que "esto es contaminación acústica". Unas juntas de dilatación que ya han sido sustituidas por unas nuevas, y que "no hacen tanto ruido como las de antes" pero "se sigue escuchando, y molesta".
Entre las propuestas que muestran desde el Puente Boeza para erradicar o evitar esta incómoda situación, consideran que instalar unos dispositivos de frenado, que eviten importantes velocidades en la infraestructura, podría ser una de las mejoras para su calidad de vida, afectada por la contaminación acústica de las juntas de dilatación.