El medio rural de León continúa afrontando el reto demográfico, la pérdida de población en los municipios más pequeños de Castilla y León volvió a acentuarse en 2025, mientras el crecimiento se concentra principalmente en las capitales y sus áreas de influencia.
En la provincia leonesa, localidades como Villablino (-1,72%) y Bembibre (-1,52%) se encuentran entre las que registraron mayores descensos porcentuales de población entre los municipios de más de 10.000 habitantes.
Datos en Castilla y León
El medio rural profundo de Castilla y León continuó con su caída en 2025 y a los 5.544 habitantes perdidos en 2024, sumó otros 5.292 ciudadanos menos el pasado año, dejando por primera vez en menos de 450.000 la cifra de las personas que vive en los municipios con menos de 2.000 habitantes y que no ejercen funciones de centros de prestación de servicios.
En concreto, son 445.510 personas las que resisten en los 1.970 pueblos de Castilla y León que cuentan con menos de 2.000 habitantes, y que representan el 87,6 por ciento del total pese a que su población solo supone el 18,5 por ciento de los 2,4 millones de ciudadanos que viven en la Comunidad.
Un territorio que, por el contrario, creció en casi 10.000 habitantes en 2025, al sumar 9.591 ciudadanos, la mayoría de ellos en las capitales de provincia, que crecieron en 8.695 habitantes hasta los 1.039.678. Esto hace que el peso de esta población sobre el total de la Comunidad sea cada vez más importante, al alcanzar el 43,27 por ciento, y que el crecimiento del 0,84 por ciento con respecto al año anterior duplique la subida del 0,4 por ciento del conjunto del territorio.
Así lo refleja el informe anual del Consejo Económico y Social (CES) de Castilla y León, consultado por Ical, en el que se observa un crecimiento en el resto de municipios pero más moderado que en las capitales, con 1.560 ciudadanos más en las otras diez localidades con más de 10.000 habitantes; 2.090 en las 24 áreas periurbanas; 1.948 en los 133 municipios de las áreas de influencia urbana; y los 590 habitantes totales que sumaron los 103 centros rurales de primer, segundo y tercer orden. Es decir, que prestan algún tipo de servicio a los pueblos de su entorno.
Tal y como explica el CES, destacan entre los municipios que más crecen, en términos porcentuales, Segovia capital con un 1,55 por ciento más de población; la cercana localidad de El Espinar, que entre las ciudades con más de 10.000 habitantes es la que más sube con un 2,87 por ciento más de ciudadanos; y las más pequeñas localidades de Medina de Pomar, Briviesca (Burgos) e Íscar (Valladolid), cuya población aumenta por encima del dos por ciento en 2025.
Por el contrario, entre las ciudades más pobladas cae el número de habitantes de Ciudad Rodrigo (Salamanca) en un 0,75 por ciento, así como en las localidades leonesas de Villablino (-1,72 por ciento), Bembibre (-1,52 por ciento) y en la salmantina de Guijuelo, que pierde un 1,16 por ciento de su población. Todas ellas en el oeste de la Comunidad, que sigue desangrándose.
Mujeres en las capitales, hombres en el medio rural
En cuanto a la distribución poblacional por sexo en los municipios de Castilla y León, se sigue apreciando un fuerte componente masculino en el medio rural, que contrasta con la mayor presencia de mujeres en las capitales y municipios más poblados de la Comunidad.
Así, y aunque en el conjunto del territorio la población masculina y femenina está bastante equilibrada (49,27 por ciento de varones y 50,73 por ciento de mujeres), en el medio rural profundo el porcentaje de hombres supera en más de ocho puntos al de féminas (54,03 y 45,97 por ciento, respectivamente). Casi lo opuesto sucede en las capitales de provincia, dado que la mayoría de la población, un 53,36 por ciento, son mujeres, mientras que el 46,64 por ciento restante corresponde a hombres.
12 años de diferencia entre el alfoz y el medio rural
Otra diferencia que se aprecia en la estadística recopilada por el CES, y consultada por Ical, es la relativa a la edad, puesto que existe una diferencia de más de 12 años entre la media de la población de las áreas periurbanas de las capitales y ciudades de Castilla y León con respecto a los habitantes de los municipios con menos de 2.000 personas y que no ejercen funciones de centros de prestación de servicios.
Mientras en estos últimos municipios la edad media asciende hasta los 55,2 años, más de seis años y medio por encima de la media del conjunto de Castilla y León (48,61 años), en las áreas periurbanas y de influencia urbana, lo que comúnmente se conoce como el alfoz, la edad media se sitúa en los 43,08 y 43,31 años, respectivamente, con más de dos tercios de la población en edad laboral, frente al exiguo 56 por ciento del medio rural profundo.
Migración en crecimiento en todas las áreas
Finalmente, la estadística del CES, recogida por Ical, refleja como el saldo entre los migrantes llegados del extranjero y los castellanos y leoneses que salieron a vivir fuera de España es positivo para la Comunidad, que creció en este sentido en 24.322 habitantes en 2024 gracias a los 42.368 migrantes recibidos, frente a los 18.046 ciudadanos que salieron del territorio con rumbo al extranjero.
En este ámbito, incluso el conjunto del medio rural presenta un saldo positivo, con 6.163 habitantes más gracias a los 11.318 migrantes llegados del extranjero frente a los 5.155 castellanos y leoneses que se marcharon fuera de nuestras fronteras. No obstante, el saldo positivo principal lo vuelven a presentar las capitales, con 13.320, dado que llegaron 22.853 migrantes y solo salieron al extranjero 9.533 personas.
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