Una lección de solidaridad mantiene abierto el colegio en Toral de Merayo con el acogimiento de una familia en situación de emergencia social

La iniciativa consiste en invitar a una familia extranjera a vivir en Toral, involucrando a empresas privadas e instituciones públicas para reducir, en la medida que sea posible, los costes económicos que la familia cargará en los próximos meses.

El director del Colegio de Toral de Merayo | Imagen: Daniel Merino
El director del Colegio de Toral de Merayo | Imagen: Daniel Merino
Eleonor Estévez
Periodista
14 de Septiembre de 2023
Actualizado: 15 de Septiembre de 2023 a las 17:31
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El Colegio Rural Agrupado Toral de Merayo, en el Bierzo, está de enhorabuena. La Junta Vecinal del pueblo se ha propuesto incrementar el número de niños que acuden al colegio como efecto reclamo para que otras familias se animen, a su vez, a llevar a sus hijos y mantenerse así sobre el umbral que marcaría la amenaza de cierre en la planificación educativa de la Junta.

Y el empuje social lo está consiguiendo. Con 6 alumnos registrados el año pasado, el colegio estaba al borde del cierre. Ahora, cuentan con 10. Uno de ellos es un niño de 7 años y origen portugués que se acaba de instalar con su familia en Toral y que se incorporará la próxima semana a las clases.

Entrevistas a Tito Macías y Diego Gónzalez, dos de los implicados en la iniciativa solidaria. | Imagen: Daniel Merino

Se trata de una iniciativa solidaria propia de la Junta Vecinal de Toral de Merayo, que ha permitido acoger a esta nueva familia en el pueblo, matricular al niño e incluso ayudarles en otros aspectos como el alquiler de la vivienda, conseguir el bono social para la electricidad, libros de texto gratuitos para el pequeño y suministro de agua, también gratuito, durante toda la estancia de la familia en el pueblo berciano. 

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Luis Alberto Macías, representante de la Junta Vecinal de Toral de Merayo | Imagen: Daniel Merino

 

La familia, originaria de Sintra, en Lisboa (Portugal), es monoparental, estando compuesta por la madre y dos hijos, el niño de 7 años en edad de escolarización, y una hija de 17, a la cual están ayudando también a encontrar una salida en FP, retomando sus estudios. "El que encaja en nuestro proyecto es el niño, que es el que ha arrastrado a esta familia para tenerla aquí entre nosotros", explica Luis Alberto Macías, alias Tito Macías, pedáneo de Toral de Merayo y representante de la Junta Vecinal. Es decir, la iniciativa consiste en invitar a una familia extranjera a vivir en Toral, involucrando a empresas privadas e instituciones públicas para reducir, en la medida que sea posible, los costes económicos que la familia cargará en los próximos meses. "Un reconocido empresario berciano que tiene un gimnasio en Ponferrada ha donado lo correspondiente a los tres primeros meses de alquiler de la vivienda y ya estamos en contacto con otras personas para cubir los siguientes meses", detalla Macías.

El objetivo es que la familia tenga cierta estabilidad. Para ello, la Junta Vecinal ha conseguido además un contrato laboral para la cabeza de familia: "Querían venir a España y se le consiguió un contrato de trabajo para que su estancia sea estable y vimos la oportunidad de traer a este niño de 7 añitos", narra Tito Macías.

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Colegio Toral de Merayo | Imagen: Daniel Merino

 

E incluso la aportación de la Junta Vecinal va más allá y está trabajando con el Área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Ponferrada para agilizar la regularización de papeles de la familia. "Nos han atendido la verdad con mucho detalle y nos han ayudado a conseguir una subvención, no normalizada para este tipo de personas que no tienen de momento un DNI ni un NIE ni nada que les acredite como nacionalidad española, una ayuda para el pago de los libros íntegros para este niño que va a empezar ahora el curso 2023/24", agradece el representante del grupo de vecinos.

Y ésta es la forma en la que han logrado aumentar el número de alumnos de 6 a 10, posibilitando ahora al centro la oportunidad de solicitar a los organismos competentes el desdoblamiento del aula. Es decir, actualmente los 10 alumnos, de diferentes edades, comparten clase. Este desdoblamiento implicaría que "puedan dedicar un aula para alumnos más pequeños y otra para alumnos más grandes, facilitando así la atención que podemos proveer a los alumnos", comenta Diego González Iglesias, Director del Colegio Rural Agrupado Toral de Merayo.

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Los actuales alumnos del Colegio de Toral de Merayo, durante el recreo | Imagen: Daniel Merino

 

LA ACOGIDA, BENEFICIOSA PARA TODAS LAS PARTES

 

Gracias a este proyecto, los demás niños podrán enriquecerse y conocer otros aspectos procedentes de la cultura portuguesa. Aunque el idioma va a ser una barrera inicial, el colegio ya ha activado todos los protocolos y acciones necesarias para minimizar el choque cultural. "De repente hemos tenido que activar un plan de bienvenida de alumnado y un protocolo de acogida de la familia. Es un protocolo especial para alumnos que vienen del extranjero y que desconocen el idioma", explica Diego González. La dinámica de la clase y la forma de presentar los contenidos no es la misma: "El alumno se tiene que ver beneficiado por el resto de alumnos cuando hablan entre sí".

El protocolo de acogida consiste en "priorizar los apoyos de los profesores para trabajar la alfabetización con este alumno. Como es de Portugal, tiene mucho avanzado, ya que en este colegio damos muchas asignaturas en gallego, por lo que va a sentirse bastante cómodo con ese idioma". Según González, "al ser también muy pequeño va a ser fácil que se comunique a través de varias ayudas. Vamos a hacer adaptaciones de acceso a través de imágenes, traducciones o lo que sea necesario". "Los niños ya esperan que venga, están preparados", finaliza.

Aula del Colegio Toral de Merayo
Aula que comparten actualmente los 10 niños del Colegio de Toral de Merayo | Imagen: Daniel Merino

 

ATRAER A MÁS NIÑOS DEL PUEBLO

 

El problema no es que haya niños en el pueblo, "niños hay", afirma Tito Macías, "pero a las familias les asusta que haya pocos niños" frente a una amenaza de posible cierre. El hecho de que no tengan programa Madrugadores ni servicio de comedor es un hándicap para este colegio. "Ya están trabajando desde la dirección del colegio alguna forma de que Madrugadores pueda existir y, aunque no haya servicio de comedor, al menos intentaremos lograr que haya continuidad en la jornada escolar "para que los niños puedan quedarse por lo menos hasta las tres de la tarde y poder así facilitar a los padres que puedan compaginarlo con sus horarios laborales", remacha el portavoz de la Junta Vecinal.