La Junta de Castilla y León revisará los baremos de indemnización por daños del oso en las explotaciones apícolas para adaptarlos a las pérdidas reales que sufren los profesionales. Así lo trasladó el consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, en una reunión de trabajo con las organizaciones profesionales agrarias para analizar la situación del sector en la comunidad.
En el encuentro, celebrado este lunes, se abordaron los principales problemas de la apicultura, que la Junta describió como uno de los sectores más castigados de la actividad agraria. Entre las dificultades citadas figuran la sequía, las altas temperaturas, unos precios que no cubren los costes de producción y la aparición de enfermedades que, en algunos casos, tienen difícil solución.
Fauna silvestre y pérdidas en las colmenas
Uno de los puntos centrales fue la incidencia de la fauna silvestre sobre las explotaciones. Además de los daños provocados por el oso, se analizaron los efectos de especies como la Vespa velutina, también llamada avispa asiática, y del abejaruco. Según expusieron los profesionales, la presencia de esta ave hace que las abejas reduzcan sus salidas de las colmenas, con una caída de la productividad y un aumento de la mortandad que sitúan en torno al 40 por ciento en las zonas más afectadas.
Ante esta situación, Pino planteó estudiar con el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) y con las propias organizaciones agrarias un proyecto para controlar especies como la avispa asiática mediante sistemas de trampeo con feromonas. El objetivo, según explicó, sería valorar soluciones que reduzcan su incidencia y minimicen los daños sobre las colmenas.

Ayudas y estudio de costes
En relación con los daños del oso, el consejero reconoció la preocupación por las indemnizaciones pendientes y señaló que la Consejería estudia la mejor manera de hacer efectivos esos pagos. Además, avanzó que se revisarán los baremos de indemnización para ajustarlos a la realidad de las pérdidas sufridas por los profesionales.
Pino también mencionó la posibilidad de incluir al sector apícola en un plan extraordinario de ayudas, ante la gravedad de la situación, en una línea similar a la que se baraja para otros sectores afectados, como el cereal. A eso añadió la opción de establecer ayudas vinculadas al gasóleo para aliviar la presión de los costes de producción sobre las explotaciones.
La Consejería y las organizaciones profesionales agrarias coincidieron, además, en la necesidad de disponer de información económica actualizada sobre el sector. Por ello, se planteó la realización de un estudio de costes específico que permita conocer con precisión los gastos, la evolución de la rentabilidad y sirva de base para futuras medidas de apoyo.
Durante la reunión, el consejero defendió mantener una interlocución permanente con las organizaciones agrarias y afirmó: "En este caso, el objetivo de la Consejería es acompañar al sector apícola en este momento especialmente complicado, analizar cada uno de sus problemas y trabajar conjuntamente para encontrar soluciones que permitan mantener una actividad esencial para nuestros pueblos, estimular esta actividad económica, valorizar un producto de calidad y referente como es nuestra miel y recuperar un sector que tiene futuro y puede ser nicho de empleo para muchos jóvenes si atajamos sus problemas".
La Junta subrayó también el papel de la apicultura en la polinización de numerosos cultivos y en el equilibrio del territorio, y sostuvo que una actividad rentable contribuye a la conservación del patrimonio natural y al desarrollo económico y social del medio rural de Castilla y León.
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