Castilla y León registra 400 incendios forestales en 2026: León, la provincia más afectada por fuego intencionado

La Junta de Castilla y León alerta sobre 1.261 hectáreas calcinadas, con el 80% de la superficie atribuida a acciones humanas y un repunte de quemas para mejora de pastos.

J.L. / ICAL
12 de Abril de 2026
Incendio forestal. José Vicente, ICAL

La comunidad autónoma de Castilla y León ha registrado cerca de 400 siniestros forestales en lo que va del año 2026, resultando en la calcinación de 1.261 hectáreas. Aunque el número total de hectáreas quemadas no ha alcanzado aún magnitudes catastróficas, esta cifra ya podría equivaler a dos grandes incendios, aquellos que superan las 500 hectáreas. Un dato especialmente preocupante es que casi la mitad de estos incidentes, un 43%, se concentraron en la provincia de León, tradicionalmente la más castigada por el fuego. Además, el 80% de la superficie afectada se atribuye a fuegos provocados intencionadamente.

Desafiando la percepción común de que los meses invernales y primaverales están exentos de riesgos de incendios, la Junta de Castilla y León ha intensificado sus esfuerzos en materia de prevención y limpieza de montes, así como en la extinción. Un ejemplo reciente es el incendio ocurrido en Busdongo de Arbás (León), dentro de la Reserva del Alto Bernesga, que consumió aproximadamente 170 hectáreas de matorral, convirtiéndose en el de mayor envergadura en lo que va de año.

Las autoridades hacen un enérgico llamamiento a la responsabilidad ciudadana, ya que la acción humana está detrás de ocho de cada diez hectáreas quemadas, principalmente por causas intencionadas, aunque también se contabilizan casos de negligencia o descuido.

Alertan sobre intencionalidad del incendio en Busdongo (León) que pudo alcanzar el Nivel 2 del IGR | X: APAMCYL

 

Balance de la campaña de incendios de 2026

 

De las 1.261 hectáreas arrasadas hasta la fecha, la mayor parte corresponde a vegetación de bajo porte. Específicamente, 876 hectáreas, lo que representa dos de cada tres o siete de cada diez, eran de matorral y monte bajo. Los pastos constituyeron 238 hectáreas (un 18,8 por ciento), mientras que el arbolado fue el tipo de vegetación menos afectado, con 147 hectáreas, un 11,6 por ciento del total. Es crucial reiterar que ocho de cada diez hectáreas quemadas tienen un origen intencionado.

El director general del Patrimonio Natural y Política Forestal, José Ángel Arranz, expuso en declaraciones a Ical que las cifras son similares, “más o menos”, a los años anteriores, si bien “el refuerzo del operativo en invierno” ha elevado el porcentaje de conatos, aquellos que se quedan en menos de una hectárea, que ya suponen el 80 por ciento.

Por provincias, León absorbió la quema de unas 500 hectáreas, es decir, más del 40 por ciento del total, detrás de las cuales, en la mayor parte, estuvo la mano del hombre de forma intencionada. Otras 180 se calcinaron en Burgos (175 de las cuales de forma intencionada, según las investigaciones de Inforcyl); y en Zamora, 115 hectáreas en global, de las que la mitad tuvieron autoría intencional. En las otras seis provincias, los datos son casi imperceptibles.

Incendio de Benuza desde el aire

 

Mejoras en pastos

 

La Junta lo tiene claro y ve que el “problema” no se reduce, siempre en la media del último decenio en estos primeros meses del año. “No conseguimos bajar los incendios en esta época”, algo que Arranz achacó a “incendios agroganaderos, para la mejora de pastos”, una de las causas más habituales en el oeste peninsular, tanto en la cornisa cantábrica, en Galicia y León y Zamora. En esta última provincia, señaló, “se han mejorado” los datos, pero no así en León y Palencia, donde se anotó estos meses de 2026 un “repunte” de este tipo de incendios “intencionados, sin autorización, ilegales, con el objeto de quemar zonas para buscar mejorar pastos o ‘limpiar’ terrenos”.

En todo caso, incidió en que este escenario se trata de erradicar, “trabajando con agricultores, ganaderos y gente que reside en el territorio, para que estas actuaciones se puedan encauzar y encajar de forma racional”, con el desarrollo de desbroces o la utilización del fuego, de forma “controlada en algunas épocas y con autorización”. “Porque el problema cuando un incendio se inicia de forma ilegal, es que no sabemos cuándo y dónde va a acabar. No es algo desconocido para nosotros, pero nos gustaría ir reduciendo en los próximos años estas prácticas”, manifestó.

Arranz argumentó que se suelen hacer estas quemas en esta época porque a partir de ahora “brota el pasto” para la ganadería. “Es el ciclo que conocemos como incendios de invierno. Cuando la savia se mueve no interesa quemar y no hay pasto. No son todos los incendios que hay, también hay otros intencionados para limpieza de fincas, pero el aumento de superficie se debe a esto”, comenta.

Esta dinámica sucede desde hace muchas décadas, de ahí la puesta en marcha del famoso Plan 42 en muchos municipios para “sensibilizar sobre ello”. “Los incendios eran mucho más elevados. Eso se ha corregido mucho, pero falta dar este último paso, que debe ir acompañado de otras medidas para defender esta ganadería intensiva, que la defendemos, pero que no sea mediante quemas indiscriminadas”, demandó.

 

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Incendio forestal. José Vicente, ICAL