Un Bierzo 'de cuento': Así son las historias propias desde la tradición oral berciana

La tradición oral berciana conserva, a través de canciones, mitos, leyendas y cuentos, un legado transmitido durante siglos de generación en generación

Periodista
28 de Mayo de 2026
Actualizado: 28 de Mayo de 2026 a las 18:01
Érase una vez un Bierzo de cuento:
Cuentos del Bierzo
Cuentos del Bierzo

 

La tradición oral berciana conserva, a través de canciones, mitos, leyendas y cuentos, un legado transmitido durante siglos de generación en generación. Desde InfoBierzo se han querido recuperar especialmente los cuentos para 'refrescar' la memoria y devolver a la vida historias del Bierzo que sonarán a abuela, a padre y a un tiempo "muy muy lejano".

Tomando como referencia el libro "Literatura de la tradición oral en El Bierzo", de Alicia Fonteboa, InfoBierzo ha localizado en un mapa interactivo todos esos cuentos recopilados como parte del folclore de la Comarca.

El libro reúne el saber popular de 36 puntos diferentes repartidos en la geografía berciana con el fin de recopilar, a lo largo de 10 capítulos, y casi 500 hojas, acertijos, copas y seguidillas, cuentos, ensalmos y conjuros, nanas, refranes, temas religiosos, retahílas, romances y trabalenguas. Cabe destacar que están escritos con las palabras de sus 'autores', lo que implica abreviaciones (*pa de para) y palabras incorrectas (*cocretas por croquetas).

Literatura tradicional del Bierzo

 

Una de estas píldoras bercianas es el cuento, o adivinanza, “El pan mató la Panda” en Bembibre:

"El pan mató la Panda, la Panda mató dos; yo tiré al que vi y maté al que no vi.

Comí carne fresca ni nacida ni criada, y bebí agua buena que no está en el cielo ni en la tierra".

Este relato fue documentado gracias a un vecino bembibrense, Urcesino Alba, cuya edad no consta.

 

 

También rescata el relato "El tonto y el confesor" recitado por Angelina, 79 años, de Cabañas Raras:

"Se va a confesar un chaval y le dice al cura:

-Padre, acúsome de que soy medio tonto.

Le dijo:

-Bueno, hijo, bueno, pero eso no es pecado.

Dijo:

-Es que mire, por las noches en la era, llevo el trigo de los vecinos pa la era de mi padre.

-Bueno, y para qué llevar el trigo de la era de los vecinos pa la era de tu padre, ¿por qué no llevas el trigo de la era de tu padre pa la era de los vecinos?

-¡Home... Entonces eso ya sería ser tonto del todo!"

 

Encarnación Corral, de Cubillos del Sil, narra "Muerte negra":

"Era un matrimonio que se murió el marido; y ella, claro, fingía pena y estaba venga a llorar.

Pero tenía hambre y se puso a freír una sartenada de chorizos. Y tenía un gato que le llamaban Muerte Negra. Y cuando oyó venir la gente pal velatorio pues escondió los chorizos debajo del escaño. Pero el gato iba sacando uno por uno, cuando comía uno, pues volvía a por otro.

Y ella lo veía y decía: ¡Ay Muerte Negra, Muerte Negra, cómo te los vas llevando todos uno a uno, dos a dos, y a mí me dejas sin ninguno...!"

 

Acercándose más al gallego, el siguiente proviene de Antonia Abella, que reside en Pereda, Candín: "O lobo ia raposa".

"Unha vez era o lobo ia raposa, ie mataron a un carneiro ie, claro, como non o podías comer todo dunha vez, foron ie enterrárono encima dunha peña.

Despois el lobo era vello, estaba muy cansado, xa era canoso, coxeaba..., facía el oficio del cochino-puerco. Pero a raposa era lista, mucho más lista que el lobo."

 

Nieves Castellano, de 80 años y de Camponaraya, comparte "La vieja de los burros". "Unha vieja iba andando por un camiño, ie traía dous burros agarrados de ramal. Entonces venían dous mozalbetes que tiñan pouca verguenza. E cuando chegaron onda a vieja dixéronlle:

-Buenos días, abuela dos burros,

E ela contestoulles con moita sorna:

-Muy felices, meus netiños."

 

Estos son tan sólo cinco de los muchos ejemplares que recopila Fonteboa en su libro.




 

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