La capital berciana recuerda el acontecimiento deportivo que la situó ante los ojos del mundo mientras la escultura de Pablo Voces continúa pendiente de encontrar su nuevo lugar y el mural de la Ciudad Deportiva aguarda para ser mostrado
Ponferrada lleva doce años sin volver a ver pasar un Mundial de Ciclismo por sus calles y casi dos sin contemplar a sus ciclistas más reconocibles. Los primeros fueron los que convirtieron la ciudad en el centro mundial de este deporte durante ocho días de septiembre de 2014. Los segundos son las figuras de la escultura de Pablo Voces que durante años presidieron la glorieta de Montearenas y que todavía esperan para volver a tomar la salida en su nueva ubicación. Continúa siendo la intención del actual equipo de gobierno exponer tanto la escultura a los ciclistas como el mural junto a las pistas de atletismo.
Entre el 21 y el 28 de septiembre de 2014, la capital berciana se vistió con los colores del arcoíris para celebrar el LXXXI Campeonato Mundial de Ciclismo en Ruta. Una cita organizada por la Unión Ciclista Internacional y la Real Federación Española de Ciclismo que llevó hasta Ponferrada a corredores, equipos, periodistas y aficionados de numerosos países.
Ocho días en el centro del mundo
Durante algo más de una semana, las bicicletas sustituyeron al tráfico habitual, las banderas llenaron balcones y escaparates y las calles comenzaron a escuchar idiomas llegados de todos los rincones del planeta. Ponferrada dejó de ser únicamente la capital de El Bierzo para convertirse, por unos días, en la capital mundial del ciclismo.
La prueba reina masculina reunió un recorrido de 254,8 kilómetros, más de 4.000 metros de desnivel acumulado y 14 vueltas a un circuito que incluía las rampas del Mirador. El polaco Michal Kwiatkowski atacó en los kilómetros finales para conquistar el maillot arcoíris, por delante del australiano Simon Gerrans y de Alejandro Valverde. En la categoría femenina, la francesa Pauline Ferrand-Prévot se proclamó campeona del mundo tras imponerse a algunas de las grandes favoritas del pelotón.
La rotonda se quedó sin ciclistas
La huella más visible del Mundial estuvo durante años en la entrada de Ponferrada por la avenida de Astorga. Allí se encontraba la escultura de los ciclistas, obra del artista berciano Pablo Voces, que terminó dando nombre popular a la propia glorieta de Montearenas.
En noviembre de 2024 comenzaron los trabajos para retirar el monumento. El objetivo anunciado era someterlo a labores de limpieza, reparación y pintado antes de trasladarlo a la Ciudad Deportiva, en el entorno del Toralín y del pabellón Lydia Valentín. También se planteó eliminar la peculiar doble erre que había sido pintada sobre la palabra Ponferrada.
Su lugar en la glorieta fue ocupado en diciembre de ese mismo año por una recreación de una torre del Castillo de los Templarios, instalada con motivo del centenario de su declaración como Monumento Nacional. La entrada de la ciudad cambió así de símbolo y los ciclistas emprendieron un traslado que todavía no ha terminado de hacerse visible.
Un mural todavía entre bambalinas
A finales de 2025 comenzó a tomar forma otro de los homenajes al campeonato. Junto a las pistas de atletismo de la Ciudad Deportiva se instaló un mural que representa a varios corredores con algunos de los principales iconos del municipio como fondo: el Castillo de los Templarios, la torre de la basílica de la Encina y la iglesia de Peñalba de Santiago.
El proyecto debía funcionar como puerta de acceso a la Ciudad Deportiva y completar un espacio dedicado a la memoria del Mundial. En noviembre de 2025 todavía quedaban pendientes el hormigonado y la instalación de un mosaico.
Sin embargo, la última información conocida señalaba que el mural permanecía oculto y que la escultura todavía no había sido recolocada. El concejal de Infraestructuras, Iván Alonso, explicó entonces que la reparación del monumento se había prolongado por su estado, aseguró que los trabajos ya estaban realizados y afirmó que su instalación se abordaría “próximamente”, aunque había otras obras consideradas más urgentes. La intención municipal, sostuvo, seguía siendo exponer ambas piezas junto a las pistas de atletismo. La última información conocida por este medio es que la actuación "se realizará pronto" aunque todavía sin fecha prevista.
Un impacto de 58,6 millones
Las cifras también reflejan la dimensión que alcanzó el campeonato. El entonces alcalde de Ponferrada, Samuel Folgueral, cifró su coste en 10,5 millones de euros y su impacto económico en 58,6 millones.
La organización calculó que alrededor de 200.000 personas pasaron por la ciudad, con un gasto medio de 75 euros diarios. Más de la mitad de los visitantes procedían del extranjero y a la cita acudieron 761 periodistas acreditados, encargados de proyectar por todo el mundo imágenes de Ponferrada, el Castillo de los Templarios, Las Médulas y los viñedos bercianos.
El Mundial también trasladó parte de ese movimiento al resto de la comarca. El 39% de los asistentes visitó Las Médulas, el 37,2% entró en el Castillo, el 31,9% recorrió el casco antiguo y un 20,2% se desplazó hasta Villafranca del Bierzo y Cacabelos. El 85,4% calificó la organización como buena o muy buena, un porcentaje que llegó al 95,4% entre los visitantes extranjeros.
El recuerdo del Mundial no quedó limitado a las fotografías. Durante años, su legado permaneció ligado también al debate sobre el coste de la competición y la deuda municipal derivada de su organización.
En septiembre de 2024, el Pleno del Ayuntamiento aprobó un acuerdo con el Banco Santander por el que el Consistorio abonaría dos millones de euros y sería exonerado del pago de otros 400.000 euros, además de las costas. El convenio permitió ahorrar cerca de un millón de euros y retirar el recurso de casación planteado dentro de un procedimiento que había mantenido vivo el debate económico una década después de la competición.
El balance de 2014 quedó así dividido entre el impacto turístico y promocional de una ciudad que enseñó su mejor imagen al mundo y una factura que continuó apareciendo durante años en los debates municipales.
El Mundial continúa vivo en las fotografías, en las historias de los voluntarios, en los recuerdos de los aficionados y en la imagen de una Ponferrada abarrotada y cosmopolita. También permanece en las cuentas, en el debate sobre su legado y en unas piezas concebidas para conservar su memoria que todavía esperan completar su particular recorrido.
Doce años después de aquel maillot arcoíris conquistado por Kwiatkowski, Ponferrada sigue recordando a los ciclistas que llenaron sus calles. Y continúa esperando el regreso de aquellos otros ciclistas de acero que durante años recibieron a quienes entraban en la ciudad y que todavía no han alcanzado su nueva meta.
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