Entre apuestas y pantallas: la nueva cara de las adicciones que crecen entre los jóvenes del Bierzo: Proyecto Hombre ya registra una "tendencia preocupante" en la zona

Profesionales de Proyecto Hombre en la comarca advierten de una normalización del juego y del uso problemático de pantallas entre adolescentes, mientras los datos reflejan un aumento progresivo que no siempre llega a tratamiento

04 de Abril de 2026
Actualizado: 04 de Abril de 2026 a las 17:59
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jovenes adiccion pantalla y apuestas
jovenes adiccion pantalla y apuestas

En los últimos años, las adicciones han cambiado de rostro. Lejos de limitarse al consumo de sustancias, hoy en día se extienden a comportamientos como el juego o el uso de pantallas. En la comarca de El Bierzo, la labor de Proyecto Hombre permite observar de cerca una realidad que, aunque a veces invisible, afecta cada vez a más jóvenes.

Las profesionales Ana y María, desde su experiencia en el centro, advierten de una transformación progresiva: las nuevas generaciones se inician antes en conductas de riesgo y, aunque no siempre llegan a tratamiento, los datos reflejan una tendencia preocupante.

Las estadísticas nacionales del Plan Nacional sobre Drogas, a través de estudios como ESTUDES y EDADES, dibujan un escenario que desmonta algunos mitos. Aunque socialmente se asocia a los jóvenes con el entorno digital, la realidad es distinta: el juego presencial sigue siendo más frecuente que el online.

Según los últimos datos, un 20,1% de jóvenes entre 14 y 18 años reconoce haber jugado de forma presencial, frente a un 13% que lo hace online. Esta diferencia se explica, en parte, por las mayores barreras en internet (verificación de identidad) frente a la facilidad de acceso en bares o locales con máquinas de apuestas. Además, se observa una clara diferencia por género en los hábitos de juego. En el juego presencial, el 29,5 % de los chicos participa frente al 12,3 % de las chicas. Por su parte, en el juego online, el 20,7 % de los chicos juega frente al 5,3 % de las chicas, evidenciando que los varones tienen una mayor participación tanto en entornos físicos como digitales.

 

Ana y María, profesionales de Proyecto Hombre Bierzo
Ana y María, profesionales de Proyecto Hombre Bierzo

 

Para Ana, este fenómeno tiene un origen claro: “Muchas de estas conductas empiezan como algo lúdico, social, de grupo, porque es una forma de divertirse, de compartir tiempo.” Sin embargo, ese componente inicial puede evolucionar hacia un problema mayor.

Uno de los aspectos más preocupantes del juego es su progresión lenta. A diferencia de otras adicciones, no presenta síntomas físicos evidentes, lo que dificulta su detección. “Es más fácil ocultarlo, incluso para uno mismo”, explican desde el centro.

En Proyecto Hombre, esta evolución se refleja en el cambio de perfil de los pacientes. Si hace años predominaban hombres de entre 60 y 70 años, hoy la media de edad ha descendido hasta los treinta. En 2025, en El Bierzo, un total de 14 personas mayores de edad recibieron atención por adicción al juego. Además, se brindó apoyo y seguimiento a 19 familiares o acompañantes, ampliando la intervención más allá de los propios afectados.

Aunque las cifras se mantienen relativamente estables, las profesionales advierten: “Estos son solo los casos que llegan, sabemos que hay muchos más que no piden ayuda.” 

 

Las apuestas deportivas y la falsa ilusión de control

 

Dentro del juego, las apuestas deportivas han ganado protagonismo entre los jóvenes. Su popularidad se basa en una percepción errónea: la creencia de que el conocimiento deportivo reduce el azar. “Se piensa que no es lo mismo apostar que jugar al azar, porque ‘yo entiendo de fútbol’ pero sigue siendo una apuesta”, explican. El perfil que más preocupa a los profesionales es el de chicos de entre 18 y 30 años, muchos de los cuales comenzaron a jugar durante la adolescencia. 

Esta falsa sensación de control disminuye la percepción de riesgo y favorece la repetición de la conducta, aumentando la probabilidad de desarrollar una adicción.

Los especialistas insisten en que el riesgo no solo está en el juego en sí, sino en la manera en que se normaliza dentro del ocio juvenil. La combinación de emociones intensas (ganar, perder, competir) junto con la falsa sensación de control hace que las apuestas deportivas sean especialmente atractivas para los jóvenes. Esta interacción entre entretenimiento y riesgo psicológico convierte a las apuestas deportivas en un terreno fértil para conductas adictivas, que requieren atención tanto preventiva como terapéutica.

El reto, según los expertos, radica en concienciar a los jóvenes de que la diversión puede derivar en un problema serio si no se establecen límites y se reconoce el componente de azar y riesgo en todas las apuestas deportivas. La prevención y la educación temprana son clave para evitar que un ocio aparentemente inocuo se transforme en una adicción duradera.

Sede de Proyecto Hombre en Fuentesnuevas
Sede de Proyecto Hombre en Fuentesnuevas

 

Pantallas y adolescentes: ¿adicción o uso problemático?

 

El segundo gran foco de preocupación no es el juego, sino el uso de las pantallas. No obstante, es importante aclarar que no existe una “adicción a las pantallas” reconocida científicamente.

Lo que sí está identificado son dos situaciones concretas: la adicción a los videojuegos y los usos problemáticos o inadecuados de los dispositivos digitales.

El uso de pantallas puede clasificarse en dos tipos: El primero es el uso inadecuado, relacionado con conductas como difundir contenido sin consentimiento, ciberacoso o vulneración de la privacidad. El segundo es el uso problemático, que ocurre cuando el manejo de los dispositivos genera pérdida de control, interfiere en la vida diaria o cumple una función emocional, como la evasión o la regulación del malestar. Según los datos, un 19,4 % de los adolescentes presenta uso problemático, siendo un 15,5 % chicos y un 23,4 % chicas.

Para abordar esta situación, Proyecto Hombre realiza una evaluación individualizada y diseña un plan adaptado a cada caso. Este plan puede incluir terapia individual, terapia grupal e intervención con el entorno cercano, combinando tratamiento personalizado y apoyo familiar para lograr un manejo saludable de la tecnología.

El objetivo inicial es claro: detener la conducta de juego. Para ello, se aplican estrategias de control de estímulos y acompañamiento psicológico. Desde la organización destacan que el papel del entorno es clave: “Para mejorar la vida de una persona con adicción, el apoyo cercano es fundamental”, afirman.

 

Ana, María y Tania, trabajadoras de Proyecto Hombre
Ana, María y Tania, trabajadoras de Proyecto Hombre

 

Las profesionales coinciden en una idea clave: las cifras de tratamiento no reflejan la magnitud real del problema. Además, el juego y el uso de pantallas comparten un rasgo: su normalización social. Apostar en un partido o pasar horas en redes se percibe como algo cotidiano, lo que dificulta identificar cuándo se cruza la línea. En palabras del equipo de Proyecto Hombre: “Cuanto menor es la percepción de riesgo, mayor es la probabilidad de que la conducta se repita.”

El reto, por tanto, no es solo intervenir, sino prevenir y educar en un contexto donde las nuevas adicciones avanzan de forma silenciosa.

 

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