Un equipo internacional analizará el comportamiento de los insectos durante el eclipse total de sol del 12 de agosto, con participación de la Universidad de León a través del investigador del Campus de Ponferrada Fernando Castelo Dorado, citado también en la nota como Fernando Castedo. El estudio busca comprobar si los minutos de oscuridad bastan para activar a especies crepusculares y nocturnas que dependen de la luz para regular su actividad.

Una respuesta a la oscuridad repentina
La investigación está liderada por el predoctoral Tom Sheehan, de la Universidad de Georgia, y por Marcos Méndez, de la Universidad Rey Juan Carlos. Los científicos quieren saber si la desaparición temporal de la luz solar puede provocar una reacción inmediata en estos insectos y si se produce lo que describen como un “segundo crepúsculo”.
Según Castedo, el interés se centra sobre todo en las especies cuya actividad está estrechamente ligada a los cambios de luminosidad. El equipo prevé que los insectos que se activan al inicio de la noche sean también los primeros en responder al eclipse, aunque la intensidad de la reacción puede variar entre especies. Los datos permitirán conocer mejor cómo responden ante alteraciones repentinas de la luz.
Muestreos en la ruta del eclipse
Para ello, los investigadores instalarán puntos de muestreo a lo largo de la ruta del eclipse en la Península Ibérica, desde Galicia hasta Castellón, con estaciones en Galicia, Asturias, Castilla y León, Madrid y la Comunidad Valenciana. En cada una se colocará una trampa de luz ultravioleta diseñada en el marco del proyecto Phalaena, de la Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio, con el fin de registrar los insectos atraídos durante los distintos periodos de observación.
Castedo realizará el muestreo en una zona próxima a los Ancares lucenses, mientras que el resto de participantes se repartirá por distintos puntos del noroeste, el interior y el este peninsular. El objetivo, según indicó, es obtener “una visión conjunta de lo que sucede en distintos territorios y condiciones ambientales”.

Comparación con la actividad habitual y proyecto previo
El trabajo comparará la actividad detectada durante el eclipse con la registrada a la misma hora del día anterior y del posterior, además de con la actividad nocturna habitual. Los investigadores esperan así identificar qué especies responden a la breve oscuridad, en qué cantidad lo hacen y qué niveles de sensibilidad presentan ante la pérdida de luz.
El estudio toma como referencia un proyecto piloto desarrollado durante el eclipse total de sol de 2024 en Estados Unidos, cuyos primeros resultados apuntaron a que la oscuridad podía desencadenar actividad en algunas especies de insectos crepusculares. La campaña del 12 de agosto servirá para ampliar esas observaciones en distintos puntos de la Península Ibérica.
Los resultados también podrán aportar información sobre los umbrales de sensibilidad a la oscuridad y sobre la relación entre los ritmos de actividad de los insectos y las condiciones ambientales, en un contexto en el que la contaminación lumínica altera los ciclos naturales de luz y oscuridad.
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