La primavera meteorológica de 2026 en Ponferrada se ha caracterizado por un marcado aumento térmico y una reducción significativa de las lluvias, situándose dentro del contexto general que ha experimentado Castilla y León. Según los datos facilitados este martes por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), esta estación fue la más cálida registrada en la Comunidad desde el año 1900, con una anomalía positiva aproximada de 2 ºC sobre la media histórica.
En particular, Ponferrada alcanzó una temperatura media durante el trimestre marzo-abril-mayo de 14,7 ºC, lo que supone un incremento de 2 grados respecto al promedio del período 1991-2020, que se situaba en 12,7 ºC. Esta tendencia al alza también se refleja en las temperaturas máximas diarias, con hasta 10 días con temperaturas iguales o superiores a los 30 ºC, superando los registros anteriores, cuyo valor anterior para un mes de mayo era 9 días en los años 2022 y 2020.
Respecto a las precipitaciones, la capital berciana sufrió un déficit considerable. La acumulación total durante la primavera fue de tan solo 90 l/m², lo que representa una caída del 41% frente a los valores medios históricos (152 l/m²). Este comportamiento seco se inscribe dentro del balance regional donde amplias zonas mostraron condiciones secas o muy secas, especialmente durante abril.
A nivel histórico destacan varios récords mensuales registrados en Ponferrada: el día 28 de mayo se alcanzó la temperatura máxima absoluta más alta para un mes de mayo con 34,9 ºC, superando ligeramente el máximo previo registrado en 2006, cuyo registro fueron 34,4 ºC coincidiendo también el día 28. Además, el número total de días con tormenta durante abril ascendió a seis jornadas, valor para un mes de abril ya alcanzado en el año 2020.
Estos datos sitúan a Ponferrada dentro del patrón climático extremo observado en Castilla y León esta primavera, marcada por temperaturas elevadas y escasez pluviométrica. Si bien marzo y mayo mantuvieron niveles normales o cercanos a ellos en cuanto a precipitación, abril destacó por ser especialmente seco y caluroso. En conjunto, estos factores indican una estación anómala que podría tener repercusiones tanto ambientales como agrícolas en la zona.
Finalmente, es importante señalar que aunque la primavera fue seca localmente como en Ponferrada, el año hidrológico iniciado en octubre finalizó con un balance pluviométrico húmedo para Castilla y León debido a precipitaciones acumuladas superiores al promedio anual hasta mayo.
Perspectivas para el verano en Castilla y León
En cuanto a la previsión para el verano, la AEMET señala que el trimestre junio-julio-agosto sea cálido, con temperaturas por encima del valor de referencia; "sin ninguna tendencia definida en cuanto a precipitaciones en el tercio norte, y probabilidad de precipitaciones por encima del valor de referencia en el resto".
✅ Entérate de las últimas noticias y avisos importantes haciéndote seguidor de nuestro canal en WhatsApp. Entra en este enlace y activa las notificaciones 🔔
