En la provincia de León, el Plan Anual de Prevención, Vigilancia y Extinción de Incendios Forestales 2026 señala que es el territorio con mayor superficie de áreas con índice de peligro alto de toda Castilla y León, con 367.239 hectáreas, concentradas sobre todo en el noroeste y oeste provincial, especialmente en comarcas como Truchas, Villablino, Villafranca y Vega de Espinareda.
El municipio con mayor extensión en esta categoría es Truchas (29.389 hectáreas), seguido de Villablino (20.674) y otros como Ponferrada, Páramo del Sil, Encinedo y Palacios del Sil, todos con entre 17.000 y 19.000 hectáreas.
El análisis también destaca la alta frecuencia de incendios en la zona, situando a Ponferrada como el municipio con más fuegos en la última década, con casi 18 al año de media, seguido de Encinedo con 14, lo que confirma la especial vulnerabilidad de la provincia dentro del conjunto autonómico.

Operativo de incendios en 2026
Castilla y León contará en 2026 con 474 medios y recursos físicos para el operativo contra incendios, entre los que se encuentran cuatro nuevas cuadrillas helitransportadas (que se suman a las 20 actuales) y 27 camiones autobombas más que se pondrán en marcha este año. Herramientas que se suman al personal dedicado a estas tareas, en el que ya se encuentran los 837 puestos de personal laboral fijo-discontinuo del operativo que la Junta transformó en fijos en el último Consejo de Gobierno de 2025 o los integrantes de la red de 163 puestos de vigilancia de la Comunidad.
Así lo establece el Plan Anual de Prevención, Vigilancia y Extinción de Incendios Forestales 2026, publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl), la herramienta técnica que ordena y coordina todas las actuaciones frente a estas catástrofes durante los 12 meses del año. Este documento “refuerza el enfoque preventivo y se alinea con las directrices europeas y nacionales de adaptación al cambio climático, consolidándose como instrumento esencial para anticiparse al riesgo y mejorar la protección del territorio”, según recogió Ical.
Así, entre los medios aéreos, Castilla y León dispondrá este año con 26 helicópteros y un avión de carga en tierra (ACT). Uno de los helicópteros está disponible durante todo el año y realizará tanto funciones de extinción (principalmente en época de peligro bajo y medio), como de coordinación de medios aéreos (en peligro alto y cuando sea requerido para ello). Entre las mejoras del Plan, se incrementa el tiempo de prestación de dos de estas aeronaves para “mejorar la eficacia en la extinción y reforzar” el operativo durante todo el año. Además, se mejora la coordinación con la incorporación de personal coordinador durante nueve meses (cuatro de ellos dedicados a impartir formación).
A los medios propios de la Junta se le suman los que aporta el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco). En Castilla y León se encuentran ubicados, según la época, seis helicópteros, dos aviones anfibios de 5.000 litros, otros dos de 3.500 y un avión de comunicación y observación (ACO). Estos medios cuentan con despacho automático en la Comunidad y se encuentran ubicados habitualmente en 11 bases de Castilla y León y regiones limítrofes.
El documento decreta también que durante la época de peligro alto, la Junta despliega cuadrillas helitransportadas (ELIF) en 20 bases aéreas distribuidas por todo el territorio. En cada una de ellas hay personal “suficiente” para disponer de tres cuadrillas completas (una de mañana, otra de tarde y otra de descanso), que trabajarán a doble turno diario de forma continua los siete días de la semana durante toda la época de peligro alto (123 días). Durante el año 2026 se incorporarán cuatro aeronaves nuevas con sus correspondientes cuadrillas en las bases que se determinen, con lo que la cifra ascenderá a 24.
El pasado año, recuerda el Plan, las 20 cuadrillas ELIF trabajaron durante todos los días del año. En 15 de ellas hubo doble turno en ELIF B y dos con tres meses de doble turno a activar en momentos de mayor riesgo fuera de riesgo alto, como refuerzo a las 20 disponibles.
Durante 2025 se firmaron las prórrogas de tres contratos de medios aéreos en ejecución y se han ampliado los periodos de prestación de dos de ellos de manera que una aeronave de ala fija que tenía una prestación de tres meses va a pasar a prestar servicio durante los cuatro meses de la época de peligro alto. Por otro lado, la aeronave de mejora ubicada en Rosinos (Zamora) ha pasado a prestar servicio de uno a 12 meses para “completar y mejorar la eficacia de las actuaciones en incendios forestales”. En 2026 continuará la ejecución de estos tres contratos con estas mejoras y se tramita ya uno nuevo que resultará de la renovación de la aeronave de coordinación y otros medios ligeros (cuatro en diferentes bases).

Medios terrestres
El operativo de Castilla y León cuenta con un total de 94 autobombas propias, 28 de ellas con dotaciones de personal nocturno los 12 meses. Se trata de vehículos equipados con depósitos de agua de más de 3.000 litros y con el material necesario para acometer las tareas de extinción necesarias. A fin de modernizar la flota de vehículos autobomba, desde el 2015 se han adquirido más de 30 vehículos en los que ha primado la protección de los trabajadores durante la extinción con la inclusión de arcos anti-colapso y sistemas de autoprotección del vehículo, según establece el Plan Anual.
En la campaña 2025 el operativo contó con otras 30 autobombas de reserva que no cuentan con dotación de personal. De igual modo, el operativo dispone de 38 vehículos pick-up con depósito de agua, además de otras 105 autobombas en convenios de colaboración con ayuntamientos y diputaciones. La Junta sostiene que en 2026 continuará con la modernización de la flota, con lo que está prevista la adquisición de 27 nuevos camiones, gracias a la financiación del Fondo de Desarrollo Regional FEDER UE, en el marco del Programa Operativo FEDER 2021-2027.
El Plan Anual contempla también que esta próxima campaña el operativo contará con el servicio de nueve Unidades de Brigada y Autobomba (UBA), compuestas por una cuadrilla de siete personas y dotadas de un camión autobomba de doble cabina y un vehículo pick-up, que han sido financiadas por fondos europeos. Se prevé incorpora cuatro más de estos medios. Estas cuadrillas realizan turnos de 10 horas durante los siete días de la semana en época de peligro alto y de ocho, fuera de ella, por lo general, con un calendario de 5 días a la semana. Este medio polivalente de prevención y extinción lleva a cabo durante todo el periodo anual de prestación de nueve meses labores de selvicultura y prevención, formación, entrenamientos y tiene disponibilidad para ser requerido para participar en los incendios forestales que puedan ocurrir.
Igualmente, el operativo de Castilla y León contará en 2026 con 129 cuadrillas terrestres, la misma cifra que el año pasados. Además, se integran en el operativo otras cuatro pertenecientes al Ministerio de Defensa, dos del Organismo Autónomo de Parques Nacionales (OAPN) y ocho más contratadas por Tragsa. En 2026 se contará de nuevo con 16 cuadrillas nocturnas, con una duración de cinco meses continuos.
En cuanto a los retenes de maquinaria utilizados en el operativo, compuestos por un buldócer, una góndola y un vehículo señalizador, permanecen, o bien en su ubicación durante una jornada de 10 horas, localizados por teléfono o emisora en estado de retén, en los cuatro meses de la época de peligro alto y fuera de estos meses trabajan en prevención. Además, en los 20 contratos existe en época de peligro alto una segunda máquina en disponibilidad, con lo que se convierten en 40 máquinas.
En este sentido, en 2026, en el marco de las mejoras previstas en los contratos de retenes, especificado en el acuerdo de Diálogo Social, se ampliarán los períodos de ejecución para cubrir los nueve meses de duración, cuando efectuarán labores cortafuegos y días de servicio de retén en función del periodo de riesgo en el que se encuentren.

Áreas de peligro
El Plan Anual de Incendios Forestales cuenta también con un capítulo para determinar el cálculo de las áreas de peligro y poder actuar en base a ello, en el que solo se tiene en cuenta la superficie forestal, excluyendo la agrícola. La provincia de León es la que cuenta con una mayor superficie de áreas con índice de peligro alto, con 367.239 hectáreas, según el documento, seguida de Zamora, con 128.060, Salamanca, con 103.993, y Ávila, con 82.270 hectáreas.
En la provincia de Ávila, las zonas donde se localizan las áreas con índice de peligro alto se concentran en el sur, en la comarca de Arenas de San Pedro, que concentran la gran mayoría de la superficie. El resto de áreas se distribuyen de forma homogénea en las comarcas meridionales, donde destacan los municipios de Cebreros y El Tiemblo. El municipio con una mayor superficie con índice de peligro alto es Candeleda (17.566 hectáreas).
En Burgos, se concentran en el extremo norte de la provincia, oeste de la comarca de Villarcayo y noroeste de Espinosa de los Monteros. Precisamente es este municipio el que cuenta con una mayor superficie con índice de peligro alto (10.702 hectáreas).
En León, el noroeste y oeste provincial. Destacan las comarcas de Truchas, Villablino, Villafranca y Vega de Espinareda, en las que la mayor parte de su superficie está clasificada como área de peligro alto. El municipio con una mayor superficie con índice de peligro alto es Truchas (29.389 hectáreas), seguido por Villablino (20.674), Ponferrada, Páramo del Sil, Encinedo y Palacios del Sil (entre 17.000 y 19.000 hectáreas). En Palencia, estas zonas se localizan en el norte provincial, comarca Alto Pisuerga, donde la casi totalidad del área se encuentra dentro del municipio de Cervera de Pisuerga, que es el que dispone de una mayor superficie con índice de peligro alto (22.275 hectáreas).
En Salamanca, mayormente en la comarca de Vitigudino, con Villarino de los Aires como el municipio con más superficie en peligro alto (9.906 hectáreas), y en Segovia, en las comarcas de Navafría y Cuéllar, aunque es el Real Sitio de San Ildefonso el que más hectáreas suma en este parámetro (4.429).
Mientras, en Soria, la casi totalidad de las áreas con índice de peligro alto se localizan en el municipio de Almazán (4.555 hectáreas); y Valladolid cuenta con una superficie limitada de áreas con índice de peligro alto, concentrada en la capital (1.482 hectáreas). Por último, en Zamora destacan el este de la comarca de Galende y oeste de Puebla de Sanabria y Alcañices, que reúnen la mayor parte de la superficie clasificada. El municipio con una mayor superficie de esta tipología es Figueruela de Arriba (14.748 hectáreas), seguido por Hermisende (10.177) y Pedralba de la Pradería (9.762).

Frecuencia de incendios forestales
El plan también se refiere a la alta frecuencia de incendios en el noroeste de Castilla y León, en León y Zamora, aunque muestra “picos de frecuencia” también en el sur de Ávila y en el norte de Burgos. El documento destaca el aumento del número de incendios en los alrededores de los núcleos urbanos.
El análisis clásico de la siniestralidad relacionada con los incendios forestales toma como unidad territorial la superficie del término municipal. Así, los que mayor número de fuegos han sufrido en el último decenio son Ponferrada (León), con casi 18 de media al año, seguido de 16 en Candeleda (Ávila) y 14 en Encinedo (León). Superan los diez de media anual Espinosa de los Monteros (Burgos), así como Pedralba de la Pradería, Hermisende y Rabanales (Zamora).
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