La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS) ha intensificado sus esfuerzos en la restauración hidrológico-forestal de las áreas devastadas por los incendios del verano pasado en las provincias de León y Zamora. Con una inversión que se aproxima a los 185.000 euros, la CHMS ha desplegado diez brigadas para actuar en un total de 46.241 hectáreas quemadas en León y 5.620 hectáreas en Zamora.
Este ambicioso proyecto se centra en la corrección y mitigación de los efectos más urgentes provocados por los incendios. Las prioridades incluyen la protección de las captaciones de agua para el abastecimiento, la prevención de riesgos de inundación y la conservación de zonas de especial protección, como las Reservas Hidrológicas de la CHMS, la Red Natura 2000, las Reservas de la Biosfera y los tramos fluviales que albergan especies amenazadas o protegidas.

Actuaciones clave en la restauración
Las intervenciones realizadas hasta el momento abarcan la construcción y reparación de infraestructuras esenciales para la gestión del agua y la prevención de la erosión. Se han implementado:
- 4.782 metros de albarradas de madera y piedra.
- 1.480 metros de fajinas.
Estas estructuras protegen 17 captaciones de agua y aseguran la integridad de 16 kilómetros de cauces fluviales, minimizando el impacto de futuras riadas y garantizando el suministro hídrico a las poblaciones.
El presidente de la CHMS, José Antonio Quiroga, destacó la complejidad de los trabajos: "En conjunto y por el momento, las actuaciones ejecutadas suponen un total de 4.782 metros de barradas de madera y piedra y 1.480 metros de fajinas, con las que se han protegido 17 captaciones de agua y 16 kilómetros de cauces". Además, añadió: "Los trabajos han supuesto un notable esfuerzo para el personal adscrito a las brigadas de trabajo debido a lo abrupto del terreno y a la falta de accesos".

El desafío de la rápida intervención
La CHMS es consciente de la urgencia de estas actuaciones, especialmente en áreas donde la cubierta vegetal ha sido drásticamente reducida por el fuego. La pérdida de vegetación incrementa el riesgo de erosión y facilita el flujo de sedimentos hacia los cauces, lo que puede degradar los ecosistemas fluviales y afectar negativamente la calidad del agua.
Quiroga concluyó: "No podemos olvidar que estamos ante una nueva fase de los incendios y los trabajos se ejecutan contra reloj en las zonas en las que se redujo drásticamente la cubierta vegetal, lo que favorece el flujo de líquidos y sólidos hacia los cauces, con el consiguiente efecto erosivo laminar y la degradación de los ecosistemas fluviales".
Próximos pasos y compromisos
La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil reafirma su compromiso con la recuperación de las zonas afectadas por los incendios. Se prevé la continuación de los trabajos de restauración hidrológico-forestal, con el objetivo de fortalecer la resiliencia de los ecosistemas y proteger los recursos hídricos de la región. La colaboración con las comunidades locales y otras instituciones será fundamental para garantizar el éxito de estas iniciativas a largo plazo.
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