Más de 300 daños ocasionados por oso pardo en la provincia de León en 2025

El último censo de la Cordillera Cantábrica revela un aumento significativo de osas con crías, respaldado por un innovador programa de radiomarcaje y dos publicaciones en revistas científicas de prestigio

09 de Mayo de 2026
Actualizado: 09 de Mayo de 2026 a las 12:15
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Avistamiento de un Oso Pardo en Laciana
Avistamiento de un Oso Pardo en Laciana

La gestión del oso pardo en Castilla y León ha alcanzado un estatus de referente europeo, según confirman dos recientes artículos científicos y los resultados del último censo. Durante el periodo reproductor 2025-2026, la Cordillera Cantábrica registró un notable incremento en la población de osos, con 21 hembras acompañadas de 37 oseznos en la comunidad castellana y leonesa. Esta cifra representa una impresionante productividad de 1,76 crías por madre, evidenciando el éxito de las políticas de conservación implementadas en las últimas décadas por las administraciones de la región norte de España. Este avance es aún más significativo al compararlo con los datos de 2013, cuando se contabilizaron 11 osas con 20 crías, lo que implica un aumento del 90,91 por ciento en hembras reproductoras y del 85 por ciento en crías nacidas en el año.

El informe detalla que, del total del censo más reciente, se identificaron 10 osas con 19 oseznos en la subpoblación occidental y 11 osas con 18 crías en la oriental, con tasas de productividad de 1,90 crías por osa y 1,64 crías por osa, respectivamente. Estos resultados, elaborados por la Junta de Castilla y León, se refieren a un “mínimo seguro”, lo que sugiere la posible existencia de más osas no detectadas o cuya identificación no pudo ser confirmada con la suficiente certeza para su inclusión en las estadísticas oficiales. Un ejemplo de esta cautela es el caso de una hembra con una cría avistada en Tejedo del Sil (León), cuya distinción de otra osa con una cría en Palacios del Sil no fue concluyente. Similar situación ocurrió con una osa con dos crías de segundo año en Valseco, difícil de diferenciar de otros grupos en la misma zona.

La reproducción del oso pardo es un proceso complejo, condicionado por el cuidado maternal de las crías durante el año posterior al nacimiento, lo que provoca que las hembras reproductoras solo entren en celo cada dos años. Factores como la pérdida de crías por infanticidio o accidentes pueden generar desajustes anuales en los recuentos de osas con crías.

Osos en un abrevadero Junta de Castilla y León
Osos en un abrevadero | Foto: Junta de Castilla y León

 

Metodología del censo genético y estimación poblacional

 

Para obtener estos resultados del censo genético y la estimación poblacional, se recorrieron 4.500 kilómetros mediante transectos en Castilla y León. Durante estas expediciones, se recopilaron 1.103 indicios de presencia de oso, incluyendo 677 muestras de excrementos, 294 de pelo, 48 rastros de huellas y 84 pruebas de otro tipo, como rascaduras en árboles o piedras volteadas.

David Cubero, jefe de Servicio Central de Espacios Naturales, Flora y Fauna, explicó a Ical que el análisis de estas muestras permitió genotipar a 294 individuos en toda la Cordillera Cantábrica. De estos, se estima que 176 osos fueron individualizados genéticamente en Castilla y León (161 osos más 15). Utilizando técnicas de captura-recaptura espacial con esta información, se ha calculado una población total de aproximadamente 370 plantígrados en la Cordillera Cantábrica. De estos, el 53 por ciento reside en la Comunidad, con unos 250 ejemplares en la zona occidental y 120 en la oriental. Es crucial destacar que estas estimaciones se refieren al conjunto de la población cantábrica, no exclusivamente a la de Castilla y León.

Situación del Oso Pardo en Castilla y León
Situación del Oso Pardo en Castilla y León

 

Reconocimiento científico internacional y programa de radiomarcaje

 

El trabajo de gestión y estudio del oso pardo en la región ha recibido un importante espaldarazo científico. Dos artículos publicados en las prestigiosas revistas internacionales 'Biological Conservation' y 'Landscape Ecology' han validado este enfoque, cerrando un ciclo iniciado en 2021. Cubero enfatiza la relevancia de este reconocimiento: “Ahora somos un referente europeo en trabajo con osos pardos. Lo digo con toda la humildad. En apenas cinco años se ha generado un conocimiento científico que no existía y con el respaldo de dos revistas de ámbito internacional”.

Este programa de investigación es un “ejemplo de transparencia y divulgación” en la prevención de daños, logrando un “salto internacional tremendo” al publicar sobre la creación de herramientas científicas para optimizar la gestión de la especie. Los estudios abordan aspectos como las temperaturas, los movimientos de los ejemplares, el comportamiento de los adultos solitarios y su alimentación, datos que, aunque se intuían con seguimientos previos, ahora se han demostrado con información inédita. “Con este programa de marcaje para reducir problemas en los pueblos e intervenir de forma rápida hemos conseguido resultados y de paso, generado ciencia, que es el mayor orgullo”, añadió Cubero.

El seguimiento anual del oso pardo en Castilla y León para 2025 generó 1.671 fichas de seguimiento: 1.098 en León, 539 en Palencia, 26 en Zamora y 8 en Burgos. De estas, 1.165 fueron recopiladas por las patrullas oso de la Fundación Patrimonio Natural y 506 por agentes medioambientales, celadores, técnicos e investigadores.

La base de este éxito radica en un estudio científico que introduce un marco metodológico innovador para analizar con mayor precisión los patrones de movimiento de la fauna a partir de datos GPS. Esta investigación, pionera en el uso de información del Plan de Captura y Radiomarcaje de Oso Pardo de Castilla y León, representa un “avance significativo en las técnicas de seguimiento de esta y otras especies”, según Cubero. Desde su implementación en 2021, el plan ha permitido la instalación de emisores GPS en 24 osos adultos, con ocho ejemplares recapturados, acumulando más de 150.000 posiciones GPS registradas.

Osos entrando en un colmenar | Foto: Publicación en Facebook de 'Miel Inmaculada'
Osos entrando en un colmenar | Foto: Publicación en Facebook de 'Miel Inmaculada'

 

Conectividad genética entre subpoblaciones

 

El informe confirma la conexión entre las dos subpoblaciones de osos, un hecho “comprobado a nivel genético desde hace décadas” y que muestra un “intercambio cada vez más frecuente”. Cubero celebra que esta mezcla “se está consiguiendo”. Un estudio conjunto entre el CSIC y la Junta, aún inédito, caracterizó genómicamente a 35 osos pardos (24 de la subpoblación occidental y 11 de la oriental), detectando un “cierto grado de conectividad”.

En la población occidental, se observaron tres osos con un componente genómico sustancial (superior al cinco por ciento) de la oriental. A la inversa, siete osos de la oriental mostraron un alto componente occidental. Además, se identificó un individuo “dispersante” en la subpoblación oriental que proviene de la occidental, con el cien por cien de su componente genómico de esta última. Este ejemplar fue detectado mediante dos muestras de pelo en los alrededores de Riaño. En resumen, la población occidental cuenta con 21 osos puros de su área y tres mezclados, mientras que la oriental registra tres puros, un occidental y siete mezclados.

Gracias al programa King, se determinaron 77 relaciones de parentesco: 33 cercanas (primer o segundo grado) y 44 lejanas (tercer o cuarto grado). Esta información sugiere que la población oriental, con características genéticas “muy deficientes”, se está recuperando gracias a la dispersión de osos occidentales. El estudio concluye que la recuperación demográfica de la población oriental “no será suficiente si no se acompaña de una buena salud genética para asegurar su viabilidad futura”.

 

Gestión de conflictos y amenazas para el oso pardo

 

Entre los objetivos del Plan de Recuperación del oso pardo en Castilla y León se encuentra fomentar la coexistencia entre osos y humanos, así como reducir posibles conflictos. “En todas las poblaciones existen problemas y debemos tener equipos especializados y medidas específicas. Gracias al radiomarcaje de los más problemáticos actuamos con medidas disuasorias. Con el GPS sabemos en tiempo real dónde están y cuando se acercan a los núcleos de población, nuestros equipos les espantan de los pueblos antes de que se empiecen a habituar. Hemos comprobado que permiten mitigar problemas”, afirmó Cubero.

El responsable admite que “seguramente cada vez haya más osos problemáticos porque cada vez hay más ejemplares”, pero se trabaja activamente en la cesión de pastores eléctricos para colmenas y cuadras, se abonan los daños y se implementa un conjunto de actuaciones para prevenir y reducirlos. Una parte de la mortalidad del oso pardo se registra a través de la entrada de ejemplares o sus restos en los Centros de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de la Comunidad. En 2024, ingresó un macho con quemaduras de León, que fue liberado tras su recuperación. En 2025, se registraron tres muertes: una osa por atropello en Villablino y dos machos radiomarcados, uno en León y otro en Palencia.

En cuanto a los osos habituados o problemáticos, el año pasado se estableció un sistema de guardia y actuación inmediata, con un protocolo específico, en respuesta a los avisos recibidos a través del 1-1-2. En 2025, se dedicaron 79 jornales a tareas de vigilancia y condicionamiento negativo entre junio y noviembre. Estos trabajos se realizaron en los municipios leoneses de Murias de Paredes, Palacios del Sil, San Emiliano y Villablino.

Los daños ocasionados por el oso pardo en 2025 sumaron 485 expedientes: 332 en León, 119 en Palencia, 26 en Zamora y 8 en Burgos. Principalmente, los perjuicios afectaron a colmenas y apiarios, así como a frutales, ganado vacuno, ovino, caprino y equino. También se registraron daños en mobiliario e infraestructuras, rollos de hierba, huertas, piensos, tejados y contenedores.

Muere un oso atropellado en Rabanal de Abajo (Villablino)
Muere un oso atropellado en Rabanal de Abajo (Villablino)

 

Instalación de señales para prevenir el atropello a osos

 

La Junta de Castilla y León ha implementado una importante iniciativa de seguridad vial y protección de la fauna en el municipio de Villablino. Se trata de la colocación de diez nuevas señales de advertencia que alertan a los conductores sobre la presencia de osos pardos en sus corredores ecológicos habituales. Esta medida fundamental busca reducir drásticamente el riesgo de atropellos de estos animales y, al mismo tiempo, fortalecer los esfuerzos para la conservación de esta especie emblemática en su entorno natural.

La instalación de estos paneles informativos responde a la necesidad de concienciar a los usuarios de las vías sobre la importancia de extremar las precauciones al transitar por zonas donde se ha confirmado la presencia de osos. La comarca de Laciana, en particular, es un hábitat vital para el oso pardo cantábrico, una especie protegida cuya población ha mostrado signos de recuperación en los últimos años, lo que incrementa la probabilidad de encuentros con vehículos.

 

Reaparición de Lechuguina

 

Recordemos que este mismo jueves, regresaba la presencia de la osa conocida como “Lechuguina” y sus dos crías en las inmediaciones de Villarino del Sil.

El avistamiento confirma el regreso de un ejemplar ya conocido en la zona y reabre el debate sobre la gestión de la convivencia entre fauna salvaje y población rural.

La osa, identificada en anteriores ocasiones por los sistemas de radiomarcaje, ya había protagonizado episodios similares en 2021 y 2023, años en los que fue vista acompañada de varias crías. Ahora, en 2026, regresa de nuevo con dos oseznos, aumentando la preocupación de

 

Osos en la carretera 4
La osa Lechuguina y sus crías en Villarino del Sil 

 

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