El 12,2% de los nacimientos en la provincia de León ya son de madres mayores de 40 años

La provincia de León refleja la tendencia demográfica negativa en la Comunidad, con un claro envejecimiento de la población y un retraso cada vez mayor en la maternidad. En 2025, el 12,2% de los nacimientos en León correspondió a madres de 40 o más años

R. Travesí / ICAL
26 de Abril de 2026
Actualizado: 26 de Abril de 2026 a las 13:08
El 12,2% de los nacimientos en la provincia de León ya son de madres mayores de 40 años

La provincia de León refleja la tendencia demográfica negativa en la Comunidad, con un claro envejecimiento de la población y un retraso cada vez mayor en la maternidad. En 2025, el 12,2% de los nacimientos en León correspondió a madres de 40 o más años, mientras que solo el 9,8% fueron de mujeres menores de 25, confirmando un cambio de patrón en la natalidad donde las madres de mayor edad superan a las más jóvenes.

Nacimientos según la edad de la madre | ICAL

 

Datos en Castilla y León

 

Castilla y León es una población envejecida y el saldo vegetativo se mantiene negativo, porque son más las muertes que los nacimientos. Hasta el punto que en 2025, la Comunidad registró la segunda peor diferencia, con 16.317, después de que 12.650 personas vinieran al mundo frente a las 28.967 que fallecieron. Un saldo que solo es superado por Galicia. Hay otra realidad donde Castilla y León sale mal parada como es el retraso de la maternidad, ya que nacen más bebés de madres de 40 o más años que progenitoras menores de 25.

La Estadística Mensual de Nacimientos, publicada por el INE y recogida por la Agencia Ical, señala que el año pasado nacieron 12.650 bebés en Castilla y León, que supusieron un 0,8% más que en 2024. Desde 2013, solo cuatro años registraron aumentos en la comparativa interanual (2025, 2024, 2022 y 2014), gracias a la población inmigrante que tiene más hijos. De ese total de nacimientos, 1.188 correspondieron a mujeres menores de 25 años (9,4%), mientras que 1.483 fueron de madres con 40 o más años (11,7%). Además, el 43% de los nacimientos contabilizados en la Comunidad el año pasado correspondía a madres que superaban los 35 años (5.417), una edad en que marca el límite de la fertilidad, por que a partir de esa franja las posibilidades de que una mujer se quede embarazada disminuyen significativamente.

Aquí, también, Castilla y León ocupa los primeros puestos en el conjunto de España. En concreto, cuenta con el quinto mayor porcentaje de madres de más edad, por detrás de Galicia (14,5%), Asturias (13%), Cantabria (12%) y Madrid (11,8%). La media nacional es del 10,4%, es decir, 1,3 puntos menos que en la Comunidad. Por el contrario, los territorios que tienen una mayor proporción de madres con menos de 25 años son Murcia (11,9%), Andalucía (11,6), Canarias (11,5) y Valencia (10,5), sin incluir a la ciudad autónoma de Ceuta.

En 2009, las madres de menos de 25 años protagonizaron el 10,4% de los nacimientos en Castilla y León, mientras que las que superaban los 40 eran solo el 5,5% de los partos. Por lo tanto, la proporción de progenitoras mayores se ha duplicado con creces en 15 años.

Un análisis pormenorizado de los datos del INE permite comprobar que el tramo de edad que suma más nacimientos en la Comunidad es el de entre 30 y 34 años (4.009), seguido de entre 35 y 39 años (3.934). El año pasado registró el nacimiento de un bebé cuya madre tenía menos de 15 años y 238 de mujeres entre 15 y 19 años. Además, hubo 140 partos de mujeres con una edad entre 45 y 49 años y once, con 50 o más.

El pequeño Enzo junto a su madre y hemana

 

Provincias

 

En todas las provincias de Castilla y León, el porcentaje de madres con 40 o más años supera el 10%, salvo en Palencia, donde en 2025 fue del 8,3%. Las tasas más elevadas se registraron en Zamora (13%), Salamanca (12,3%), Valladolid (12,5%) y León (12,2%). A continuación, se situaron Burgos (11,6%), Ávila y Segovia (10,9%, en cada caso), Soria (10,7%).

En cuanto a las madres más jóvenes, con menos de 25, solo Valladolid y Zamora superaron el 10%, con un 10,5 y un 10,8%, respectivamente, mientras que Palencia se quedó con el 10,1% y León, el 9,8%. Completan el listado Burgos (9,3), Segovia (8,9), Ávila (8,5), Salamanca (7,6) y Soria (6,9 %). Por lo tanto, la tasa de madres mayores es superior que el de mujeres que dan a luz con menos de 25 años en todos los territorios.

El retraso de la maternidad es uno de los motivos de la caída de la natalidad, ya que la edad es uno de los principales obstáculos para que una mujer se quede embarazada. Las mujeres de Castilla y León tuvieron en 2024 su primer hijo a los 32 años de media. Una edad es que seis años más con los que lo tenían hace cuatro décadas (25,6 años). 

 

Condicionante económico

 

El profesor de Ciencias Sociales de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid, Eduardo González, consideró que el retraso de la maternidad está relacionado con el componente económico. “Ser madre no es una decisión baladí porque es algo que nos condiciona de por vida, al formar parte de un proyecto familiar. Y eso obliga a contar con un sustento económico suficiente”, precisó. A su juicio, puede existir un deseo y una voluntad de crear una familia pero está “muy presente” el condicionante estructural y económico.

En este sentido, mencionó a Ical que, con los cambios experimentados en el mercado laboral, lo habitual es contar con una formación de diez años para alcanzar un puesto de trabajo que permita vivir de forma holgada. Hasta llegar a ese momento, añadió, hay una precariedad laboral y una incertidumbre económica, unido al problema de la vivienda, que traen consigo una emancipación tardía. “No puedes proyectar un plan de vida a los 25 años porque, a esa edad, muchos jóvenes están en periodo de formación como en la universidad”, expuso.

Por su parte, la presidenta del Consejo de la Juventud de Castilla y León, Ainoa Acebes, aseguró que el hecho de que los nacimientos de mujeres de 40 años y más superen a los de menores de 25 años no es una cuestión meramente demográfica o cultural, sino que responde, en gran medida, a las condiciones materiales de vida de la juventud. “Nos enfrentamos a importantes dificultades estructurales para desarrollar proyectos de vida autónomos”, denunció. Entre ellas, citó el elevado coste de la vivienda, unos salarios bajos, la alta temporalidad laboral y una sobrecualificación que no se traduce en empleos estables ni bien remunerados.

Todo ello, aseguró, provoca un retraso en los procesos de emancipación, que en la Comunidad ya se sitúa por encima de los 30 años de media. “Este retraso impacta directamente en decisiones vitales como la maternidad o la formación de una familia, que se posponen no por falta de voluntad, sino por falta de condiciones”, sentenció Acebes.

El docente de la UEMC subrayó también un cambio sociológico por la “devaluación” o “deterioro” de la institución familiar. “Hace 40 años, la familia era una institución muy fuerte y muy valorada por la sociedad y ahora ha quedado en segundo plano. Ya no es indispensable ser madre”, sentenció. También mencionó el concepto de “primer amor” y su transformación, así como la idea de “amor líquido”, relacionado con cambios en las relaciones afectivas.

Por otro lado, destacó la llamada “segunda juventud” a partir de los 40 años, señalando que las etapas vitales se han alargado y que la adultez se ha reducido. Todo ello vinculado a una tendencia al individualismo y al deseo de vida independiente frente a la pareja.

La presidenta del Consejo de la Juventud concluyó que el aumento de la maternidad en edades más avanzadas y el descenso entre las más jóvenes no debe interpretarse como una “libre elección generacional aislada”, sino como la consecuencia de un contexto que limita la capacidad de la juventud para decidir su proyecto vital.

 

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