La incapacidad temporal se ha convertido en un coste cada vez mayor para empresas y trabajadores y León se sitúa entre las provincias de Castilla y León más afectadas por las ausencias laborales por motivos de salud. En 2024, la provincia perdió el 7,37% de sus jornadas laborales potenciales debido a bajas por incapacidad temporal, según las fichas regionales sobre incapacidad temporal y siniestralidad elaboradas por Umivale Activa y el Ivie.
El dato coloca a León en el segundo puesto del conjunto autonómico, solo por detrás de Palencia, que registró un 7,39% de jornadas potenciales perdidas. La diferencia con otras provincias es notable: Zamora, por ejemplo, presentó el nivel más bajo de Castilla y León, con un 4,81%.
La evolución de las bajas laborales refleja un problema que ha ganado peso de forma considerable en los últimos años. El informe apunta a un incremento generalizado de las ausencias y a una mayor duración de los procesos, especialmente entre aquellos trabajadores que encadenan o repiten bajas.
Uno de los principales factores que explican el aumento de las jornadas perdidas son precisamente los procesos de larga duración. Las bajas que superan los 365 días representan el 6% del total de procesos, pero concentran el 28% de las jornadas laborales perdidas. Además, estos procesos explican el 39% del incremento de las jornadas perdidas desde 2018.
El peso de las bajas prolongadas también ha crecido de forma significativa. A finales de 2024, el 15% de los procesos activos en Castilla y León llevaba más de un año de duración, frente al 11,1% registrado seis años antes. La prevalencia de estas bajas alcanzó los 8,9 procesos por cada 1.000 trabajadores, el doble que en 2018.
La duración de estos procesos tiene además consecuencias sobre la evolución laboral de los afectados. El informe señala que el 26,8% de las bajas de más de un año termina con una declaración de incapacidad permanente. En este caso, las diferencias entre provincias son importantes: Segovia alcanza el 40,1%, mientras Zamora se queda en el 17,6%.

Las bajas que se repiten concentran más de la mitad de las jornadas perdidas
Otro de los elementos que está detrás del aumento de las ausencias es la repetición de procesos. En 2024, el 12,9% de los trabajadores de Castilla y León volvió a causar baja, pero este grupo concentró el 60,7% de todos los procesos y el 56,9% de las jornadas perdidas por incapacidad temporal.
Las diferencias territoriales vuelven a ser significativas. Burgos encabezó el porcentaje de jornadas atribuidas a trabajadores que repiten procesos, con un 62,7%, seguida de Valladolid, con un 59,8%, y Palencia, con un 59%. Salamanca registró el porcentaje más bajo, con un 49,5%.
El fenómeno de la repetición de bajas también se ha intensificado desde 2018. El porcentaje de trabajadores que vuelven a causar baja aumentó un 59,2%, mientras que la proporción de procesos vinculados a estas repeticiones creció un 51,6%.
Aunque los datos provinciales de León no aparecen desglosados en este indicador en la información analizada, la posición de la provincia en el porcentaje global de jornadas perdidas evidencia que las ausencias laborales tienen un peso especialmente elevado en su mercado de trabajo.

Las enfermedades musculoesqueléticas y la salud mental, detrás de casi la mitad de las ausencias
El análisis de las patologías permite identificar dos grandes grupos como protagonistas de las bajas laborales. Las algias y los problemas de salud mental explican conjuntamente el 49,1% del indicador de ausencias por incapacidad temporal en Castilla y León.
Especialmente relevante es la evolución de los problemas relacionados con la salud mental. Su contribución a la incapacidad temporal se ha más que duplicado desde 2018, con un incremento del 120,1%.
Este aumento convierte a la salud mental en uno de los factores que más ha contribuido a modificar el perfil de las bajas laborales durante los últimos años, junto a las patologías relacionadas con dolores y problemas musculoesqueléticos.
Administrativos, limpieza, seguridad y sanidad, entre los sectores con más ausencias
Por actividades económicas, las mayores tasas de ausencia corresponden a las actividades administrativas y servicios auxiliares, un grupo que incluye sectores como la seguridad y la limpieza. En este ámbito se perdió el 9,19% de las jornadas potenciales en 2024.
A continuación aparecen las actividades relacionadas con el agua y saneamiento, con un 7,82%, y las actividades sanitarias, con un 7,57%.
Además de presentar la tasa más elevada, las actividades administrativas y servicios auxiliares experimentaron una evolución especialmente intensa: el indicador de jornadas perdidas aumentó un 64,3% desde 2018.
Para León, donde estos sectores tienen una presencia relevante en el mercado laboral, el comportamiento de las bajas y su duración constituye uno de los elementos a tener en cuenta a la hora de analizar la evolución de las ausencias por motivos de salud.
Castilla y León: 4.234 millones de euros de impacto
El coste económico de las bajas laborales alcanzó en Castilla y León los 4.234 millones de euros en 2024, una cantidad equivalente al 5,7% del PIB autonómico. El impacto supone un incremento del 62% respecto a 2018.
Durante ese año, una media de 49.000 trabajadores se ausentó cada día de su puesto de trabajo debido a una baja. De media, cada trabajador acumuló 22 días de ausencia, frente a los 14 días registrados en 2018.
En términos de jornadas, la Comunidad perdió el 5,92% de sus jornadas laborales potenciales por incapacidad temporal, prácticamente en línea con el 5,94% de la media nacional. Sin embargo, el indicador autonómico aumentó un 50,5% en seis años.
La incidencia también creció: en 2024 se registraron 367 procesos por cada 1.000 trabajadores, un 34,4% más que en 2018. Además, Castilla y León terminó el año con 59,5 bajas activas por cada 1.000 trabajadores, un 49% más que seis años antes.
Dentro de la Comunidad, Palencia y León presentan los mayores porcentajes de jornadas potenciales perdidas, con un 7,39% y un 7,37%, respectivamente. En el extremo opuesto se encuentra Zamora, con un 4,81%.
El conjunto de los datos dibuja así un escenario de crecimiento sostenido de la incapacidad temporal, marcado por el aumento de las bajas, su mayor duración, la repetición de procesos y el creciente peso de los problemas de salud mental. Un fenómeno cuyo impacto económico ya representa una parte significativa de la actividad económica de Castilla y León y que sitúa a León como una de las provincias donde las ausencias laborales tienen mayor incidencia.
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