Derivado del garbanzo, ha multiplicado por más de treinta su resistencia a la degradación en suero humano y ha mostrado actividad en ensayos de laboratorio
Un equipo de investigadores de la Universidad de León (ULE) ha diseñado un péptido capaz de entrar en las células humanas y actuar contra Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM), una bacteria que puede refugiarse en el interior celular y favorecer infecciones persistentes y recaídas. El estudio, desarrollado junto a las universidades de La Coruña, Pensilvania y del Sur de California, se ha publicado en la revista Molecular Biomedicine.
El microorganismo causa cerca de un millón de muertes al año en todo el mundo. Las cepas resistentes a la meticilina provocan más de 100.000 fallecimientos anuales. Cuando la bacteria permanece dentro de las células del paciente, queda parcialmente protegida del sistema inmunitario y muchos antibióticos tienen dificultades para alcanzarla.
Para sortear esa barrera, los investigadores han incorporado un péptido antimicrobiano de origen vegetal, derivado del garbanzo, a un ciclótido: una molécula con forma de anillo, propia de algunas plantas y reforzada por puentes de azufre. El compuesto resultante, denominado MCo-KTR2, mantiene expuesta la secuencia activa sobre una estructura estable.

Según los ensayos, la forma circular multiplicó por más de treinta la resistencia del péptido a la degradación en suero humano, al pasar de menos de una hora a más de treinta. También le permitió atravesar la membrana celular y situarse junto a las bacterias alojadas en el interior.
El péptido mostró además una unión reforzada a la proteína PBP2a, responsable de la resistencia a la meticilina. Su bloqueo puede frenar la construcción de la pared bacteriana. En las pruebas, las células humanas mantuvieron su viabilidad hasta las concentraciones más altas evaluadas y la hemólisis fue mínima.
La actividad de MCo-KTR2 aumentó al combinarlo con visomitina, un compuesto que desestabiliza la membrana bacteriana, y con antibióticos como la vancomicina y la gentamicina. En células infectadas, la cantidad de péptido necesaria para proteger el cultivo bajó de 15,6 a 1,0 micromolar al añadir visomitina.
El compuesto se encuentra todavía en fase de laboratorio. Sus autores lo plantean como punto de partida para desarrollar futuros tratamientos frente a infecciones intracelulares resistentes a los antibióticos.
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