Tres décadas después de su reapertura, el Teatro Bergidum celebra su 30 aniversario mirando a la historia, pero también a un futuro marcado por la accesibilidad, la inclusión y la renovación de un espacio que se ha convertido en una de las principales referencias culturales del Bierzo
Hay edificios que forman parte del paisaje de una ciudad y otros que terminan formando parte de su memoria. El Teatro Bergidum pertenece a esa segunda categoría. Este 1 de octubre de 2026 se cumplen treinta años de su reapertura como espacio escénico municipal, una fecha que devuelve la mirada a aquel 1 de octubre de 1996 en el que Ponferrada recuperó uno de sus escenarios más emblemáticos.

El Bergidum no nació entonces. El edificio había sido construido en 1946 y durante décadas estuvo vinculado a la vida cultural de la ciudad. Pero fue la gran rehabilitación culminada en 1996 la que transformó el antiguo inmueble en el teatro municipal que hoy conocemos. La reapertura, presidida por la reina Sofía, convirtió aquel día en un acontecimiento ciudadano y cultural. Más de 5.000 personas siguieron en las calles el recorrido de la comitiva hasta el teatro, donde actuaron la Camerata Bergidum y Amancio Prada.
Sobre aquel escenario recién recuperado fue Rafael Álvarez, ‘El Brujo’, quien protagonizó una de las primeras funciones. Tres décadas después, su figura continúa estrechamente ligada a la historia del recinto y ha sido precisamente uno de los protagonistas de la programación especial del aniversario. En febrero de 2026, el teatro le dedicó una semana con varias de sus obras, recuperando también la grabación de La taberna fantástica, en un homenaje que conectó el presente con aquel primer capítulo de la nueva vida del Bergidum.

Un escenario que se convirtió en referencia
Desde aquella reapertura, el Bergidum ha mantenido una programación estable de artes escénicas y musicales. Teatro, danza, música, circo y propuestas para distintos públicos han construido durante estos treinta años una relación permanente entre el escenario y los espectadores de Ponferrada y del conjunto del Bierzo.
El Ayuntamiento de Ponferrada sitúa al Bergidum dentro de las principales redes públicas de teatros del país y recuerda que el recinto gestiona también la Sala Río Selmo y diferentes ciclos y festivales, entre ellos Corteza de Encina, Km. 251 Ponferrada es Jazz y el Festival de Música Contemporánea Cristóbal Halffter.

Por sus tablas han pasado nombres muy diversos de la escena española. José Sacristán, Petra Martínez, Miguel Rellán, Javier Gutiérrez, Verónica Forqué, Héctor Alterio, Alberto San Juan o Joaquín Reyes forman parte de una larga nómina de intérpretes que han dejado su huella en la historia reciente del teatro.
Esa memoria también se ha trasladado al exterior del edificio. La conocida como Acera del Teatro, frente al Bergidum, reúne las huellas de artistas vinculados al escenario ponferradino. Amancio Prada inauguró este particular Paseo de la Fama en 2016, coincidiendo con el vigésimo aniversario de la reapertura. Desde entonces se han sumado nombres como Miguel Rellán, Javier Gutiérrez, Verónica Forqué, José Sacristán, Laila Ripoll o, más recientemente, Lucía Miranda.



Tres décadas con una misma dirección
Una de las particularidades de estos treinta años es que el Bergidum ha contado durante todo este periodo con Miguel Ángel Varela al frente de su dirección. Desde la reapertura de 1996, Varela ha participado en la gestión y programación del teatro, además de asumir responsabilidades en otros proyectos culturales de la ciudad.
Su trayectoria coincide prácticamente con la propia historia contemporánea del recinto: tres décadas en las que el teatro ha atravesado diferentes etapas políticas, transformaciones tecnológicas y cambios en los hábitos culturales del público.
El resultado es un espacio que ha mantenido una programación estable mientras ampliaba su actividad hacia otros formatos y espacios. La Sala Río Selmo, de menor formato, y los diferentes ciclos musicales y festivales han contribuido a ampliar la oferta cultural vinculada al Bergidum.

De la rehabilitación a la transformación tecnológica
El aniversario también permite comprobar cómo ha cambiado físicamente el teatro desde aquella gran intervención de 1996.
La actualización del recinto no terminó con su reapertura. En los últimos años se han acometido nuevas inversiones para modernizar tanto sus sistemas técnicos como los espacios destinados al público. En 2022 se aprobó un proyecto de modernización y digitalización valorado en más de 124.000 euros, mientras que en 2024 se anunció una nueva actualización del equipamiento técnico y de la sala.
El objetivo ha sido mantener un escenario municipal preparado para las exigencias de la producción escénica contemporánea sin perder la identidad de un edificio que forma parte de la historia urbana de Ponferrada.
Pero en 2026 la palabra renovación adquiere también otro significado: hacer que el teatro sea cada vez más accesible para quienes lo utilizan.

Un Bergidum más accesible
En septiembre de este año, el Ayuntamiento presentó nuevas actuaciones destinadas a avanzar hacia la “plena accesibilidad” del espacio escénico. La intervención más visible ha sido la creación de un nuevo aseo accesible en la planta baja, equipado además con cambiador de pañales, con una inversión municipal de 16.500 euros.
También se han ampliado de dos a cinco las plazas reservadas en el patio de butacas para personas usuarias de silla de ruedas. Para habilitar los nuevos espacios se ha reorganizado parte de la platea, de modo que las localidades adaptadas quedan integradas en la sala y permiten seguir las representaciones desde el patio de butacas.
Las medidas no se limitan, sin embargo, a la arquitectura.
El Bergidum ha incorporado además a dos personas vinculadas a Asprona Bierzo, Chus Fernández y Eugenio Borisov, que desarrollan labores de atención al público, control de accesos, lectura de entradas, orientación y acomodación durante las representaciones. Ambos cuentan con contratos fijos discontinuos a través de la empresa auxiliar encargada de estos servicios.
Para Valentín Barrio, director general de Asprona Bierzo, la experiencia tiene una dimensión que trasciende al propio teatro: ofrecer a personas con discapacidad la posibilidad de desarrollar un trabajo directamente relacionado con la atención al público y demostrar, desde la práctica, sus capacidades profesionales.
De esta manera, la accesibilidad deja de entenderse únicamente como una cuestión de rampas, aseos o localidades reservadas y entra también en el terreno de la participación y el empleo.

Una celebración que mira hacia adelante
El 30 aniversario no se concentra en un único acto. La programación de 2026 ha ido incorporando propuestas vinculadas a estas tres décadas de trayectoria. El concierto Que 30 años no es nada, del Trío Bohemia, abrió en enero una programación conmemorativa que ha recuperado nombres y momentos relacionados con la historia del recinto.
El calendario del aniversario se prolonga durante todo el año y conecta la memoria del teatro con su actividad actual. En otoño, la programación continúa con propuestas de música, danza, circo y teatro, mientras que diciembre incorpora dos nombres especialmente vinculados a la cultura berciana: Carlos Núñez y Amancio Prada.
También el ámbito académico se ha sumado a la celebración. Entre el 22 y el 24 de septiembre, Ponferrada y León acogieron el congreso Teatros y cines en León y provincia, dedicado, entre otros asuntos, a analizar los treinta años del Bergidum y los setenta y cinco del Teatro Emperador de León.
El teatro que permanece
Treinta años después de aquella reapertura de 1996, el Bergidum es mucho más que un edificio rehabilitado. Es el resultado de miles de funciones, espectadores, compañías, técnicos, trabajadores y artistas que han construido una memoria colectiva alrededor de un escenario.
El teatro ha cambiado y seguirá cambiando. Ha pasado de la gran rehabilitación de los años noventa a la digitalización, de las nuevas exigencias técnicas a las actuales políticas de accesibilidad e inclusión. Pero hay algo que permanece: la capacidad de reunir a una ciudad alrededor de una representación.
En 1996, la reapertura devolvió a Ponferrada un teatro renovado. En 2026, el trigésimo aniversario encuentra al Bergidum en otro proceso de transformación: más actualizado, más accesible y con nuevas personas incorporándose a su equipo.
Quizá esa sea la mejor manera de celebrar tres décadas. No limitarse a recordar lo que ocurrió sobre el escenario, sino seguir preparando el espacio para todo lo que todavía está por suceder.
Porque treinta años después, en el Bergidum el telón continúa levantándose.

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