Este 10 de mayo se cumplen 46 años desde que el histórico tren correo de la línea Ponferrada–Villablino realizara su último servicio regular de pasajeros. Aquel viaje del año 1980 puso fin a una conexión ferroviaria que durante más de seis décadas marcó la vida cotidiana de las comarcas del Bierzo y Laciana y convirtió al conocido popularmente como Ponfeblino -el conjunto de todo el ferrocarril- en uno de los últimos servicios regulares de vapor de Europa Occidental.
La historia de este ferrocarril está estrechamente ligada al auge industrial y minero de comienzos del siglo XX. Su construcción fue impulsada en 1918, en plena Primera Guerra Mundial, ante la necesidad estratégica de reforzar la explotación del carbón nacional y mejorar las comunicaciones entre Ponferrada y las cuencas mineras lacianiegas.
El proyecto fue diseñado por el ingeniero José María Alonso Areyzaga y recibió rápidamente el respaldo institucional. El entonces ministro Francisco Cambó aceleró los trámites ante las Cortes y consiguió la autorización real bajo una condición especialmente exigente: la línea debía construirse en menos de año y medio e incluir también servicio de viajeros.
Las obras comenzaron aquel mismo verano y avanzaron a un ritmo excepcional pese a las dificultades técnicas y humanas. La complicada orografía obligó a construir túneles, puentes y grandes muros de contención a lo largo del recorrido. Además, la epidemia de gripe de la época redujo considerablemente el número de obreros disponibles. Aun así, los trabajos llegaron a alcanzar ritmos de hasta 600 metros de vía diarios y permitieron completar la infraestructura en apenas diez meses y medio, un tiempo récord para la ingeniería española de entonces.
La línea fue inaugurada en julio de 1919 y pronto se convirtió en un eje fundamental para el transporte de carbón, mercancías y pasajeros. Durante décadas, miles de vecinos utilizaron diariamente sus dos servicios más conocidos: el tren mixto de primera hora hacia Villablino y el emblemático tren correo que salía de Ponferrada por la mañana y regresaba al mediodía.
Con el paso de los años, el Ponfeblino adquirió además un importante valor patrimonial y ferroviario. Sus locomotoras de vapor continuaron circulando cuando gran parte de Europa ya había abandonado esta tecnología, convirtiendo la línea en una rareza histórica que despertó el interés de aficionados y especialistas de distintos países.
Sin embargo, el progresivo declive de la minería y la transformación de los sistemas de transporte acabaron precipitando el cierre del servicio regular de pasajeros el 10 mayo de 1980. Aquel último silbido del tren correo quedó grabado en la memoria colectiva de varias generaciones bercianas y lacianiegas como el símbolo del final de toda una época.
El futuro del Ponfeblino
Casi medio siglo después, el antiguo ferrocarril minero vuelve a mirar hacia el futuro. El proyecto para recuperar el Ponfeblino como tren turístico atraviesa en 2026 una de las etapas más decisivas de su historia reciente.
La iniciativa, impulsada por el Consorcio del Tren Turístico Ponfeblino y financiada con fondos de Transición Justa, busca transformar la antigua línea ferroviaria en un atractivo turístico y cultural capaz de dinamizar económicamente las comarcas del Bierzo y Laciana. La inversión prevista supera los 3,8 millones de euros e incluye la rehabilitación de vías, estaciones, apeaderos, pasos a nivel y material ferroviario histórico.
Tras años de anuncios, trámites administrativos y retrasos, durante 2025 comenzaron a completarse los procedimientos técnicos necesarios para adjudicar las obras y cumplir con los plazos marcados por las ayudas estatales.
En los últimos meses los avances han empezado a hacerse visibles sobre el terreno. Ya se han realizado pruebas técnicas con vehículos de inspección y dresinas en varios tramos de la línea, especialmente entre Villablino y Páramo del Sil. Además, los trabajos de recuperación han permitido rehabilitar kilómetros de vía que llevaban décadas prácticamente abandonados.
Uno de los momentos más simbólicos de esta nueva etapa fue el traslado de la histórica locomotora PV 31 a los talleres de Villablino para iniciar su restauración. Junto a ella también se ha trabajado en la recuperación de la locomotora número 9, ambas llamadas a convertirse en piezas protagonistas del futuro tren turístico.
El proyecto dispone además de varios coches de pasajeros procedentes del antiguo Limón Exprés valenciano, que serán adaptados a la estética tradicional del ferrocarril de la MSP.
No obstante, el camino continúa presentando importantes dificultades. Problemas en taludes, pequeños desprendimientos y distintos obstáculos sobre la vía han ralentizado algunos trabajos y obligado a introducir modificaciones técnicas en determinados puntos del recorrido.
Pese a ello, las administraciones implicadas consideran que el Ponfeblino está hoy más cerca que nunca de volver a circular. Lo que durante años pareció un proyecto difícil de materializar comienza ahora a recuperar forma como futuro recurso turístico, patrimonial e histórico para El Bierzo y Laciana.
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