La población brota entre las viñas

A día de hoy, la D.O. de origen Bierzo es la tercera de la Comunidad con mayor número de ventas, ello fija población en los municipios vitivinícolas.

04 de Agosto de 2013
Actualizado: 28 de Agosto de 2014 a las 06:15
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En un momento en el que la despoblación, favorecida por la acuciante crisis económica, asola el medio rural de Castilla y León, el sector vitivinícola se convierte en una fuerza capaz no sólo de frenar el éxodo agrario, sino también de favorecer el asentamiento demográfico en las zonas rurales. Al menos eso se desprende del análisis los índices de crecimiento poblacional de los municipios productores de las cinco principales denominaciones de origen -Bierzo, Cigales, Ribera de Duero, Rueda y Toro- durante los últimos diez años.

Y es que, las zonas vinícolas tradicionales presentan un crecimiento poblacional que prácticamente duplica la media de la Comunidad. En cifras, entre 2002 y 2012, el crecimiento de la población a nivel autonómico fue del 2,65 por ciento. Durante estos diez años, el número de habitantes de Castilla y León pasó de 2,48 millones a 2,54. Es decir, se produjo un aumento de algo más de 65.000 habitantes. Por su parte, durante este mismo espacio de tiempo, el incremento en el conjunto de los municipios de las zonas vinícolas tradicionales fue del 5,04 por ciento -de 261.342 habitantes a 274.523-.

Por algo, el sector del vino es el más potente de la industria agroalimentaria de la región -la más importante junto con la automoción-, con 130 millones de euros exportados en 2012. La buena salud de la que goza actualmente la producción vinícola castellana y leonesa se demuestra en el hecho de que los vinos regionales ocuparon el 20,6 de la cuota de mercado nacional el último año, tan sólo superados por los de La Rioja (36,7 por ciento), según un informe de la Consejería de Agricultura y Ganadería. Es decir, una de cada cinco botellas comercializadas en España proceden de Castilla y León.

Y es que, aunque el número de consumidores habituales de vino haya disminuido, es obvio que últimamente se ha desarrollado en la sociedad un cierto regusto por la calidad vinícola, que se traduce en el éxito que tienen diferentes iniciativas como enoturismo, catas o talleres formativos.

Cifras dispares

Sin embargo, el hecho de que la población de las localidades productoras de vino haya aumentado en general, no quiere decir que a nivel particular los incrementos poblaciones hayan sido similares. De hecho, en conjunto, los municipios productores de Denominación de Origen Toro han sufrido un decrecimiento de algo más del uno por ciento (-1,5), un dato más similar a la tendencia que siguen los lugares rurales sin grandes sectores productivos.

Incremento de población y de ventas

Por su parte, la producción de vinos con denominación de origen Bierzo también ha sido una de las causas principales que provocan un incremento en la población de más de un cuatro por ciento en los últimos diez años en los municipios con viñedos. La DO Bierzo, de crianza exclusiva en la comarca homónima -toda ella inscrita en la provincia- es hoy por hoy, la tercera de la Comunidad con mayor número de ventas.

Este dato se contrapone al de 2003, cuando se situaba en quinta posición por detrás de Toro y Cigales, a los que, con el paso de los años, ha superado. Para el alcalde de Cacabelos, Adolfo Canedo, el incremento de población (un 14 por ciento en este municipio berciano) se debe al binomio de proximidad con Ponferrada y el gran empuje del sector vitinícola. "Ambos factores hacen que el asentamiento de población sea más cómodo y fácil que en otras localidades", asegura Canedo.

Buenas perspectivas

Las cifras tan positivas que presenta la industria del vino tienen visos de mejora. En un momento caracterizado por el bajo consumo en todos los ámbitos, las evoluciones vinícolas en cuota de mercado, producción, ventas o apertura a nuevos países son positivas. Parece que el vino castellano y leonés no entiende de crisis. Más bien al contrario. Como ejemplo, mientras las cifras de crecimiento de venta de vinos a nivel nacional cayeron -de octubre de 2011 a septiembre de 2012- un 0,7 por ciento, en Castilla y León aumentaron un 8,6.

Con nueve denominaciones de origen, más de 75.000 hectáreas de viñedo, 18.500 productores, cerca de 600 bodegas, una producción de dos millones de hectolitros al año y un volumen que ventas de 480 millones de euros, queda claro que el sector vitivinícola tiene un impacto económico y social clave en la región. Por eso, en contra de números y tendencias que demuestran un proceso general de éxodo rural, la población brota entre las viñas.