La poda especializada de frutales en El Bierzo: Un arte esencial para la calidad y el futuro de la cosecha

Los agricultores bercianos finalizan una labor crucial que combina tradición y tecnología para satisfacer las exigencias del mercado y asegurar la rentabilidad de peras y manzanas.

Laura Sánchez / ICAL
19 de Abril de 2026
Actualizado: 19 de Abril de 2026 a las 12:54
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Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (4)
Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (4)

En la fértil comarca de El Bierzo, la finalización de la temporada de poda de frutales marca un hito fundamental para los agricultores. Esta labor, que se extiende durante meses, es mucho más que un simple corte de ramas; es una estrategia vital que define la calidad y el volumen de la cosecha de peras Conferencia y manzanas Reineta, productos estrella de la región. Con aproximadamente 800 hectáreas dedicadas a frutales, de las cuales unas 550 corresponden a pera Conferencia y 90 a manzana Reineta, la precisión en cada corte es decisiva para el éxito comercial y la sostenibilidad de las explotaciones agrícolas.

Este proceso, que se prolonga desde finales de noviembre hasta abril, es considerado el pilar de la producción anual. Dani Franco, presidente de la Asociación Berciana de Agricultores, subraya su trascendencia: “Es uno de los procesos más importantes, por no decir el más importante. Es el inicio de la campaña, de la cosecha. Es la base para que en septiembre tengamos una cosecha aceptable, buena o mala. Pero ya no solo pensando en la de este año, sino a futuro, en las de los años siguientes”.

El presidente de la Asociación Berciana de Agricultores, Daniel Franco | Foto: César Sánchez, ICAL
El presidente de la Asociación Berciana de Agricultores, Daniel Franco | Foto: César Sánchez, ICAL

 

Un proceso técnico y especializado

 

La poda no solo busca la producción inmediata, sino también la salud y longevidad del árbol. Consiste en eliminar ramas secas o enfermas, dar forma a la estructura del árbol y fomentar el crecimiento de nuevos brotes que darán fruto. El objetivo principal es que “el árbol se renueve”, según Franco. Esta tarea, lejos de ser intuitiva, requiere de conocimientos técnicos y experiencia acumulada a lo largo de los años.

Existe un debate sobre el momento óptimo para realizarla. “Hay ciertos mitos sobre cuando es mejor hacer la poda. Algunos dicen que en luna creciente, otros que en menguante...Yo digo que hay que hacerlo en 'pudiente', es decir, cuando podemos, porque las plantaciones que tenemos son de unas dimensiones importantes y nosotros empezamos ya a hacer trabajos de poda a finales de noviembre y se alargan hasta abril”, explica Franco. Lo ideal, añade, es que “el árbol esté en parada vegetativa, que ya se le haya caído la hoja y que la savia no se mueva, porque es cuando menos sufre esos cortes”. Sin embargo, la vasta extensión de los cultivos bercianos y la imprevisibilidad del clima, con calores tempranos que despiertan los árboles antes de tiempo, obligan a continuar la labor incluso cuando los primeros brotes ya asoman. “Los primeros brotes ya asoman...pero los que tenemos mucha extensión no nos queda otro remedio que seguir podando”, reconoce.

Aunque cada podador desarrolla su propio estilo, existen principios fundamentales que deben dominarse. “Yo puedo cortar una rama que otro dejaría o lo haría de otra manera. Aunque los conceptos básicos hay que tenerlos claros, cada uno tiene un estilo de poda”, asegura Franco. Uno de los conocimientos más críticos es la capacidad de distinguir entre las yemas de hoja y las yemas de fruta. “Eso es principal. La de hoja es más puntiaguda. La de fruta es más abultada, redondeada”, detalla.

Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (4)
Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (4)

 

La evolución de las técnicas y el mercado

 

La imaginación y la visión a futuro son cruciales en esta labor. Los agricultores deben anticipar cómo se desarrollará cada yema, su posición respecto a la luz solar y la carga total de fruta que el árbol podrá soportar. El objetivo es asegurar que cada fruto alcance el calibre y la calidad deseados. “A veces te tienes que imaginar que esa yema va a dar una fruta, cómo van a salir, en qué posición, si van a estar muy expuestas a la luz solar o menos y poder reducir la carga para que esa fruta alcance los calibres adecuados, porque si hay muchas, el árbol no podrá con ellas y serán pequeñas”, comenta Franco.

Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (1)
Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (1)

 

Las exigencias del mercado han transformado radicalmente las técnicas de poda. “La poda ha cambiado porque el mercado ha cambiado. Antes hacías podas menos agresivas, valía un poco todo, en cuanto al fruto que salía. Daba igual que hubiera más o menos carga porque al final el fruto se vendía prácticamente todo. Ahora el mercado se ha hecho más exigente, requiere productos de más tamaño, consumimos por la vista. La calidad es la misma, pero se busca más grande, el tamaño importa. Por eso hay que hacer podas más artísticas, más exclusivas, con más mimo y cuidado”, explica el presidente de los agricultores. Además de dar forma y optimizar la producción, la poda es esencial para la sanidad del árbol, permitiendo retirar ramas secas o afectadas por enfermedades como el fuego bacteriano.

El proceso de optimización de la cosecha no termina con la poda invernal. Entre junio y julio, se realiza el clareo manual, una segunda fase donde se eliminan los excesos de fruta, así como aquellas deformes o de baja calidad. “El primer trabajo de clareo empieza en la poda. No se pueden dejar todas las yemas de fruta, porque el árbol no va a poder con todas, no van a crecer lo suficiente, por mucho que abones, que trates...y vas a tener una sobrecarga de trabajo en el clareo manual. Ahora es la clave para ponerse delante del árbol y ver qué quiero coger en mi parcela, cuántos kilos por árbol, cuantas yemas quiero dejar para conseguir la producción óptima. Es difícil pero es la meta”, enfatiza Franco.

El presidente de la Asociación Berciana de Agricultores, Daniel Franco | Foto: César Sánchez, ICAL
El presidente de la Asociación Berciana de Agricultores, Daniel Franco | Foto: César Sánchez, ICAL

 

Herramientas modernas y formación

 

La tecnología también ha llegado al campo para facilitar estas tareas. Las herramientas han evolucionado significativamente. “Antes se hacía con tijeras manuales. Luego pasaron a las de compresor de aire y ahora ya con las de batería, que aguantan todo el día”, detalla Franco. A las tijeras se suma un serrucho para cortes más grandes y, fundamentalmente, un bote de desinfección. “Siempre llevamos un bote de desinfección por si tenemos un árbol de fuego bacteriano, una vez que cortas esas ramas, desinfectas la tijera con alcohol”, especifica.

La necesidad de mano de obra cualificada es constante. Este año, la Asociación Berciana de Agricultores ha formado a cuatro personas nuevas de los diez jóvenes contratados para la poda. “Decidieron que querían aprender y estamos encantados porque aunque no van al mismo ritmo, van cogiendo soltura y es primordial que haya gente que quiera aprender el oficio”, afirma Franco, quien anima a la gente a “que no tenga miedo al trabajo del campo”. A pesar de la percepción tradicional, la agricultura moderna ofrece oportunidades bien remuneradas. “No hay demasiado interés en aprender a podar, a pesar de que este año sí ha venido gente. Al final es un trabajo como otro cualquiera, que una vez que lo tienes bien asimilado y podas con cierta soltura, está muy bien remunerado, se cobran sueldos muy decentes, pero la gente le tiene un poco de miedo al campo, piensan que aún estás podando como hace 50 años. La agricultura ha evolucionado mucho y la gente tiene que quitarle el miedo. Cada vez hay más tecnología y eso facilita las labores del agricultor y hace que las labores de los temporeros sean más livianas y llevaderas”, argumenta.

Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (2)
Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (2)

 

Desafíos climáticos y el futuro del sector

 

La campaña de poda de este año ha enfrentado desafíos adicionales debido a las intensas lluvias invernales, que retrasaron el acceso a algunas fincas inundadas. “También hubo días con mucho aire, que nos mojábamos y se mojaba la tijera de batería, y eso nos ha retrasado algo”, reconoce Franco. Sin embargo, el buen tiempo de las últimas semanas ha permitido recuperar parte del tiempo perdido. Los viñedos, con sus terrenos arcillosos, también sufrieron las inclemencias. “El viñedo si ha tenido algún problemas más, según me ha dicho el presidente de la Denominación de Origen Bierzo, porque hay terrenos muy arcillosos, pero bueno, sabemos que el tiempo es cambiante y dependemos de él. No es algo nuevo. Este año tocó lluvia, otros años son heladas o nieve, pero vamos lidiando”, concluye Franco, destacando la resiliencia del sector agrícola berciano ante los caprichos del clima.

Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (5)
Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (5)

 

Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (3)
Poda especializada de frutales en El Bierzo | Foto: César Sánchez, ICAL (3)

 

El presidente de la Asociación Berciana de Agricultores, Daniel Franco | Foto: César Sánchez, ICAL
El presidente de la Asociación Berciana de Agricultores, Daniel Franco | Foto: César Sánchez, ICAL

 

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