Ponferrada se prepara para San Roque: tres días para renovar un voto nacido con la peste

Una promesa nacida durante las epidemias del siglo XVI convirtió a San Roque en protagonista de una de las tradiciones más antiguas de Ponferrada

13 de Agosto de 2026
Actualizado: 13 de Agosto de 2026 a las 11:05
Ponferrada renueva su 'Voto de Villa' con San Roque, año 2024 | Foto: César Sánchez, ICAL

Hay tradiciones que sobreviven al paso del tiempo porque forman parte de la identidad de una ciudad. En Ponferrada, una de ellas tiene nombre propio: San Roque. Cada 16 de agosto, la ciudad renueva el llamado Voto de Villa, una promesa que hunde sus raíces en las epidemias de peste que golpearon a la población durante el siglo XVI y que adquirió carácter municipal a partir de 1600.

Más de cuatro siglos después, aquella antigua súplica para alejar una enfermedad que sembraba el miedo continúa convertida en una jornada de acción de gracias y celebración.

Ponferrada renueva su 'Voto de Villa' con San Roque, año 2024 | Foto: César Sánchez, ICAL

 

El miedo a la peste

 

Durante el siglo XVI, Ponferrada sufrió varios episodios de peste. La epidemia de 1576 fue especialmente devastadora. El temor comenzó a extenderse ya el año anterior, cuando los regidores tuvieron conocimiento de que la enfermedad se encontraba a pocas leguas de la villa.

La respuesta fue inmediata. Se cerraron puertas, postigos y callejos y se establecieron turnos de vigilancia día y noche para impedir la entrada de personas que pudieran estar infectadas.

Pero las medidas no lograron contener la enfermedad. En julio de 1576, la peste llegó a Ponferrada.

La villa trató entonces de atender a quienes enfermaban. Se abastecieron las boticas de medicamentos destinados especialmente a los pobres y se pagaron dos ducados a dos barberos para que estuvieran disponibles para realizar sangrías y prestar asistencia a los afectados.

La situación, sin embargo, empeoró.

Ponferrada renueva su 'Voto de Villa' con San Roque, año 2024 | Foto: César Sánchez, ICAL

 

Las rogativas a San Roque

 

Ante la virulencia de la epidemia y la falta de medios para combatirla, el Ayuntamiento decidió trasladar sus reuniones fuera de la villa. Desde septiembre, los regidores comenzaron a reunirse en la iglesia de Nuestra Señora de Vizbayo, en Otero.

Y cuando los remedios humanos parecían insuficientes, llegaron las rogativas.

Los vecinos recurrieron a la intercesión de San Roque, considerado tradicionalmente protector frente a la peste. La enfermedad había dejado una profunda huella en Ponferrada y, según la documentación histórica, llegó a afectar de manera especialmente grave a determinadas calles y barrios.

La situación comenzó finalmente a remitir. El 12 de noviembre de 1576, la población celebró el final de la epidemia con festejos en la plaza de las Eras, donde se corrió un toro.

Para una ciudad que había vivido meses de miedo y muerte, aquella celebración tenía un profundo significado: era el regreso a la vida cotidiana.

Ponferrada renueva su 'Voto de Villa' con San Roque, año 2024 | Foto: César Sánchez, ICAL

 

Una promesa que se convierte en Voto de Villa

 

El agradecimiento de la población quedó ligado desde entonces a San Roque.

El voto fue confirmado el 11 de agosto de 1578 y, con el paso de los años, aquella promesa adquirió una dimensión institucional. En 1600, la Corporación municipal formalizó el compromiso mediante juramento ante escribano:

«La Villa de Ponferrada hace voto y juramento a Nuestro Señor Dios de guardar perpetuamente la Fiesta de San Roque».

No se trataba únicamente de una celebración religiosa. El Ayuntamiento asumía públicamente el compromiso de mantener la fiesta en honor del santo como agradecimiento por su supuesta intercesión ante las epidemias.

La importancia de San Roque en Ponferrada aumentaría todavía más después de que una nueva epidemia de peste provocara una elevada mortalidad en 1599.

Procesion de San Roque de Ponferrada del año 2019

 

Tres toros y una fiesta popular

 

El Voto de Villa de 1600 también amplió las obligaciones festivas. Si el voto anterior contemplaba la celebración con un toro, la nueva formulación elevó la cifra a tres.

Los festejos taurinos se desarrollaban en la plaza de las Eras y los animales eran adquiridos en la comarca de Cabrera. La fiesta de San Roque se había convertido ya en una celebración de gran importancia, con bailes, fiestas a caballo y corridas.

La documentación histórica permite incluso conocer algunos detalles curiosos de aquella tradición. El coste de los toros era tan elevado que el Ayuntamiento llegó en ocasiones a intentar aprovechar los animales para otras celebraciones.

Con el tiempo, la Corporación comenzó a solicitar al obispo de Astorga la dispensa para dejar de correr los tres toros debido al elevado gasto que suponía la fiesta. La tradición taurina acabaría vinculándose principalmente a las celebraciones de La Encina.

 

Cuatro siglos después

 

Aunque muchas de aquellas costumbres desaparecieron, el Voto de Villa sobrevivió.

La celebración mantiene el vínculo entre Ponferrada y San Roque y conserva el sentido de acción de gracias que estuvo en su origen. La imagen del santo es trasladada desde la iglesia de San Pedro hasta la basílica de La Encina, donde se celebra una misa de acción de gracias.

Después, la imagen regresa a San Pedro en procesión.

Uno de los momentos más simbólicos llega al finalizar el recorrido, cuando se realiza la tradicional ofrenda de las primeras uvas de la cosecha. De esta manera, una tradición nacida hace más de cuatro siglos continúa incorporando elementos vinculados a la vida y al calendario agrícola de la comarca.

 

De la peste a la memoria

 

El Voto de Villa nació en un momento en el que una epidemia podía poner en jaque a toda una población. La peste de 1576 dejó muerte y miedo en Ponferrada, pero también dio origen a una promesa colectiva que terminó convirtiéndose en una de las tradiciones más longevas de la ciudad.

Hoy, cuando las epidemias forman parte de la historia y los recursos sanitarios permiten combatir enfermedades que durante siglos fueron una sentencia de muerte, el significado de aquella ceremonia ha cambiado.

Ya no se trata de pedir a San Roque que aleje una plaga.

Se trata de mantener viva la memoria de quienes vivieron aquellos episodios y de conservar una tradición que comenzó hace más de 400 años. Cada 16 de agosto, Ponferrada vuelve a cumplir aquel antiguo compromiso y convierte el Voto de Villa en un puente entre la ciudad de 1576 y la del presente.

 

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