Así 'se hizo' el Parque del Temple

Para contar su origen hay que conocer la figura de Marcelo Jorissen, Así nació uno de los pulmones verdes con más impronta de Ponferrada.

31 de Diciembre de 2012
Actualizado: 09 de Marzo de 2015 a las 19:56
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Bajo la niebla, el sol o la lluvia persiste al paso de los años una zona alejada del ruido constante de los coches que recorren la ciudad. Tan alejada del ruido, que allí ya no se escuchan los sonidos que salían de los instrumentos tocados por los alumnos en el viejo conservatorio de música. Ahora, las pisadas de los corredores, las risas de los niños que juegan bajo sus árboles, las típicas riñas de la petanca y algún canto de algún pájaro, animan el día a día del Parque del Temple. Para conocer su historia hay que ir 25 años atrás, cuando el terreno era propiedad de Marcelo Jorissen, conocido como ‘El Belga’ y dueño de la empresa de carbón ‘La Belga’.

Pero…¿Quién era Don Marcelo y cómo llegó aquí?
'El Belga’, como se le conocía popularmente fue el artífice del desarrollo de la MSP en Ponferrada, El Bierzo y Laciana. Nacido en Bruselas, se trasladó con su hermana alrededor de 1914 a un pueblo de Jaén donde residía su tío Gustavo y cuya propiedad eran las minas de galena. Marcelo se convertiría en ingeniero en la Escuela Superior de Minas de Madrid. Tras concluir sus estudios, en 1922 empezó a hacer prácticas en la MSP, animado por su amigo de la carrera, Pepito, e hijo del empresario Baldomero García, al que conocía de la Residencia de Estudiantes de Madrid. También allí conoció a Buñuel, a Lorca o a Dalí. Y a éste último se le deben los singulares y casi destrozados bancos que hay en el parque. Un día, Marcelo conoció a Pilar, hermana de Pepito y por quien quedaría prendado en estas tierras. Los que le conocieron cuentan que fue una gran persona que no dejó de trabajar ni un día desde el año que entró en la desaparecida empresa minera hasta el año 1984.

El nuevo parque de Ponferrada
En 1987, el Ayuntamiento quería ampliar las zonas verdes de la ciudad. La década de los ’80 fue una auténtica revolución medioambiental en la ciudad (Parque de La Constitución, 1982; Parque de La Concordia, 1986; Parque del Temple, 1987) ya que desde finales del siglo XIX, cuando se construyó El Plantío, no se había construido ningún otro.
El alcalde de aquellos años, Celso López Gavela, pensó que lo adecuado era dotar a la ciudad con otra zona de ocio, a la vez que se crearía un nuevo pulmón verde en la capital del Bierzo. Lo mejor situado era el terreno amurallado propiedad del director de la MSP. Eran alrededor de 125.000 m2 con cancha de tenis, inmensos jardines, piscina y varias viviendas, todo ello vallado y con 3 puertas de entrada vigiladas día y noche. Tras llegar a un acuerdo, el Ayuntamiento acondicionó toda la finca para convertirla en un nuevo parque con caminos y limpio de maleza para el disfrute de todos los ponferradinos. Además, parte del terreno cedido gratuitamente a través de un convenio firmado entre la empresa minera y Reanliver se aprovecharía en años posteriores para construir viviendas. Esa era una de las condiciones. El 4 de septiembre de 1987 se inauguraba oficialmente.
En la actualidad y tras los cambios hace unos años para conectarlo con el barrio de Flores del Sil, ocupa 131.000 m2. Es el más grande frente a los 28. 400 de El Plantío; los 24.800 de La Concordia; 9.600 m2 del Pablo Picasso en Cuatrovientos y los 3.700 del de La Constitución.

Bioma, un proyecto sin cumplir
Hacia el año 1997, el por entonces concejal de Infraestructuras y teniente alcalde, Carlos López Riesco, aseguraba la ejecución de un proyecto llamado ‘Bioma’. Consistía, según explicaba en el semanario ‘Bierzo 7’, “en un programa de Ponferrada para crear un conjunto ecológico y ocio que integre al Parque del Temple, monte Pajariel y río Sil”. Finalmente, el parque temático natural no logró llevarse a cabo debido a que la Unión Europea no lo financió a través de su programa ‘Urban’ que costeaba actuaciones en ciudades con más de 100.000 habitantes, aunque también hacía excepciones con las de menor tamaño. En el Pajariel hubiera contado con un edificio donde se expondría la biodiversidad de la zona; el propio parque del Temple, con un jardín botánico compuesto por árboles autóctonos; y en el río Sil, se preveía la construcción de un lago artificial y miradores.

Los años por venir
En la actualidad, se ha planteado la posibilidad de que el edificio que albergó durante años el conservatorio de música Cristóbal Halffter, se convierta en la nueva sede de la Policía Municipal. Eso sí, tardarán unos años porque las arcas municipales atraviesan dificultades, pero para aprovechar los recursos disponibles, se encargarán de algunas labores de reforma los alumnos que realicen sus estudios de albañilería o carpintería de hierro y madera en los nuevos cursos de la Escuela Taller (ahora llamado por la Junta Programa Dual de Formación y Empleo para menores de 25 años). Por el momento, continuará acogiendo cada cumpleaños de la Ciudad Mágica, se espera al menos, que durante otros 25 años más.