Cómo emitir una factura electrónica paso a paso

Hay una confusión que se repite en casi todas las conversaciones sobre este tema: mucha gente cree que ya emite facturas electrónicas porque las envía por correo en PDF. No es así, y entender la diferencia es el primer paso para hacerlo bien.

01 de Agosto de 2026
Actualizado: 01 de Agosto de 2026 a las 13:26
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Hay una confusión que se repite en casi todas las conversaciones sobre este tema: mucha gente cree que ya emite facturas electrónicas porque las envía por correo en PDF. No es así, y entender la diferencia es el primer paso para hacerlo bien.

Esta guía explica qué es realmente una factura electrónica, qué hace falta para emitirla y cómo es el proceso completo. Si aún no tienes herramienta, cualquiera de los programas de facturación electrónica del mercado resuelve la parte técnica, pero conviene saber qué está ocurriendo por debajo antes de contratar nada.

 

Qué es y qué no es una factura electrónica

 

Una factura electrónica es un archivo en formato estructurado, es decir, un documento con los datos organizados de forma que un sistema informático pueda leerlos y procesarlos sin intervención humana. Los formatos válidos en España se alinean con la norma europea EN 16931 e incluyen Facturae, UBL y CII.

Un PDF, aunque se genere desde un programa y se envíe por correo, es un documento pensado para que lo lea una persona. El sistema del receptor no puede extraer sus datos de forma fiable, y por eso no cumple la definición.

Esta distinción, que hoy parece un tecnicismo, se vuelve relevante con el Real Decreto 238/2026, que obliga a emitir en formato estructurado en las relaciones entre empresas y profesionales según un calendario que arranca en octubre de 2027 para las empresas de mayor facturación.

 

Qué necesitas antes de empezar

 

  • Un software capaz de generar el formato. Es el requisito imprescindible. No se puede producir un archivo estructurado válido a mano ni con un procesador de textos.
  • Los datos fiscales completos de tu cliente. Nombre o razón social, NIF y domicilio fiscal. En factura electrónica, un dato incompleto no genera una factura fea: genera un rechazo.
  • Un canal de envío. Puede ser una plataforma privada de intercambio o la solución pública prevista en el reglamento.
  • Un sistema de conservación. Las facturas deben conservarse durante el periodo de prescripción y estar accesibles.

 

El proceso, paso a paso

 

Paso 1: configura tus datos de emisor. Razón social, NIF, domicilio, datos de contacto y cuenta bancaria. Se hace una vez y condiciona todas las facturas posteriores.

Paso 2: da de alta al cliente con datos completos. Este es el punto donde más facturas se atascan. Merece la pena verificar el NIF y el domicilio fiscal antes de emitir, no después de un rechazo.

Paso 3: crea la factura con los datos obligatorios. Número y serie, fecha de expedición, identificación de emisor y destinatario, descripción de las operaciones, base imponible, tipo y cuota de IVA, retención si procede y total. Son los mismos datos de siempre, con la diferencia de que ahora cada uno ocupa un campo definido.

Paso 4: genera el archivo en el formato correspondiente. El programa lo hace por ti. Si tu cliente es una administración pública, comprueba qué formato admite, porque el canal público tiene sus propios requisitos.

Paso 5: firma electrónicamente si el canal lo requiere. No todos los escenarios exigen firma, pero algunos sí, especialmente en facturación a administraciones.

Paso 6: envíala por el canal correspondiente. No por correo electrónico como archivo adjunto sin más, sino a través de la plataforma que corresponda.

Paso 7: haz seguimiento de los estados. El reglamento obliga a comunicar aceptación, rechazo y pago en un plazo máximo de cuatro días naturales desde que se produce el estado. Tu programa debería facilitar ese registro.

Paso 8: conserva la factura. El archivo estructurado es el documento válido, no la representación visual que puedas imprimir.

 

Facturar a la Administración

Si emites facturas a organismos públicos, este proceso ya te resulta familiar: la factura electrónica es obligatoria en ese ámbito desde hace años, con formato Facturae, firma electrónica y envío a través de los puntos generales de entrada de facturas.

La novedad del nuevo marco es que la lógica se extiende a las relaciones entre empresas privadas.

 

Los errores más frecuentes

 

Enviar un PDF y darlo por hecho. Sigue siendo el error número uno.

Datos fiscales incompletos del receptor. Provoca rechazos automáticos que después hay que rastrear.

Numeración desordenada. Los sistemas automáticos son mucho menos tolerantes con los saltos y duplicados que una revisión manual.

Ignorar los estados. Emitir bien y desentenderse después del ciclo de la factura deja de ser una opción con el nuevo reglamento.

Conservar solo la versión imprimible. Si algún día hay que acreditar la factura, el documento válido es el archivo estructurado.

 

Qué hacer si tu cliente no está preparado

 

Es una situación que se va a dar mucho durante el periodo de transición, sobre todo entre 2027 y 2028, cuando las empresas grandes ya estén obligadas y las pequeñas todavía no.

La recomendación práctica es sencilla: si tu cliente aún no puede recibir factura electrónica, acuerda con él una vía de transición y documenta el acuerdo. Y si eres tú quien todavía no puede recibirlas, resuélvelo antes de tu fecha límite, porque vas a empezar a recibirlas de proveedores obligados bastante antes de estar obligado tú.

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