Las dos fincas de Sancorganic, ubicadas en Cebreros (Ávila) y Valdetorres de Jarama (Madrid), operan bajo certificaciones ecológicas distintas: Certifood para la primera y el Comité de Agricultura Ecológica de la Comunidad de Madrid (CAEM) para la segunda y para su planta de procesado. Dos organismos independientes, dos territorios, una misma exigencia de trazabilidad desde el árbol hasta el envasado final.
Producir pistacho ecológico certificado no depende únicamente de evitar pesticidas o fertilizantes químicos. Implica someter cada fase del proceso, desde el manejo del suelo hasta el envasado final, a la supervisión de un organismo externo que verifica el cumplimiento de la normativa. En el caso de Sancorganic, esa verificación la ejercen dos entidades diferentes, una por cada comunidad autónoma donde la empresa opera, lo que convierte la doble acreditación en un dato concreto y geográficamente trazable.
En España, la certificación ecológica agrícola es competencia de las comunidades autónomas. Los productores que operan en más de un territorio deben acreditarse ante el organismo competente en cada uno de ellos. Por eso Sancorganic trabaja con dos certificadoras distintas por tener dos fincas, una en Madrid y la otra en Castilla y León.
Qué certifica cada sello y qué cubre en la cadena productiva
La finca de Cebreros opera bajo el sello de Certifood, el organismo de control de producción ecológica de Castilla y León. Allí comenzó el proyecto en 2014 con los primeros 250 árboles, se amplió en 2019 con otros 6.000 pistacheros y en 2025 dio sus primeros resultados en forma de 4.000 kilogramos de pistacho ecológico premium. Certifood ha supervisado ese proceso de maduración desde sus etapas iniciales.
La finca de Valdetorres de Jarama y la planta de procesado de Sancorganic, ambas en la Comunidad de Madrid, trabajan con el CAEM. Su ficha aparece activa en el registro público del organismo con pistacho como producto certificado. La relevancia de extender la acreditación a la instalación industrial radica en que el CAEM cubre también las fases de recepción, despalillado, pelado, secado y envasado en big bags, no solo el cultivo. La trazabilidad ecológica queda así garantizada en cada eslabón de la cadena, sin interrupciones entre el campo y el producto final.
Pistacho ecológico certificado en un sector donde la acreditación todavía es la excepción
España alcanzó las 85.845 hectáreas de pistacho en 2025, según datos del Ministerio de Agricultura, multiplicando por más de diez la superficie cultivada en apenas una década. La mayor parte de esa expansión, sin embargo, corresponde a producción convencional. La modalidad ecológica certificada sigue siendo un segmento reducido dentro del conjunto del sector.
Dentro de ese segmento, Sancorganic gestiona más de 500 hectáreas con más de 100.000 árboles plantados entre sus dos fincas, con el objetivo de alcanzar los 200.000 pistacheros en los próximos años. La planta de Valdetorres de Jarama está dimensionada para asumir esa producción cuando las plantaciones lleguen a pleno rendimiento, y todas las fases de transformación están cubiertas por la certificación del CAEM.
Trazabilidad desde el suelo: prácticas agronómicas bajo control certificado
Las certificaciones de Certifood y el CAEM no evalúan únicamente la ausencia de tratamientos químicos de síntesis. El alcance del control incluye el manejo del suelo, la gestión del agua y las prácticas agronómicas aplicadas a lo largo de cada ciclo. Las plantaciones se riegan por goteo y el terreno está sensorizado para ajustar el aporte hídrico a las necesidades reales del árbol. La cubierta vegetal se controla mediante pastoreo dirigido con un rebaño de más de 700 ovejas, que fertiliza el terreno de forma natural. Un programa de polinización asistida mediante drones, desarrollado en colaboración con Agroptimum, completa el modelo.
Ninguna de estas prácticas queda fuera del alcance de los organismos certificadores: forman parte del expediente que Certifood y el CAEM revisan en cada ciclo de auditoría. Desde el primer árbol plantado en Cebreros en 2014 hasta el envasado del producto en Valdetorres de Jarama, cada fase del proceso en Sancorganic ha estado sujeta a un marco de control que no depende de la propia empresa para acreditarse.
