El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha anunciado una nueva regulación que prohibirá la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años. Además, en el caso de aquellas que contengan más de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros, la restricción se extenderá a los jóvenes menores de 18 años.

Datos sobre el consumo juvenil y riesgos asociados
Esta decisión responde a la evidencia científica que señala un riesgo elevado para la salud adolescente debido al consumo excesivo de estas bebidas. Según la encuesta Estudes 2025, elaborada por el Ministerio de Sanidad, un 38,4% de estudiantes entre 14 y 18 años consumió bebidas energéticas en el último mes. El porcentaje es mayor entre chicos (45,7%) que entre chicas (31,0%). Los jóvenes varones con edades comprendidas entre los 16 y 18 años son quienes presentan las tasas más elevadas.
Mención especial merece la práctica peligrosa consistente en mezclar estas bebidas con alcohol: un 15,2% del alumnado encuestado reconoció haberlo hecho en los últimos treinta días, siendo también mayoritario en hombres (17,5%) frente a mujeres (12,8%).
Crecimiento del mercado y precedentes internacionales
Las ventas nacionales han experimentado un aumento del 38,7% durante los últimos cuatro años, alcanzando un volumen total aproximado a los 105 millones de litros en 2025, con una facturación cercana a los 300 millones de euros.
Dicha medida estatal se suma a iniciativas ya vigentes o en desarrollo en varias comunidades autónomas como Galicia y Asturias. Además, España sigue así el ejemplo de países europeos como Alemania, Noruega, Letonia, Polonia, Hungría o Lituania. En línea con ello, desde 2023 está prohibida su venta dentro del ámbito escolar.

Efectos adversos señalados por organismos oficiales y estudios científicos
Aesan (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), mediante su informe publicado en 2021, alertó sobre múltiples efectos nocivos vinculados al exceso de cafeína: alteraciones del sueño; trastornos psicológicos; cambios conductuales; problemas cardiovasculares como taquicardias o arritmias; además del incremento del riesgo hipertensivo e insomnio.
Aesan recomienda desde 2024 evitar el consumo entre menores.
La literatura científica relaciona también estas bebidas con obesidad y diabetes tipo II.
Especialmente preocupante es su combinación con alcohol: potencia considerablemente las intoxicaciones etílicas.
Efectos específicos durante la adolescencia
Diversos investigadores destacan que la exposición elevada a cafeína durante esta etapa crítica puede afectar negativamente:
- a la calidad y duración del sueño;
- a sistemas cerebrales relacionados con recompensa dopaminérgica;
- aumentando vulnerabilidad frente a problemas cognitivos como pérdida memoria;
- a síntomas ansiosos o depresivos;
- a riesgos elevados hacia conductas adictivas.
También se ha detectado un incremento significativo en consultas pediátricas por episodios cardíacos como síncopes o picos hipertensivos relacionados con este consumo.
Llamado al cuidado nutricional y comunicación responsable
La denominación “bebida energética” puede inducir confusión: pues estos productos podrían sustituir comidas fundamentales causando déficit energético y nutricional importante para adolescentes en crecimiento.
Líneas paralelas contra publicidad no saludable dirigida a menores
Aunado a esta restricción comercial, el Ministerio impulsa limitar la publicidad dirigida especialmente a niños y adolescentes sobre alimentos no saludables. Casi el 80% de la población respalda esta iniciativa destinada proteger grupos vulnerables frente al impacto publicitario masivo: actualmente cada niño recibe más de cuatro mil anuncios anuales televisivos sobre comida poco saludable , sin contar otros medios digitales o redes sociales.
Países como Portugal, Reino Unido o Suecia han implementado medidas similares para combatir eficazmente problemas crecientes como la obesidad infantil. La propuesta española pretende alinearse asimismo con recomendaciones internacionales emitidas por organismos sanitarios reconocidos como OMS (Organización Mundial de la Salud) y AESAN.