El ciberestafador berciano Lupin vuelve al banquillo en San Sebastián por un caso de 2017

Jordi Arias Fernández, 'Lupin', ha sido juzgado este martes San Sebastián por una presunta estafa contra un ciudadano cuyos datos personales averiguó a través de la compraventa fraudulenta de una videoconsola en internet

08 de Noviembre de 2023
Actualizado: 08 de Noviembre de 2023 a las 11:03
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El ciberestafador berciano Lupin vuelve al banquillo en San Sebastián por un caso de 2017
El ciberestafador berciano Lupin vuelve al banquillo en San Sebastián por un caso de 2017

El mayor ciberestafador de la historia de España, Jordi Arias Fernández, 'Lupin', nacido en Ponferrada ha sido juzgado este martes San Sebastián por una presunta estafa perpetrada contra un ciudadano cuyos datos personales (tarjeta de débito, nombres, apellidos, DNI y domicilio) averiguó a través de la compraventa fraudulenta de una videoconsola en internet.

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El ciberestafador berciano Lupin vuelve al banquillo en San Sebastián por un caso de 2017

 

El mayor ciberestafador de la historia de España, Jordi Arias Fernández ha sido juzgado este martes en San Sebastián por un caso de presunta estafa sucedido en octubre de 2017. La víctima guipuzcoana contactó a través del teléfono de refrencia al ver un anuncio publicado sobreuna videoconsola y mantuvo una conversación en la que facilitó datos personales como su nombre, apellidos, DNI, domicilio y el número de su tarjeta de débito.

Tras ello, el procesado aseguró a la víctima que la videoconsola le llegaría "en dos o tres días" a su domicilio, a pesar de lo cual "no envió nunca el producto solicitado" y presuntamente utilizó los datos que había recibido de la víctima y la numeración de su tarjeta para realizar diversas compras por un importe total de 760,49 euros en una estación de servicio de Lugo.

Durante la vista celebrada este martes, el acusado, sólo admitió preguntas de su abogado para asegurar únicamente que es "consumidor de drogas desde que era menor de edad" sin aportar dato alguno sobre la presunta estafa enjuiciada.

El empleado de la gasolinera donde Lupin realizó las compras,  que reconoció al procesado, explicó en la vista que en aquel momento lo identificó en una rueda fotográfica, pero tras varios años transcurridos desde aquel momento y ya sin barba no ha podido hacerlo en la sala.

Por su parte, uno de los policías que llevó a cabo el reconocimiento ha recordado que otra empleada de la estación de servicio también identificó al procesado, en una rueda distinta a la del anterior testigo.

En la parte final del juicio, la Fiscalía ha mantenido su petición de condena para el acusado, mientras que su defensa ha demandado su libre absolución.


El mayor ciberestafador de España

Recordemos que agentes de la Policía Nacional detuvieron al acusado de cibertestafa en una discoteca del distrito Centro de Madrid. Los hechos ocurrieron hace un año cuando los agentes localizaron al joven berciano en un local de ocio nocturno de la calle Toledo de la capital. Después de que los agentes confirmaran su identidad, comprobaron que le constaban en vigor ocho reclamaciones judiciales por estafa emitidas por juzgados de Ponferrada, Elche, Guadalajara, Albacete, Cádiz y Madrid, por lo que fue inmediatamente detenido.

Cuando llegó a los calabozos el de Ponferrada pidió el 'habeas corpus', la puesta a disposición inmediata ante el juez, pues consideraba que "no debía estar allí arrestado".

Así, fue trasladado a los juzgados de Plaza de Castilla. El juzgado de guardia, el número 3, y la magistrada que se encontraba allí desestimó su puesta en libertad tras consultar las múltiples causas abiertas de Lupin.

De ese modo, Lupin pasó la noche en los calabozos de Plaza de Castilla hasta que el domingo el juez de guardia decidió mandarse a prisión.

Fuentes jurídicas señalan la actitud tan 'sobrada' del estafador.

Lupin

Arias, nacido en Ponferrada y criado en Cubillos del Sil en el seno de una familia desestructurada. En ocasiones el detenido llegó a ingresar 300.000 euros al mes y contaba con un grupo criminal organizado a sus órdenes, con el que esperaba dar un ‘gran golpe’ en el Black Friday en el que obtener un millón de euros.

Sin formación académica, pero con una mente privilegiadacomenzó muy joven a realizar estafas a través del smartphone de la pareja de su madre y a relacionarse con otros delincuentes. Ingresó en un centro de menores del que escapó y, ya cumplida la mayoría de edad, residió en una prisión del norte de España.

Conocido como Lupin -en honor al personaje de cómic Arsenio Lupin, un ladrón de guante blanco caracterizado por su elegancia-, vivía obsesionado con evitar su captura y para ello llevaba una vida nómada de hotel en hotel y cogía hasta 18 taxis al día para evitar ser rastreado. Aún así, el chico presumía de llevar una vida de lujos y excesos, incluso se grababa a sí mismo sacando dinero en cajeros de las cuentas bancarias de las víctimas y alardeando de las desorbitadas cantidades de billetes que atesoraba.