El Ágora de Ponferrada pone fin a una etapa de 13 años marcada por la gastronomía, la música y el compromiso social. El establecimiento ha anunciado su cierre después de que la falta de resolución de un concurso de explotación del local haya impedido, según explican sus responsables, garantizar la "estabilidad personal y seguridad jurídica necesarias" para continuar con la actividad.
La decisión supone también el final de un proyecto empresarial que mantenía diez puestos de trabajo fijos, además de un importante coste económico para su responsable.

Durante estos 13 años, Ágora desarrolló una propuesta gastronómica basada en la combinación de tradición e innovación y en la apuesta por materias primas de calidad. Pero el proyecto fue mucho más allá de la cocina. El establecimiento se convirtió también en un espacio vinculado a la reivindicación social, la defensa de la dignidad laboral, el comercio justo, las iniciativas solidarias y la música.
En su mensaje de despedida, sus responsables recuerdan precisamente esa trayectoria y las distintas iniciativas desarrolladas durante estos años. Hablan de "muchos años de reivindicación social, de luchas por la dignidad laboral, de buscar crear un espacio para convivir todos y de música con sentimiento".
El cierre pone punto final a una forma de entender la hostelería en la que también tuvieron un papel destacado las condiciones laborales de sus trabajadores. Desde Ágora reivindican que durante estos años sus empleados pudieron disfrutar de sus vacaciones y de sus descansos semanales y anuales.
La gastronomía ocupa igualmente un lugar central en la despedida. El comunicado pone en valor cada uno de los platos elaborados durante estos años y, especialmente, el trabajo de Patricia, responsable de buena parte de la propuesta culinaria, "cada plato inventado o interpretado por Patricia que haya hecho bailar un paladar".

A ello se suman los cafés solidarios, el comercio justo y las numerosas notas de rock que acompañaron la actividad del establecimiento, elementos que contribuyeron a convertir Ágora en algo más que un negocio hostelero.
"Todo se acaba, pero todo lo que hicimos deja una huella", señalan sus responsables. Una huella que, aseguran, permanece "en la salud de cada cliente que probó un bocado, en la vida de cada trabajador" y en todas aquellas iniciativas que formaron parte de estos 13 años.
Ágora afronta ahora sus últimos días. El establecimiento permanecerá abierto hasta el lunes 19 de octubre, antes de cerrar definitivamente sus puertas. En su despedida, sus responsables agradecen a quienes han acompañado el proyecto durante estos años y expresan su deseo de haber contribuido a mejorar, aunque fuera modestamente, la vida de quienes pasaron por el establecimiento.
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