El Bierzo y el vino del futuro: viticultura biodinámica

El Bierzo conserva un importante legado vitivinícola que busca proyectar hacia el futuro mediante una combinación de innovación tecnológica, tradición ancestral y expansión internacional.

13 de Febrero de 2026
Actualizado: 13 de Febrero de 2026 a las 17:30
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viña bierzo
viña bierzo

El Bierzo conserva un importante legado vitivinícola que busca proyectar hacia el futuro mediante una combinación de innovación tecnológica, tradición ancestral y expansión internacional.

Situada en el noroeste de León, Bierzo es una Denominación de Origen Protegida (DOP) y, como tal, ha sido históricamente sinónimo de calidad y buen hacer. Elaborada exclusivamente con variedades de uva autorizadas, como Mencía, Doña Blanca o Godello, y favorecida por un microclima que favorece la expresión varietal y la tipicidad del terroir, el terruño, el vino de Bierzo ha sido capaz de posicionarse con fuerza en mercados nacionales e internacionales.

En este intento de conquistar nuevos paladares fuera de España, la comarca del Bierzo está apostando por tecnologías que mejoran la sostenibilidad y la trazabilidad, a la par que combinan la tradición berciana con la innovación.

 

Tecnologías en el viñedo

 

Entre las principales innovaciones en el campo del vino encontramos la llamada viticultura de precisión. Gracias a sensores de suelo y del clima, estaciones meteorológicas y sistemas de mapping geoespacial, es posible controlar aspectos como la buena salud de las vides, la humedad del terreno o las condiciones ambientales de una forma que antes no era posible. Así, el viticultor puede tomar las mejores decisiones sobre riego, tratamientos fitosanitarios o cuándo es el mejor momento para vendimiar.

También se están explorando herramientas basadas en inteligencia artificial (IA) para identificar patrones de estrés hídrico, predecir enfermedades y ajustar escenarios de crecimiento en función de las variables climáticas.

Todas estas tecnologías tienen, además, diversas aplicaciones en otros terrenos fuera del vinícola, desde usos industriales para prevención y mantenimiento, hasta el entretenimiento digital, donde los casinos online utilizan IA y analítica avanzada para personalizar la experiencia del usuario y recomendar la mejor oferta de tragaperras online en España a los jugadores.

 

Tradición berciana y biodiversidad vitícola

 

En El Bierzo, la tradición vitícola está muy arraigada en su paisaje cultural. Las parcelas suelen ser pequeñas y fragmentadas, propiedad de familias que han conservado la producción de sus viñas de generación en generación. Esta estructura ha favorecido que el vínculo entre el agricultor y el territorio sea muy estrecho, lo que se traduce en vinos de arraigada personalidad, cuidados con mimo y fieles a su origen.

En este contexto, la integración de la tecnología ha posibilitado lo que el Consejo Comarcal del Bierzo ha dado en llamar “viticultura 5.0”, un concepto que desarrollaron durante las jornadas de innovación en el sector del vino, tituladas “El Bierzo que viene”, un evento en el que se abordaron temas como el uso de drones para labores de campo, injertos avanzados o estrategias de comercialización y enoturismo.

El presidente del Consejo Comarcal, Olegario Ramón, alabó la labor del Banco de Tierras del Consejo a la hora de fusionar la tradición y la tecnología más avanzada: “Es un ejemplo de cómo creemos que tenemos que trabajar: de manera colaborativa, una alianza entre las Administraciones, los bodegueros, los consejos y el mundo científico”, dijo.

Dentro de este respeto por la tradición y la tierra se enmarca la viticultura biodinámica. En El Bierzo, donde predomina la viticultura de viñas viejas y producción artesanal, la biodinámica encaja con la búsqueda de métodos que respeten el entorno natural y refuercen la identidad del terruño berciano.

Aquí, tanto los productores emergentes como algunos bodegueros ya consagrados están empezando a explorar estas prácticas, con las que esperan destacar en un mercado que cada vez busca más sostenibilidad y trazabilidad en sus productos.

 

Pero ¿qué es la viticultura biodinámica?

 

La viticultura biodinámica es una forma de agricultura regenerativa que va más allá de lo orgánico. En ella, el viñedo es un organismo vivo en equilibrio, la vid es un elemento más del suelo, y todas las aportaciones afectan directamente a dicha planta.

Por eso, se utilizan solo productos naturales y compostajes específicos, y se presta especial atención a la salud del suelo, la biodiversidad y los ritmos estacionales, siguiendo el calendario biodinámico lunar de la bióloga alemana Maria Thun.

Suena muy filosófico, es cierto. Y no es para menos, ya que la viticultura biodinámica se inspira en las teorías del filósofo austriaco Rudolf Steiner, de quién Thun era ferviente seguidora. Sin embargo, a pesar de este componente algo místico que no siempre parece respaldado por la ciencia tradicional, muchos viticultores valoran la biodinámica por su consideración del terroir como entidad viva, con la dedicación que cuidar de un organismo así exige. Este tesón y esmero es el que permite mejorar el equilibrio ecológico del viñedo y la calidad de la uva.

Así, los viticultores biodinámicos bercianos buscan fortalecer la estructura del suelo, fomentar la vida microbiana y reducir cualquier intervención externa al mínimo, con el objetivo de que la uva, una vez hecha vino, logre expresar su origen con la mayor fidelidad posible.

 

El enoturismo como apoyo de la biodinámica

 

En combinación con estas nuevas tecnologías y tendencias, el enoturismo es una parte estratégica de la oferta vitivinícola del Bierzo, y un pilar fundamental a la hora de dar a conocer al mundo estas nuevas prácticas.

La viticultura biodinámica tiene por delante un largo camino para llegar a establecerse, ya que, por el momento, es costosa y no compensa tanto como la ecológica, más afianzada. Sin embargo, pasar de lo ecológico a lo biodinámico es cuestión de unos 10 días más de trabajo al año por cada hectárea, y muchas bodegas están empleando ya la biodinámica como una estrategia de marketing para atraer a esos turistas, así como para distinguirse en el competitivo mercado del vino.

La posibilidad de degustar vinos únicos o de disfrutar de paisajes y experiencias inolvidables se unirían así al interés de los enoturistas por aprender y comprender el origen de estos vinos, y una práctica tan novedosa como la biodinámica podría atraer a nuevos visitantes y aficionados a este sector.